CAPITULO ZINQUENTA Y TRES

De como Aguirre mando a los uezinos de la Margarita que le hiciessen matalotaje, y del parlamento que les hizo.

Auiendo Lope de Aguirre ynbiado al capitan Monguya y a sus compañeros a Maracapana a que tomasen el nauio de frai Francisco Montesinos y sse le trujesen, estaua muy alegre y contento con la mucha confyanza que tenia de los soldados que avia ynuiado y del buen aparejo que auia hallado en aquel nauio para pasar en mas breue tiempo de lo quel penso a Nombre de Dios; y porque uenido que fuese el nauio no ouiese ocasion de detenerse alli mas tiempo, mando luego a los uezinos de la isla que le trujesen seiscientos carneros y algunos nouillos para salar y hazer carnaje, y le hiciesen gran cantidad de cazaue, para questuuiese echo el matalotaje, lo qual todo rrepartio entre los vezinos, mandandoles que hiciesen de zezina y casaue cada uno vna parte; y para que sus soldados fuesen mejor seruidos y mas rregalados y entendiesen que tenia muy particular quenta con ellos, les dio a todos posadas en casa de los uezinos, mandandoles que cada uno sustentase y diesen de comer a los que le cauian por suerte, rreseruando algunas casas de bezinos donde a el y a los de su guardia que de continuo estauan en la fortaleza les hiziesen de comer y se lo lleuasen alli.

Los soldados, de dia se estauan en las posadas que les auian dado, comiendo y beuiendo y aziendo otros malefycios, y de noche se rrecoxian a dormir junto a la fortaleza, en una playa o plaza que alli se hazia hazia la uanda de la mar; y porque los uecinos no estuuiesen tan descontentos como hera razon estar con tan malos guespedes, y por dalles alguna manera de sastifacion, los hizo llamar y juntar a todos, y con sus acostunbrados fenximientos les hablo de esta manera:

Ya buesas mercedes sauen que mi uenida a esta ysla no fue para hazer yo y mis conpañeros auitacion hen ella ni dar a vuestras mercedes ningun desgusto, mas hazelles todo seruicio. Dios me es testigo si traia pensado de estar hen ella de quatro dias arriua, pero ya ben que los nauios que yo traigo venian muy mal acondicionados para pasar de aqui, y porque en esta isla no hemos hallado ningun nauio en que poder nauegar, y que si Dios no ouiera sido seruido de que aquel rreverendo padre questa en Maracapana tuuiera alli aquel nauio, forzosamente nos auiamos de detener mucho tiempo para hazer en esta isla con que nauegar, y asi ynbie el capitan Monguya con algunos soldados, como vuestras mercedes sauen, a que me lo trujesen; el no puede tardar mucho en su uenida; venido que sea, ueran vuestras mercedes con quanta breuedad les desocupamos la tierra, por cuyo rrespeto yo e suplicado a vuestras mercedes que tengan preuenido el matalotaje que para nuestro uiaje es menester; y si yo tengo presos al señor gouernador Don Juan de Villandrando y a los demas caualleros, a sido para que con mas facilidad y seguridad vuestras mercedes, por nuestros dineros, nos prouean de lo necesario para nuestro sustento el tiempo que aqui vuieremos destar; y otras muchas ueces e dicho que yo no quiero que a mi ni a mis ssoldados y conpañeros se nos de cosa de gracia, sino por nuestros dineros, y todo lo que vuestras mercedes nos dieren les sera pagado en mas suuidos precios que en otros tienpos lo suelen bender, asi lo torno agora a dezir, por que bien entiendo que o por hazernos merced o por algun oculto temor, dan algunas cosas a menos precio de lo que valen, porque bender vna gallina por dos rreales, vien se be claro que son engañados hen ello vuestras mercedes, y en los demas ganados y mantenimientos si no dan de tres rreales para ariua no se la den, y asi, a este rrespeto pueden hazer en las demas cosas que uendieren, y demas de lo que de presente a vuestras mercedes se les diere, desde aqui les doy mi fee y palabra que al tiempo de mi partida seran muy mas por estenso gratifycados de la merced que se nos a hecho hasta aqui, y de aqui adelante se nos hiziere.

Nengun contento les dio esta platica a los uezinos, porque aunque Lope de Aguirre en el conprar y contratar se mostraua liueral, prometiendo por lo que le uendian mucho mas de lo que le pedian, como quyen nunca lo piensa pagar, sus soldados y capitanes, por fuerza o de grado, sin blanca ni cornado, se proueian de todo lo que auian menester, y aun de lo que no auian menester, sino que por su pasatiempo se lo tomauan a los proues vecinos.

Auia Lope de Aguirre cobrado algun odio, de bien poca ocasion, a un Enrriquez de Orellana, capitan de su municion, por parezelle que tenia algunos rrespetos de honbre de bien, por lo qual le queria muy mal, aunque no lo mostraua. No falto quyen le dijo Aguirre que este Enrriquez de Orellana auia dicho que el se avia enborrachado el dia que entraron en la Margarita, por lo qual y por la enemistad que le tenia, le mando ahorcar sin confysion por no dalle con la muerte ningun contento ni rrefrijerio, y luego dio el cargo de capitan de la municion a un muy fiel soldado y amigo suyo, y que permanecio con el hasta su muerte, llamado Anton Llamoso, que antes hera sarjento de su guardia.