CAPITULO SEGUNDO
De como Sedeño, saltando en tierra de la ysla de la Trinidad, hizo vn palenque o fuerte de maderos, y las cavsas que a ello le movieron, y como los yndios se confederaron con Sedeño.
Saltando Antonio Sedeño, adelantado, en tierra de la Trinidad, los yndios lo esperaron, los quales, como son amigos de novedades y Sedeño abia sacado algunas cosas de España que dalles, mostraronse muy amigos, especialmente vn prinçipal o señor llamado Chacomar, que alli junto tenia su poblazon, el qual tenia gerras con los demas señores de la ysla, y por tener ayuda y fabor para contra sus adversarios, se confedero con los españoles con mas brevedad de la que los demas yndios lo hizieron. Y aviendo rrepartido entre ellos cuentas marcandetas[274] y abalorios y otras niñerias desta suerte, pareçiendoles aquellos barbaros quel prinçipal fin de los españoles era venilles a dar aquellos rrescates, dieron muchas mas muestras de alegria, y avnque no abia ynterprete o lengua que los entendiesen, por señas daban a entender que se holgavan mucho de que Sedeño y sus soldados y gente hiziesen asiento alli.
Con esta manera de seguridad echo Sedeño toda su gente en tierra, no desanparando los nabios por tener propincuo el rremedio si alguna neçesidad le costriñese a buscallo; y en la mejor parte que le pareçio, conjunta a la marina, asento su rreal, con proposito de con la brevedad que pudiese entrar la tierra adentro a ber la ysla y naturales y poblazones della.
Los yndios que mas çercanos estaban no dexaban de venir de hordinario a ber a los españoles y caballos y perros y otras cosas que llevaban, para ellos de grande admiraçion por no abellas visto ni oydo, y trayan y proveyan de algunas comidas de la tierra a los españoles para su sustento. Tanbien ocurrian otras muchas gentes de otras partes de la ysla a ber los españoles con la fama que les yva de la nueba gente que en su tierra abia entrado, avnque hasta entonçes no abian rreçebido ninguna mala obra de sus nuebos guespedes.
Pasados algunos dias, viendo Antonio Sedeño la mucha cantidad de naturales que le venian a bisitar, y que asi por la notiçia que de ellos antes tenia como por el trato y aspeto de sus personas pareçian ser belicosos, no tubo por seguro obstalaje[275] el suyo, por ser los españoles pocos y algo visoños para el vso de la gerra de yndios; y con este temor procuro, antes que la fortuna yntentase de darle algun rrecuentro, de rrepararse lo mejor que pudiese, y con dadivas que dio a los yndios que le venian a ber, y con ayuda del prinçipal, su amigo y vezino Chacomar, hordeno y puso por obra de hazer vn çercado de maderos gruesos muy juntos, que comunmente llaman palenque, para que estando rrecojido alli con su gente, los yndios no fuesen parte para ofendelle tan a su salvo como lo pudieran hazer sin este abrigo, y asi luego puso por obra lo que tenia pensado y comunicado con sus soldados y capitanes; y trabajando y puniendo la mano todos en ello, acabaron el palenque o cercado en pocos dias, dentro del qual[276] con los mismos naturales y a fuerça de dadivas que les daban, hizieron algunas casas de paja para su abitaçion y morada, con lo qual[277] les pareçio, asi al capitan como a los soldados, que seria parte para rresistir qualquier numero de yndios que les viniesen a ofender, y avn de alli salir a rrecorrer la tierra y pueblos comarcanos, para proveerse de lo que mas la neçesidad los costriñese a buscar para su sustento.
Tuvieron muy grande alegria y contento asi el Governador como sus soldados de verse mejorados en la tierra con la esta manera de fuerça, y çierto tenian rrazon, porque segun los yndios de aquella ysla de su propio natural son yndomitos y belicosos y amigos de efetuar qualquier mal proposito que les ocurra[278] y las muchas y muy peligrosas armas que tienen, si los nuestros no se anticiparan proveyendose con esta manera de rreparo, sin duda en breve tienpo no quedara ninguno y fuera ymposible escapar.