CAPITULO SEGUNDO
En el qual se escriuen algunas costunbres y zerimonias de los yndios y naturales de Cumana y Cubagua y de otras prouinzias á estas sufraganeas.
Por que me voy apartando de la costa de la mar y podria ser tan presto no voluer a hella, si alguna forzosa ocasion a hello no me constriñere, quiero aqui hazer vna digrecion de las costunbres y otras vsanzas de los yndios destas prouincias de Maracapana y Cubagua, aunque no sera tan cumplida como yo quisiera, a causa de que los que en aquel tienpo andauan por ellas, mas curiosidad y diligencia ponian en como se auian de aprouechar de las haziendas y personas de aquellos naturales, que en enmendar y rreparar sus costunbres, y tanvien porque quanto turaron que no se acauaron de destruir aquellas prouincias tanto tienpo y no mas obo españoles en ellas, y asi no puede auer en lo tocante a las naturalezas de estos yndios la claridad que en otras prouincias que se an conseruado y sustentado hasta nuestros tienpos, de algunas de las quales se ueran hartas cosas de notar escudriñadas con curiosidad y agudeza para admiracion nuestra.
Estas dos prouincias que arriua nonbre, de Cubagua y Maracapana, encierran en si otras muchas de diferentes nonbres, como son Cumanagosto, Chacopata, Piritu, Paragoto, Chaigoto, Cherigoto y otras muchas poblacones que por no ser molesto no digo, en las quales hera tanto el numero de los naturales y poblazones, que afirman los que en su prosperidad los uieron que auia en ellas ynumerables naturales. De estas gentes algunas auia, que ya no podemos dezir que aya, que comian[549] carne vmana por uenganza o rrito o grandeza de alguna uitoria que auian auido, y no la comian de todo genero de yndios, sino de algun señor o principal que en la guerra hazertauan a prender, como por espiriencia lo uio la gente de Geronimo Hortal quando auiendo ydo con ciertos yndios del señor Guaramental a saquear vn pueblo de unos contrarios y bezinos suyos, en el saco ouieron los yndios vn principal, al qual trajeron ante su cacique o señor, y despues de auer dicho ciertos rrazonamientos en su lengua al preso y ciertas cirimonias que acostunbrauan hazer, los yndios mas principales se llegauan a el y biuo como estaua le yban cortando los mienbros y otros pedazos de su cuerpo, asta que con aquel tormento lo mataron, y sacandole el asadura, envijadas las uocas por mayor grandeza, la rrepartieron entre hellos y se la comieron. En solo en este acto y zerimonia suelen comer estos yndios y otros de esta prouincia esta parte del cuerpo vmano y no otro ninguno.
Otra parcialidad de las propias prouincias, como heran los de Cherigoto y Paragoto y Pitagotaro, la comen por uicio, pudiendose pasar sin hella por ser gente muy proueida de todo genero de comidas, asi de carnes monteses como de pesquerias y mantenimientos de la tierra y todo genero de aues. Tenian por costunbre de hazerse muy grandes conuites los vnos a los otros, que comunmente entre españoles llaman borracheras: hazian hen ellas muy grandes gastos; dauanse entre hellos muy grandes dadiuas y presentes, conforme al posible que cada uno tenia. Vsauan de medicos que los curasen, a los quales llamauan Picache[550]. Hera costunbre y lei guardada entre hellos que el medico auia de dar sano al enfermo que entre manos tomaua y se le pagaua muy vien su trauajo, donde no, si el enfermo moria, el medico pagaua con la uida; costunbre por cierto que si entre nosotros se guardara yo fio que vuiera cesado la medezina, por no obligarse ni sugetarse los medicos a tanto como esto, y an por uentura ouiera auido menos ynconuinientes y aun menos enfermedades, segun la opinion de algunos, porque a las uezes algunos desordenados rregimientos que los medicos dan son causa de mayores enfermedades. Estos medicos o piaches tenian su particular trato y pacto con el demonio.
Vn honbre que yo conosci, que andaba por estas provincias mucho tienpo, me certifico que estando el escondado[551] en vn buhio sin ser uisto del medico o piache, entro este ministro a hablar con el demonio, a quien el no pudo uer, y que los oyo hablar el vno con el otro en lengua de yndios y de pajaros y en otras formas y maneras que el no pudo entender. Otros mucho auido que me an zertificado auer uisto a los mohanes o xeques de los yndios hablar con el demonio, a quien hellos jamas an podido uer, mas de oylle hablar con los xeques, y por esto me pareze que se puede dar algun credito a lo demas.
Y acostunbrauan los señores de aquellas prouincias dar a los capitanes españoles presentes de oro y esclauos que abian en las guerras que con otros sus comarcanos tenian; y si los españoles o capitanes no querian rresceuir los presentes que les dauan, enojauanse muy de ueras con ellos y decian que se declarasen por sus enemigos; mas yo se cierto que pocos auia de no querer rresceuir las dadiuas de los yndios.
El numero de mugeres que cada casique tenia no me lo supieron dezir, mas de que cada uno tenia muchas, y entre aquellas vna mas principal a quien todas las demas respetauan, y ouedecian.
A los señores que son superiores y mas principales en las prouincias, se les hazia guardia cada noche en sus propios[552] zercados, queran muy sontuosos y grandes, y hechos de grandes arboles, con quatro puertas, en cada quadra la suya, de la forma y echura que el zercado de Guaramental que hen el libro pasado tratamos, y con las mismas provisiones y despensas. La guardia se hazia con seiscientos yndios de guerra, que los trecientos uelauan la media noche y los otros trecientos la otra media; y esto vsauan los yndios especialmente quando andauan españoles en sus prouincias. El Capitan a quien le cauia la vela si hazia falta hen ello pagaua con la uida, y sus hijos y mujer quedauan por esclauos del casique o señor. A los yndios no se les hazia castigo alguno.
Azerca del suceder o heredar de los Estados es la costunbre estraña de otras partes, porque en esta tierra los heredauan el hijo menor de la principal muger, y no el mayor ni el segundo ni ninguno de los otros; y si el menor muriere antes de heredar el siguiente hijo heredaua.
Tenian los señores sus sotos e coto de caza y lagunas de pesqueria, y qualquier particular que hen ellos entraua a pescar o a cazar tenia pena de muerte, y sus uienes perdidos y confiscados y sus hijos y mugeres esclauos del casique. Si los señores yban algunas guerras peleauan personalmente, teniendo por su escudo y anparo tres o cuatro yndios, por entre los quales disparauan sus flechas, y aunque sobre estos yndios que estauan por escudo de su casique caian mucho numero de flechas no se auian de menear ni mudar sino si halli los matauan alli se abian destar. Eran muy temidos, acatados y rreuerenciados los principales y señores de sus sujetos, y aun muy amados y queridos dellos. En los mortuorios de los casiques ó señores se usauan los rritos y zerimonias que dire. Tomauan el cuerpo del casique muerto, y enbijanuanlo todo, que es dalle color o untallo con vn betun colorado de que generalmente todos los yndios de las Indias vsan, y conponienlo de todas las joyas de oro y quentas que en uida tenian de mas estima y balor, y asentabanlo sobre una barnacoa o cañizo que tenian o le hazian a posta, y luego le ponian fuego por deuajo tenpladamente, de suerte que se yua consumiendo el vmor del cuerpo y no quemando, y alli lo tenian asta que se acauaua de tostar y secar muy bien, lo qual turaua algunos dias, en los quales ocurrian todos los suditos del señor y moradores circunvezinos a dar el pesame a la madre o parientes del muerto; en el qual tienpo tenia por ofizio vna yndia bieja de salir a la plaza o sitio donde el cuerpo del casique estaua secando, conpuesta de ciertas sartas de corales a manera de pretales de cascaueles, y con vn paso y senblante triste, al son que los cascaneles hazia, cantaua con triste canto las proecas y valentias que en su uida hizo el muerto, unas vezes sacando a uista de todos el arco con que peleaua, otras las flechas, otras la macana, otras la lanza, y asi discurria por todo lo que auia que sacar, no callando en sus lamentables endechas las fiestas, conuites y rregocijos y otras cosas que a hella le parecian que heran grandeza de señor; lo qual turaua, como e dicho, el tienpo que se tardaua en consumir la umidad del cuerpo, y aun la carne, hasta quedar los guesos solos; e ya que no abia mas que el fuego por gastar, linpiaua muy bien los guesos de la seca carnosidad que encima les quedaua, y untandolos con uija, metianlos en vn cataure o zestillo y colgauanlos en la cunbrera de su buhio.
Para este dia de esta vltima cerimonia, los parientes del muerto tenian aderezado muy largamente de comer y beuer a su modo de todos los generos de comida que podian auer de los que hellos vsauan; y en vna plaza donde se auia echo las antecedentes zirimonias, tendian en el suelo muy gran cantidad de tortas de casaue y sobre hellas muchas pressas de venado asado en baruacoa, y sentandose por su horden, los principales primero, comian y beuian y aun se enborrachauan muy bien, y conclusa la comida se concluye el llanto y tristeza y cada qual se boluia a su casa, y si en el ynterin que se hazian las zerimonias dichas en el casique, llegaua algun español y les tomaua de las joyas que el muerto tenia sobre si, no osauan contradecirselo aunque pudiesen, antes con muy grandes rruegos se lo tornauan a comprar como si no fuera suyo, y le dauan por ello mas de lo que valia por parezelles que yria descontento el muerto sin su hazienda y joyas.