IV

No bien había vuelto la espalda el tío Juan, cuando su compadre
20 y asesor cogió la pluma y escribió la siguiente carta
comenzando por el sobre:

«SR. D. BONIFACIO TUDELA Y GONZALEZ,[[82-10]] Maestro de capilla[[82-11]]
de la Santa Iglesia Catedral de CEUTA.[[82-12]]

«Mi querido sobrino político:[[82-13]]

25 «Solamente a un hombre de tu religiosidad confiaría yo el
importantísimo secreto contenido en el documento adjunto.
Dígolo porque indudablemente están escritas en él las señas de
un tesoro, de que te daré alguna parte si llego a descubrirlo
con tu ayuda. Para ello es necesario que busques un moro
30 que te traduzca ese pergamino, y que me mandes la traducción(p83)
en carta certificada,[[83-1]] sin enterar a nadie del asunto, como no
sea[[83-2]] a tu mujer, que me consta es persona reservada.

«Perdona que no te haya escrito en tantos años; pero bien
conoces mis muchos quehaceres. Tu tía sigue rezando por ti
05 todas las noches al tiempo de acostarse. Que estés mejor[[83-3]] del
dolor de estómago[[83-4]] que padecías en 1806, y sabes que te quiere
tu tío político,

«MATÍAS DE QUESADA.
«UGÍJAR, 15 de ENERO, 1821.

10 «POSDATA.—Expresiones a Pepa, y dime, si habéis tenido
hijos.»

Escrita la precedente carta,[[83-5]] el insigne jurisconsulto pasó a la
cocina, donde su mujer estaba haciendo calceta y cuidando el
puchero, y díjole las siguientes expresiones en tono muy áspero
15 y desabrido, después de echarle en la falda las ocho monedas
de a cuatro duros que ya conocemos:

—Encarnación,[[83-6]] ahí tienes: compra más trigo, que va a subir
en los meses mayores,[[83-7]] y procura que lo midan bien. Hazme
de almorzar mientras yo voy a echar al correo esta carta para
20 Sevilla preguntando los precios de la cebada. ¡Que el huevo
esté bien frito y el chocolate claro! ¡No tengamos la de
todos los días![[83-8]]

La mujer del abogado no respondió palabra, y siguió haciendo
calceta como un autómata.