Pedro de Espinosa

(† 1650?)

IDILIO: LA FÁBULA DEL GENIL

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Vestida está mi margen de espadaña,

Y de viciosos apios y mastranto,

El agua, clara como el ámbar, baña

Troncos de mirtos y de lauro santo:

No hay en mi margen silbadora caña, 5

Ni adelfa; mas violetas y amaranto,

De donde llevan flores en las faldas

Para hacer las Hénides guirnaldas.

Hay blancos lirios, verdes mirabeles,

Y azules guarnecidos alelíes, 10

Y allí las clavellinas y claveles

Parecen sementera de rubíes;

Hay ricas alcatifas y alquiceles

Rojos, blancos, gualdados y turquíes,

Y derraman las auras con su aliento 15

Ámbares y azahares por el viento.

Yo cuando salgo de mis grutas hondas

Estoy de frescos palios cobijado,

Y entre nácares crespos de redondas

Perlas, mi margen veo estar honrado; 20

El sol no entibia mis cerúleas ondas,

Ni las enturbia el balador ganado;

Ni á las napeas que en mi orilla cantan

Los pintados lagartos las espantan.

SONETO

Estas purpúreas rosas que á la Aurora

Se le cayeron hoy del blanco seno,

Y un vaso de pintadas flores lleno,

¡Oh dulces auras! os ofrezco agora,

Si defendéis de mi divina Flora 5

Con vuestras alas el color moreno,

Del sol, que ardiente y de piedad ajeno

Su rostro ofende por que el campo dora.

¡Oh hijas de la tierra peregrinas!

Mirad si tiene Mayo en su guirnalda 10

Más frescas rosas, más bizarras flores.

Llorando les dió el alba perlas finas,

El sol colores, mi afición la falda

De mi hermosa Flora y ella olores.