CAPITULO SSESENTA Y DOS

De lo que hizo un Llamoso[411] con el cuerpo muerto de Martin Perez, maese de campo.

Hecho esto que ariua se a contado, y estando Martin Perez, maese de canpo, muerto en el suelo, y Lope de Aguirre alli junto, vio acaso un Anton Llamoso, capitan de su municion y muy grande amigo suyo, el qual asi mesmo le auia[412] dicho que hera o auia sido vno de los del concierto o liga con Martin Perez para matar Aguirre: y biendolo, que aun no estaua muy sosegada la jente y carniceros que abian muerto a Martin Perez, porque aun todauia se tenian las armas en las manos, le dijo: «Veni a aca, Anton Llamoso, hijo mio, tambien me dizen que bos herades vno de los de la Liga con el maese de canpo; pues como, toda esa hera el amistad, y en tan poco teneis el mucho amor que yo os e tenido y tengo.»

Los ministros y carnizeros de Aguirre, como oyeron esta platica, pareciendoles que Aguirre les haria del ojo para que matasen a Llamoso, se pusieron muy a punto, mas el Anton Llamoso, no tardandose en rresponder, comenzo a descargarse, dando sastifaciones a Lope de Aguirre, zertificandole con muchos generos de juramentos, mezclados con muchas blasfemias, que se lo lebantaron, y que nunca le auia pasado por el pensamiento cometer semejante traicion ni maldad, lo qual se lo pudo muy vien crer, segun la boluntad tenia al traidor[413] y a sus cosas; y pareziendole que el Lope de Aguirre no daua muestra de tener por bastante descargo ni satisfacion lo que el le decia, arremetio con el cuerpo del Martin Perez, que estaua tendido en el suelo con muchas cuchilladas en la caueza, por las quales se le parecian los sesos, y delante de todos los que presentes estauan, se hecho sobre el cuerpo muerto, diciendo: a este traidor, que semejante maldad y traicion queria cometer, veuelle la sangre. Puso su boca en las heridas que en la caueza tenia el Martin Perez con vn animo mas de demonio que de honbre vmano, y comenzo a chupalle la sangre y sesos que por las heridas corrian de la caueza del muerto y tragallo.

Puso esto tanta admiracion a todos los questauan presentes, que no vbo honbre que no quedase espantado deste echo, y Lope de Aguirre muy sastifecho del Llamoso, y asi, despues no obo honbre que le sustentase ni quedase con el hasta que lo mataron, sino fuese este Llamoso.

Acabado esto, mando Lope de Aguirre luego que se fuesen los uezinos a sus casas con sus mugueres, que en esta sazon los tenia presos, amonestandoles y exortandoles que de alli adelante no rreynase hen ellos ninguna alteracion ni bullicio, y tuuiesen con el el amistad que hera rrazon y perdiesen todo el temor y miedo que tenian, porque entonzes se acauauan y auian fin todas la muertes y crueldades que auian sucedido, porque el autor de hellas hera Martin Perez a quyen el auia muerto; y con esto se fueron todos a sus casas.

Muchos fueron de opinion que en esto que Lope de Aguirre dijo, de que Martin Perez, su maese de campo, auia caussado las muertes y daños de hasta alli, mintio hen ello, porque antes le estoruo muchas mas crueldades que queria hazer de las que hizo.

Quyto en esta sazon el cargo de su capitan de su guardia, que auia dado a un Niculas de Susaya quando mato a su Principe, porque tanbien le dijeron que auia sido de los de la liga con Martin Perez, y lo dio a un Rrouerto de Susaya, baruero, muy grande amigo y panyaguado de Lope de Aguirre.