DON JOSÉ MARÍA GARAVITO A.
VOLVERÉ MAÑANA
I
—¡Adiós! ¡adiós! Lucero de mis noches,
—Dijo un soldado al pie de una ventana,—
¡Me voy!... pero no llores, alma mía,
Que volveré mañana.
Ya se asoma la estrella de la aurora,
Ya se divisa en el oriente el alba,
Y en mi cuartel tambores y cornetas
Están tocando diana.
II
Horas después, cuando la negra noche
Cubrió de luto el campo de batalla,
Á la luz del vivac pálida y triste,
Un joven expiraba.
Alguna cosa de ella el centinela
Al mirarlo morir, dijo en voz baja...
Alzó luego el fusil, bajó los ojos
Y se enjugó dos lágrimas.
III
Hoy cuentan por doquier gentes medrosas,
Que cuando asoma en el oriente el alba,
Y en el cuartel tambores y cornetas
Están tocando diana...
Se ve vagar la misteriosa sombra,
Que se detiene al pie de una ventana
Y murmura: no llores, alma mía,
Que volveré mañana.