XX
A bordo del Grande Esberrer.
Día 8 de Agosto.
Camino hacia los lares patrios.
15 Acabo de perder de vista la última montaña del Spitzberg.
El buque que me ha recogido es el mismo que ví alejarse
hacia el estrecho de Henlopen.
Cuando me desangraba por cuatro cisuras que me hice en
pies y manos, la tripulación del Grande Esberrer, que había
20 desembarcado en otra rada de la isla del Nordeste, me encontró
tendido en tierra y me salvó la vida....
Llegué al Spitzberg a la edad de diez y nueve años, y he permanecido
allí diez meses. Sin embargo, los marineros que me
acompañan, al ver encanecidos mis cabellos, mi frente surcada
25 de arrugas y mis ojos tétricos y apagados, me creen llegado a
la edad de treinta y cinco o cuarenta años....
Guadix, 1852.
A MI BUEN AMIGO EL SR. D. JOSÉ J. VILLANUEVA
Te remito un puñado de canas de mi cabeza.
El papel en que van envueltas es mi fe de bautismo.
Por ella verás que tengo veintiún años: de consiguiente,[[129-1]]
tenía diez y nueve cuando escribi el anterior monólogo.
05 Dice un refrán que por todas partes se va a Roma.
Y yo añado que por cualquier parte se va a Spitzberg.
Este epílogo es también la dedicatoria de la presente obrilla.
Recíbelo todo con indulgencia, y devuélveme la fe de bautismo.
Madrid, 1854.
(p131)