Juan de Jáuregui
(1570?-1650)
SILVA: ACAECIMIENTO AMOROSO
En la espesura de un alegre soto,
Que el Betis baña, y de su fértil curso
Cobran verdor los sauces acopados,
Donde el ocioso juvenil concurso, 25
La soledad siguiendo y lo remoto,
Logra de amor los hurtos recatados;
Aquí prestar alivio á mis cuidados
Pensé yo triste un día,
Porque la ninfa mía 5
Ví que, emboscada y de recelo ajena,
Ya el cinto desceñido,
Sus miembros despojaba del vestido.
Dejóle al fin compuesto en el arena,
Manifestando al cielo 10
De su desnuda forma la belleza.
Luego á las puras ondas con presteza
La ví correr, do el cuerpo delicado
Sintió del agua de repente el hielo,
Y suspendió su brío, 15
Viéndose en la carrera salteado
Con líquidos aljófares del río;
Mas reclinóse al fin sabrosamente,
Cubriendo de los húmedos cristales
Toda su forma de la planta al cuello; 20
Tal vez la hermosa frente
Sola mostraba de su rostro bello;
Tal con ligeros saltos paseaba
La orilla, y en sus frescos arenales
Sus tiernos miembros liberal mostraba. 25
Yo, en tan alegre vista embebecido,
Y en los tejidos ramos escondido,
Al cielo con el alma agradecía
Mi desigual ventura,
Y el recatado labio no movía. 30
¡Ay, si mis ojos con igual cordura
Celar pudieran sus ocultas llamas!
Y no que, ansiosos de mirar cercano
Aquel hermoso bulto soberano,
Se divirtieron á mover las ramas;
Y apenas el ruido
Hirió á la bella ninfa el pronto oído,
Cuando su vista y rostro honesto
Le descubrió mi hurto manifiesto. 5
Y como la corcilla descuidada
Mientra las hojas tiernas y menudas
Despunta de la yerba rociada,
Que al más leve rumor el cuello enhiesta,
Y vuelve las agudas 10
Orejas y la frente pavorosa
A la vecina selva ó la floresta,
Do con alada planta voladora
Se embosca, y deja al cazador burlado;
Tal su ligero curso amedrentado 15
Siguió mi amada ninfa al mismo instante
Que me miró delante.
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