CAPITULO SETENTA Y CINCO

De como enuio Aguirre a pedir cauallos a la Ualencia, y como ahorco al mercader y a un soldado.

Como las caualgaduras que en este pueblo de la Burburata se auian hurtado heran todas las mas zerradas, acordo Aguirre de detenerse alli algunos dias para domallas, porque sino las domaua no podia lleuar su municion y artilleria, en los quales[457] hizieron todas las maldades que pudieron, vsando de diuersos modos en el echar a perder lo que topauan por alli escondido de los uezinos, los quales assi rropas como otras cosas de comer auian escondido en muchas partes deuajo de la tierra, y sacandolas de rrastros se aprouechauan dellas. Otros hazian guisar todas las cosas que auian de comer, con uino. Otros desfondauan las pipas de uino por vna parte, y poniendolas derechas hazia arriua se metian dentro y se uañauan en uino, y asi usaban destos ynstrumentos y de otros por echar a perder todo lo que topauan.

Lope de Aguirre, viendo que las cabalgaduras que alli tenia y estaua domando, no uastauan para lleuar todo el carruaje y bagaje, acordo screuir vna carta a los uezinos de la Ualencia, como honbre poderoso, en que les ynuiaua a dezir que el tenia determinado de no yr ni pasar por su pueblo, sino por otra parte pensaua pasar al Nueuo Rreyno e a Barquysimeto, y que para auiarse tenia necesidad de que cada uezino de los de aquel pueblo le ynuiasen vn cauallo por sus dineros, que el los queria pagar muy bien; y que con ellos ynbiasen persona de rrecaudo que tomase o rreciuiese la paga, y que demas de pagallo el muy bien, con hazerlo asi rredimirian muchas uejaciones y daños que el y sus soldados les podian hazer yendo por su pueblo, lo qual le zertifycaua que harian sino le ynuiaban los cauallos que les pedia ni por sus dineros. Los uezinos, aunque rrecivieron la carta, no curaron de rresponder nada a hella, teniendo ya noticia de las buenas hobras y hechos de Lope de Aguirre y sus secazes.

Sucedio asi mesmo que andando a hurtar estos ministros de Aguirre, vno de ellos topo o desenterro vna botija de azeitunas que vn Pedro Nuñez, mercader, questaua preso entre los traidores, de quyen arriua hemos contado que le quyso tirar con la zelada, avia escondido con cierto oro dentro; y teniendo noticia el Pero Nuñez de como aquel soldado auia hallado su botija con el oro, se fue a Lope de Aguirre y le dijo que aquel soldado habia hallado aquella botija con las azeitunas y el oro, que le suplicaua que le mandase dar su oro. Aguirre mando llamar ante si al soldado y le pregunto por la botija y por el oro, y el soldado dijo que hera uerdad quel auia hallado la uotija, pero quel oro no lo auia hallado. Aguirre, para mas aueriguacion del negocio le pregunto que con que estaua tapada la uotija. El Pero Nuñez le dijo que con brea. El soldado trajo ante Aguirre vna tapadera de yeso, la qual uista por Lope de Aguirre le dixo, quyen en aquello le mentia que tanbien le mentiria en otra cosa de mas importancia, y asi le mando dar garrote; pero la causa principal de matar este mercader fue lo que le auia dicho antes, quando le quiso tirar la zelada.

Otro dia hazerto vn proue soldado, llamado Perez, marañon, que estaua algo enfermo y por rrecrearse y apartarse del pueblo y echarse junto a un arroyo que por zerca del pasaua, y acaso salio por alli Lope de Aguirre y lo topo echado, y le dijo: ¿que hazes aquy, Perez? El qual le rrespondio questaua muy malo, y Aguirre le rreplico luego de esa manera, señor Perez, no podreis seguir esta jornada: bueno sera que os quedeis en este pueblo. El soldado le rrespondio, como vuestra merced mandare; y boluiendose al pueblo mando a sus ministros, diciendoles: alli esta Perez muy malo, trahemelo aca y curalle hemos y hazerle hemos algun rregalo; los quales fueron luego y se lo trajeron, y mando despues que se lo ouieron traido, que lo ahorcasen, porque no quysiera este traidor que ningun soldado mostrara boluntad de quedarse en ninguna parte.

Sauido en el canpo como Aguirre mandaua matar aquel soldado, muchos de sus amigos y capitanes le fueron a rrogar que no lo matase, a los quales rrespondio muy enojadamente que ninguno le rrogase por honbre questuuiese tiuio en la guerra, y sin enbargo de los rruegos de sus capitanes y amigos lo mando ahorcar, y le puso un rretulo en los pechos que zia[458]: ahorcose este honbre por ynutil y dessaprouechado; y en estas crueldades y en otras gasto el traidor los dias que estubo en este pueblo.