Anónimo: Romance Histórico

DE LA MUERTE DE LA REINA BLANCA

—«Doña María de Padilla,

No os me mostréis triste vos,

Que si me casé dos veces

Hícelo por vuestra pro,

Y por hacer menosprecio 15

A doña Blanca de Borbón:

A Medina-Sidonia envío

A que me labre un pendón:

Será el color de su sangre,

De lágrimas la labor, 20

Tal pendón, doña María,

Le haré hacer por vos.»—

y llamara á Íñigo Ortiz,

Un excelente varon:

Díjole fuese á Medina 25

A dar fin á tal labor.

Respondiera Íñigo Ortiz:

—«Aqueso no faré yo,

Que quien mata á su señora

Hace aleve á su señor.»—

El rey de aquesto enojado

A su cámara se entró,

Y á un ballestero de maza

El rey entregar mandó. 5

Aqueste vino á la reina

Y hallóla en oración.

Cuando vido al ballestero

La su triste muerte vió.

Aquél le dijo:—«Señora, 10

El rey acá me envió

A que ordenéis vuestra alma

Con aquel que la crío,

Que vuestra hora es llegada,

No puedo alargalla yo.» 15

—«Amigo,» dijo la reina,

«Mi muerte os perdono yo:

Si el rey mi señor lo manda,

Hágaselo que ordenó.

Confesión no se me niegue, 20

Sino pido á Dios perdón.»—

Sus lágrimas y gemidos,

Al macero enterneció,

Con la voz flaca, temblando,

Esto á decir comenzó: 25

—«¡Oh Francia, mi noble tierra!

¡Oh mi sangre de Borbón!

Hoy cumplo decisiete años,

En los deciocho voy:

El rey no me ha conocido, 30

Con las vírgenes me voy.

Castilla, di ¿qué te hice?

No te hice traición.

Las coronas que me diste

De sangre y sospiros son;

Mas otra terné en el cielo

Que será de más valor.»—

Y dichas estas palabras

El macero la hirió: 5

Los sesos de su cabeza

Por la sala les sembró.