CAPITULO SSETENTA Y NUEUE

De como Don Julian trajo a Lope de Aguirre los dos soldados por quien tenia a su muger y suegra en rehenes.

El alcalde Chauez, a quyen Aguirre auia tomado la muger y la hija en prendas de los dos soldados que al partir de la Burburata se le auian huido, juntandose con Don Julian de Mendoza, su yerno, pusieron toda la dilijencia que pudieron por sus personas y de sus criados y amigos, a buscar los dos soldados, para con ellos o con sus uidas rrescatar sus mugeres.

Fue tanta la desgracia de los soldados que al fyn toparon con ellos, y prendiendolos y echandolos en una cadena con sendas colleras, el Don Julian se encargo dellos para lleuallos Aguirre y sacar su muger y su suegra; y partiendose del pueblo de la Burburata para la Balencia, donde el traidor Aguirre estaba con sus soldados, en la cadena, el Pedro Arias, o con desmayo y flaqueza, o de cortado de uerse lleuar assi al matadero, se dejo caher en el suelo y no andaua. El Don Julian, viendo aquello, le dijo que anduuiese, si no que con su caueza haria pago al Lope de Aguirre. El Pedro Arias le rrespondio que hiziese lo que quysiese, que el no podia mas ni se podia menear. Oydo esto, el Don Julian echo mano a una espada que tenia, y alzandole la uarua le comenzó a cortar la caueza por el gaznate. El Pedro Arias, uiendose asi herido, le dijo y rrogo que por amor de Dios no le matase, que el se esforzaria todo lo que pudiese y caminaria; y con esto el Don Julian no quyso pasar adelante con su crueldad, y lo dejo arto mal herido de la garganta, y se fue con ellos a la Balencia, donde los entrego a Lope de Aguirre, y le dieron luego su muger y suegra; y el traidor mando luego ahorcar al Diego de Alarcon y hazello quartos y ponello por los caminos, y sacandolo hazer justicia del, lo mando lleuar arrastrando por todas las calles de la Valencia, con boz de pregonero que dezia «esta es la justicia que manda hazer Lope de Aguirre, fuerte caudillo de la noble jente marañona; a este honbre por leal seruidor del Rrey de Castilla, mandolo arrastrar y hazer quartos por hello: quyen tal haze que tal pague», y asi le cortaron la caueza y se la pusieron en el rrollo de aquel pueblo: y los quartos en palos por los caminos. Y pasando Aguirre por la plaza vio estar la caueza del Diego de Alarcon, y hablan[472] con ella dixo: «ay estais amigo Alarcon, como no uiene el Rrey de Castilla a rresuzytaros», y esto con muy gran rrissa y mofa.

Al Pedro Arias de Almeta, porque hera buen[473] escriuano y lo queria para su secretario, no lo mato, antes lo dejo viuo, y mando luego que lo curasen; que fue cosa nunca vista ni hecha asta entonces por Lope de Aguirre, porque por otras muy mas leues ocasiones, auia el muerto otros mas amigos suyos.

Hecho esto tuuo noticia Aguirre que los uezinos de aquel pueblo estauan recoxidos, con sus mugeres y haciendas, en vn lago o laguna muy grande que llaman la laguna de Tarigua[474], que tiene muchas islas pobladas de yndios y deseando hazelles algun mal, y que sus soldados los rrouasen y se aprouechasen de lo que tenian, enuio vn capitan suyo llamado Cristoual Garcia, calafate, a que fuese con ciertos soldados, y mandole que hiziese todo lo que pudiese por entrar en la laguna y ysla de ella, y prendiese todos los uezinos que hen ella allase y les tomasen todo lo que tuuiesen y los trujese ante el.

El capitan se partio con su jente, y llegado a la laguna, hallo ser muy grande y hondable, y no allo con que entrar a hella ni pasar a las yslas y procuro hazer vnas ualsas de cañas para nauegar por la laguna; y como es madera tan delgada las cañas no se podian sustentar con peso en el agua, que en suuiendo sobre hellas los soldados, luego se yban a fondo, y uiendo que no tenian ningun modo para poder hazer lo que Aguirre le avia mandado, se boluio con la jente a donde el traidor estaua y le dijo lo que pasaua, al qual le peso arto por no auer podido salir con lo que auia yntentado; y estando con este henojo rreciuio vna carta del alcalde Chaues, de la Burburata, el qual le ynuiaua a dezir que por le hacer seruicio el auia preso a Rodrigo Gutierrez, que enuiase por el con toda breuedad, que el lo entregaria a quyen le mandase. Aguirre, contento y alegre desta nueua, enuio luego a Francisco Carrion, su alguazil mayor, con doze ssoldados, para que lo trujesen.

Hera este Rrodrigo Gutierrez vno de los tres soldados que con el capitan Monguia fue de pareszer que se pasasen al seruicio del Rrey con el Prouincial de Maracapana, y auiendose quedado alli en la Burburata, el alcalde Chaves, por contentar Aguirre, lo quyso prender para ynuiarselo, y el Rrodrigo Gutierrez, auiendolo entendido, se retrajo a la Iglesia, y el Alcalde entro hen ella para sacallo y el clerigo no se lo consintio, y el le echo alli prisiones y le puso guardas y dio auiso al Aguirre para que ynuiase por el, como se a dicho. Mas Rodrigo Gutierrez, temiendose de la cautela, se dio tan buena maña que quytandose las prisiones se salio de la Iglesia y se fue al monte.

Llegado Carrion, alguazil de Aguirre, con sus porquerones[475] a la Burburata, y no hallando a Rrodrigo Gutierrez, y diziendole el alcalde Chaues lo que pasaua, se boluio a la Balencia, donde estaua su capitan, por el qual sauido como se auia soltado Rrodrigo Gutierrez, comenzo a rreñir con el alguazil y los que con el auian ydo porque no auian muerto al alcalde Chaues, pues auia dejado yr al preso y no lo auia guardado bien; y cierto lo mereciera muy bien Chaues, alcalde, pues de su propia boluntad y estando libre, se convidaua hazer vnas cosas tan mal sonantes como estas y otras que adelante se dirán.