CAPITULO QUARENTA Y DOS
Que trata de como Aguirre junto la gente y les hablo sobre la muerte de Don Hernando, y como hizo otros oficiales en lugar de los muertos.
Hecho lo que ariua se a dicho, y acauado Lope de Aguirre de matar a su Don Hernando de Guzman, principe de Tierra Firme, y a un clerigo de missa, y a otros cinco españoles, junto luego toda la gente del canpo en vna plaza que alli estaua, para dalles quenta de lo que auia echo, y la causa porque, y estando el muy zercado y guardado de mas de ochenta honbres armados, amigos suyos, de quyen el se confyaua, hablando a todos en general, les dijo que no se marauillasen ni alborotasen por lo que auian uisto ni de las muertes que se auian echo, porque todas aquellas heran cosas que la guerra traia consigo, y que no se podia llamar guerra donde no sobrebiniesen semejantes casos y suscesos, y que su Principe y los demas no se auian sauido rregir ni gouernar, que por eso auian muerto como mozos, y que a todos auia sido nezesaria la muerte de Don Hernando, porque no lleuaua terminos, principios ni medios de salir con aquella ynpresa que traia entre manos, sino echar a perder a todos, pues lo auian bisto claramente ser asi, que no queria tratar mas de aquello, sino que de alli adelante le tuuiesen por amigo y compañero, y que tuuiesen entendido que la guerra auia de yr y seguirse como hera rrazon y conuenir a todos y muy derecha y que no les pesase de tenello por general, pues sauian y tenian entendido que el no auia de procurar mas de aquello que a todos conuiniese; y asi dio fin a su platica, yntitulandose general; y otros quieren dezir que no se yntitulo sino el Fuerte Caudillo; y porque pareciese que comenzaua a usar de su jurisdiccion, comenzo a dar luego nueuos cargos a sus priuados y amigos y aquellos que el auia hallado mas prestos y aparejados para efetuar las muertes que auia efetuado.
A Martin Perez, que hera su sargento, hizo su maese de canpo, y a un Joan Lopez, calafate, hizo almirante de la mar, y a un Joan Gonzalez, carpintero, hizo su sargento mayor; a un Juan de Gueuara, Comendador, quyto la conduta de capitan que tenia y le avia dado el principe Don Hernando, y le prometio que llegados que fuesen a Nonbre de Dios le daria veinte myll pesos y lo ynbiaria a España, porque uien veia que no hera de su profesion seguir aquella guerra, la qual conduta de capitan dio a un Diego de Trujillo, que antes hera su alferez. A un Diego Tirado hizo su capitan de a cauallo; y algunos dizen que azeto el cargo contra su boluntad, y porque no le matase el traidor, y otros dizen lo contrario, por lo que despues le uieron hazer. Hizo capitan de su guardia a un Niculas de Susaya[336], viscayno, de bien poca presencia y autoridad, y asi le quyto en breue el cargo, como adelante se dira. Dio la uara de alguazil mayor del canpo a un Carrion, mestizo, casado con vna yndia en Piru, la qual quyto a un Juan Lopez Zerrato, que antes la tenia; y porque no pareciese que todos los capitanes y oficiales viejos los rremouia, y por dar algun contento algunos amigos suyos, dejo con las condutas de capitanes a Sancho Pizarro y a Pedro Alonso Galeas, que antes les tenian por su Principe; y como astuto en bellaquerias, y que se temia que no hiciesen con el lo quel auia echo con otros, echo vando en su canpo que de alli adelante, so pena de la vida, ninguno hablase en secreto con sus conpañeros ni anduuiese haziendo juntas ni corrillos, ni en su presencia echasen mano a espada ni a otras armas, ni en el esquadron.
Pero con todos estos pregones y penas le parecio quera mas seguro estarse con sus amigos en los uergantines que no en tierra, y ansi dos dias que en aquel pueblo se estuuo despues de la muerte de su Principe, se estuuo con sus amigos dentro de los uergantines, y si saltaua en tierra hera tan sobre el auiso y tan bien armado y arreado[337] de sus amigos, que aunque algunos se quisieran juntar para ofendelle o matalle, no hera parte por estar casi todos desarmados, y si algunas armas tenian, heran las mas rruines, porque las buenas el traidor Lope de Aguirre las auia rrecoxido todas y quytadolas a sus dueños, y dadolas a sus amigos para que le aconpañasen y defendiesen, como lo hazian.