Garcilaso de la Vega

(1503–1536)

EGLOGA: SALICIO Y NEMOROSO

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Como al partir del sol la sombra crece,

Y en cayendo su rayo se levanta

La negra escuridad que el mundo cubre,

De do viene el temor que nos espanta, 10

Y la medrosa forma en que se ofrece

Aquello que la noche nos encubre,

Hasta que el sol descubre

Su luz pura y hermosa;

Tal es la tenebrosa 15

Noche de tu partir, en que he quedado

De sombra y de temor atormentado,

Hasta que muerte el tiempo determine

Que á ver el deseado

Sol de tu clara vista me encamine. 20

Cual suele el ruiseñor con triste canto

Quejarse, entre las hojas escondido,

Del duro labrador, que cautamente

Le despojó su caro y dulce nido

De los tiernos hijuelos entre tanto

Que del amado ramo estaba ausente,

Y aquel dolor que siente

Con diferencia tanta

Por la dulce garganta 5

Despide, y á su canto el aire suena,

Y la callada noche no refrena

Su lamentable oficio y sus querellas,

Trayendo de su pena

Al cielo por testigo y las estrellas: 10

Desta manera suelto yo la rienda

Á mi dolor, y así me quejo en vano

De la dureza de la muerte airada.

Ella en mi corazón metió la mano,

Y de allí me llevó mi dulce prenda; 15

Que aquel era su nido y su morada.

¡Ay, muerte arrebatada!

Por ti me estoy quejando

Al cielo y enojando

Con importuno llanto al mundo todo; 20

Tan desigual dolor no sufre modo.

No me podrán quitar el dolorido

Sentir, si ya del todo

Primero no me quitan el sentido.

Una parte guardé de tus cabellos, 25

Elisa, envueltos en un blanco paño,

Que nunca de mi seno se me apartan;

Descójolos, y de un dolor tamaño

Enternecerme siento, que sobre ellos

Nunca mis ojos de llorar se hartan. 30

Sin que de allí se partan,

Con suspiros calientes,

Más que la llama ardientes,

Los enjugo del llanto, y de consuno

Casi los paso y cuento uno á uno;

Juntándolos, con un cordón los ato.

Tras esto el importuno

Dolor me deja descansar un rato.

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SONETO

Escrito está en mi alma vuestro gesto, 5

Y cuanto yo escribir de vos deseo,

Vos sola lo escribisteis, yo lo leo

Tan sólo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;

Que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo, 10

De tanto bien lo que no entiendo creo,

Tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;

Mi mal os ha cortado á su medida.

Por hábito del alma misma os quiero. 15

Cuanto tengo confieso yo deberos;

Por vos nascí, por vos tengo la vida,

Por vos he de morir, y por vos muero.