CAPITULO VEYNTE Y DOS
En el qual se escrive el segundo govierno que en esta governaçion tuvo el liçençiado Bernardez, y como en su lugar suçedio Don Pedro Ponçe de Leon, en cuyo tiempo fueron rrehedificados y poblados los pueblos de Caracas.
Llegado al Rreal Consejo de Indias[266] el liçençiado Pablo Collado, los señores de aquel Consejo proveyeron por governador de Benençuela a vn caballero llamado Mançanedo, honbre ya mayor y que mas estaba para descansar que para trabajar. Este bino a Venençuela, y tomando rresidençia al liçençiado Bernardez lo enbio a Santo Domingo, y el se quedo en su governaçion, donde por aber governado poco tienpo ay poco que contar del, porque dende[267] a pocos dias le dio vna enfermedad de que murio, aconpañando a esto la vejez, que fue mas çierta cavsa de su muerte(A).
Governose la provinçia por ynterregnun a cada pueblo administrandola sus alcaldes o consules, hasta que el Avdiencia de Santo Domingo tubo nueba desta vacaçion y torno a proveer por governador al mismo liçençiado Bernardez, que antes lo abia sido, el qual, despues de aber buelto a su governaçion de Venençuela, quiso poblar y paçificar las provinçias de Caracas por su persona y rreedificar aquellos pueblos que de antes, en su tienpo, se abian despoblado, y poblar otros de nuebo, para el qual efecto junto mas de cien honbres, avnque no todos para gerra, e por no ser esperto ni esperimentado en las cosas de gerra, nonbro por su general a Gutierre de la Peña, a quien Su Magestad, en gratificaçion de lo que le sirvio contra el traydor de Lope de Aguirre, abia dada ya titulo de mariscal con otras no se que preheminençias. Y partiendose para las provinçias de Caracas, como los yndios andaban vitoriosos, luego que sintieron que españoles entraban por su tierra, tomaron las armas y muy atrevida y desvergonçadamente salieron al camino a rresistilles; y como el General quisiese vsar con aquellos barbaros del rrigor neçesario para ahuyentallos y hazelles cobrar miedo, erale ynpedido y estorvado por el Gobernador, el qual no queria sino que primero se les hiziesen algunos rrequerimientos y otros preanbulos de poco momento para con aquellos barbaros, que en ninguna cosa se goviernan por rrazon ni justiçia, ni entiendo que aya otra justificaçion mas de la que con el rrigor de las armas se puede aber, y ponerse a hazerles rrequerimientos, que esto que ellos[268] jamas lo entienden, es, como suelen deçir, gastar palabras al ayre, y lo mas açertado es, quando de hecho vn juez o capitan quiere entremeterse en lo que no puede, tocante a hazer castigo en los yndios, es encargalles la moderaçion en los eçesos, porque avnque diga que se hagan rrequerimientos y que fueron rrebeldes los yndios y no quisieron obedeçer ni entender lo que de parte de Su Magestad les dezian y notificaban para justificaçion de los que los hazen, mal se les puede atribuyr a los yndios aber yncurrido en estos crimenes, pues ni ellos, como he dicho, entienden lo que son rrequerimientos ni para que efeto se les hazen; solamente entienden el daño que ven presente, y ese procuran rresistir con las armas. Y desgustado desto el general o mariscal Gutierre de la Peña, acordo de dexar al Governador con su gente y bolverse al Tocuyo.
Los soldados, viendo la mala horden que el Governador llevaba en aquella gerra y que se ponian en evidente peligro de ser todos muertos, començaron a seguirle con tibieza y a cunplir de mala gana sus mandamientos, a fin de que se enfadase de ser çapitan y se bolviese a ser governador, el qual lo hizo asi, que saliendose de la provinçia de Caracas donde ya abia enpeçado a entrar, con la gente que abia llevado, se bolvio a Barquiçimeto y al Tocuyo, donde rresidio hasta quel Consejo Rreal de Indias, sabida la muerte del governador Mançanedo, proveyeron en su lugar a Don Pedro Ponçe de Leon; el qual, venido a Benençuela, tomo rresidençia al liçençiado Bernardez y enbiolo a España, y luego procuro que las provinçias de Caracas se paçificasen y poblasen, por estar ya tan desbergonçados aquellos yndios que salian a rrobar y a saltear a los yndios domesticos que servian a los españoles, al qual efeto enbio al capitan Diego de Losada con casi doçientos honbres, el qual, a la entrada de la provinçia y conquista de ella bertio muy poca sangre o ninguna de yndios, y luego poblo o rrehedifico los pueblos que de antes estaban poblados, y al vno llamo Santiago de Leon, por rrespeto del governador, que se deçia Don Pedro Ponçe de Leon, y al otro Nuestra Señora de los Rremedios, y rrepartio la tierra entre algunos de los que con el fueron(B).
En tienpo deste Governador, dia de Nuestra Señora de Septiembre, año de sesenta y siete, çiertos nabios de françeses y escorçeses[269], que andaban hechos cosarios en la costa de Venençuela, entraron en la çiudad de Coro y la saquearon y rrobaron quanto en ella abia, porque tomando descuydados a los vezinos del pueblo, solamente les dieron lugar a algunos para que con sus mugeres se escapasen de sus manos, avnque no dexaron de prender alguna parte de ellos. En la Iglesia y tenplo de la civdad[270], hizieron el daño que pudieron, porque la parte de los escorçeses eran luteranos, y asi todo aquello que hallavan catolico y contrario de su seta lo echavan a perder, asi en libros como en ymagenes. Estaban en esta sazon en esta çivdad de Coro el obispo de Venençuela, Don fray Pedro de Agreda y el Governador, los quales asi mesmo se escaparon por pies, avnque agenos. Desearon estos salteadores aber a las manos estas dos personas costituydas en dinidad, mas para vengarse de ellos que para aber sus rriquezas, y finalmente quisieron quemar y asolar el pueblo y matar y llevarse consigo a los que alli cavtibaron si no les davan por ello çierta cantidad de oro que pedian; y al fin se obieron de conçertar y dieronles dos o tres mil pesos por el rresgate de la gente y pueblo, demas, y allende del oro y otras muchas joyas y rropas que rrobaron en el saco; y con esto se fueron aquellos malvados cosarios, dexando tan arruynada la tierra quanto no podran rrestavrar en mucho tienpo los vezinos que alli bivieren. El Obispo y el Governador, pasada esta calamidad, se metieron la tierra adentro, para bivir mas seguros.
Esto es lo que e podido rrecupilar de la provinçia de Venençuela hasta este tienpo.
Otra çivdad ay poblada en esta Gorvernaçion, que esta doze leguas de Burburata la tierra adentro, llamada la Nueba Balençia: no he hecho aqui particular mençion de ella, como de las demas, por no aber abido rrelaçion de ello(C).