XVII

05 Han transcurrido tres meses más, abreviados por la
esperanza.

¡La primavera! La diosa de los perfumes y de la armonía
sonríe ya en el cielo, en la tierra, en el mar y en el ambiente.

Todo vive; todo se agita; todo se alegra.

10 El sol acaba de ocultarse por el Norte: ¡dentro de una hora
volverá a salir!

Pasado mañana, que deberá ser el 5 de Mayo, empezará el
día de tres meses, durante el cual vendrá algún buque groenlandero
a este archipiélago, y me volverá al mundo habitado
15 por los hombres.

En este instante iluminan la tierra cinco distintos resplandores:
el crepúsculo de la tarde, la claridad del amanecer, un
perdido destello de la agonizante aurora boreal, el moribundo
resplandor que desde el Sur envía la menguada luna, y la vacilante
20 luz de las remotísimas estrellas.

El blinc, o sea la refracción de la nieve, mezcla su fulgor a
tantos fulgores, dando a la Naturaleza cierto vislumbre
fantástico.