Juan del Encina

(1468–1534)

CONTRA LOS QUE DICEN MAL DE MUJERES

Quien dice mal de mujeres

Haya tal suerte e ventura,

Que en dolores e tristura

Se conviertan sus placeres:

Todo el mundo le desame: 5

De nadie sea querido:

No se nombre ni se llame

Sino infame, más que infame,

Ni jamas sea creido.

Siempre viva descontento, 10

Fatigado e congojoso:

Nunca se vea en reposo,

Jamas le falte tormento:

Jamas le falte cuidado,

Pene más que pena fuerte, 15

Viva tan apasionado

Que de muy desesperado

Haya por buena la muerte.

. . . . . . . . . .

. . . . . . . . . .

Vea el gran bien que tenemos

Por una Virgen doncella; 20

E pues fué mujer, por ella

Todas las otras honremos.

Que si bien consideramos

Cuanta honra se les deba,

Siempre en debda les quedamos;

Pues que por mujer cobramos 5

Lo que perdimos por Eva.

. . . . . . . . . .

. . . . . . . . . .

Ellas son muy piadosas

En todas nuestras fatigas;

E las que más enemigas

Son no ménos amorosas: 10

E la de más crueldad

Es de bien tan virtüoso,

Que tiene de voluntad

Más mancilla e pïedad

Quel hombre más piadoso. 15

. . . . . . . . . .

Ellas nos dan ocasion

Que nos hagamos discretos,

Esmerados e perfetos

E de mucha presuncion:

Ellas nos hacen andar 20

Las vestiduras polidas,

Los pundonores guardar,

E por honra procurar

Tener en poco las vidas.

Ellas nos hacen devotos, 25

Corteses e bien criados;

De medrosos, esforzados;

Muy agudos de muy botos.

Queramos lo que quisieren;

De su querer no salgamos; 30

Cuanto más pena nos dieren,

Cuanto más mal nos hicieren,

Tanto más bien les hagamos.

. . . . . . . . . .

. . . . . . . . . .

Miremos lo que es razon;

Si algunas culpadas hallan,

Callemos, pues ellas callan, 5

Que las culpas nuestras son.

Callemos nuestra maldad,

Nuestros engaños con arte,

Pues ellas son en verdad

Inclinadas á bondad, 10

Todas por la mayor parte.

. . . . . . . . . .

No hay mujer, según su estado,

La mayor ni la menor,

Que no tenga algun primor

Que merezca ser löado. 15

Todas deben ser löadas,

Todas son dignas de gloria,

Todas sean acatadas,

Todas de todos amadas,

Pues amarlas es vitoria. 20

. . . . . . . . . .