CAPITULO ZYNQUENTA Y OCHO
Como mato Aguirre a Don Juan, gouernador de la Margarita, y a otros con el, y la causa porque.
Con esta nueua de auer surxido el nauio en el puerto de las Piedras, andaua Lope de Aguirre muy negociado y argulloso[393], aperciuiendo la mayor parte de sus soldados para yr con ellos a rreceuir al fraile y a los demas que con el uenian, lo qual solecitaua y hazia con muchos generos de blasfemias y palabras ereticas contra Dios nuestro Señor y contra sus santos.
Ya que tenia aperceuida la jente para el efeto dicho, acordo que hera bien prendallos en alguna manera, de suerte que tuuiesen temor de desanparalle a el y pasarse al Rrey, para el qual efeto, no sin consejo y persuacion de sus soldados, le parecio que el mejor medio que para esto podia tener, hera matar a Don Juan de Billandrando y a Manuel Rodriguez, alcalde, y a Don Cosme de Leon, alguazil mayor, y a un Cazeres, rregidor, y otro Juan Rodriguez, criado del Gouernador, que son los que auia tenido sienpre presos; y determinandose de hazello assi, ya despues de anochezido, mando questos caualleros, questauan en un quarto alto de la fortaleza, los uajasen en vna camara uaja, los quales, sospechando el efeto de su mouimiento, yban muy tristes y atemorizados, y biendoles asi Lope de Aguirre, les comenzo a consolar con fynxidas palabras, diziendoles que perdiesen el temor que tenian de sus uidas, y questuuiesen confiados, que les prometia y daua su fee y palabra que aunque el fraile trujese consigo mas soldados que carbones y arboles auia en la Margarita—que no ay otra cosa hen ella—y se conuatiesen con el y en la batalla muriesen todos sus conpañeros, que ninguno de los que alli estauan presos peligraria ni muriria por ello, y que el se lo aseguraua y hazia cierto y lo cunpliria como quyen el hera, que se le podia vien creher; y con esto que les dijo los consolo alguna cosa y se salio de aquel aposento uajo donde los avia metido. Mas como Aguirre era traidor en todo y por todo, tenia la propiedad tal que jamas cunplio cosa que prometio, y quando mas alagos y ofertas y promesas hazia a vno, hera para dar con mas breuedad al traues con el y quytalle la uida, como lo hizo con estos caualleros.
Hecho esto, dende a poco espazio, sin dar a entender lo que queria hazer, mando a todos los uezinos y mugeres que tenia presos que se fuesen a sus casas, para que no entendiesen ni uiesen lo que el queria efetuar, y asi se fueron todos a sus casas.
Muchos soldados de los que en la Margarita estauan con Aguirre a esta sazon, an afyrmado que la causa prinzypal por donde este traidor se mouio a querer matar a estos caualleros, fue vn Gonzalo Hernandez, portugues, de su propia conpañia, que le dijo Aguirre que Don Juan con los demas presos se querian alzar contra el y avian enuiado ziertos mensajeros y arcabuzes al fraile para que saltase en tierra e hiziese muestra con su jente; y que yndinado por esto, y por otra parte con el temor que tenia al frayle y a los que con el uenian y por prendar a sus soldados, como se a dicho, se determino de hazer esta tan gran crueldad.
Pasado, pues, muy gran rrato de la noche quel traidor Aguirre, pareciendole que hera tiempo mas acomado[394] para hello, mando a un Francisco de Carrion, mestizo, su alguazil, que con ciertos soldados fuese y diese garrote a Don Juan de Billandrando, gouernador, y a los demas que con el estauan, los quales, tomando para este efeto ciertos negros con cordeles y garrotes, se auajaron a la camara donde estauan, y entrando dentro, les dijeron que se encomendasen a Dios y tuuiesen la contricion que como cristianos deuian tener, porque abian de morir. Don Juan, que todauia estaua confiado de la palabra que Aguirre les auia dado, les respondieron que como hera aquello, que poco auia que se auia ydo de alli el general Lope de Aguirre y les auia dado su fee y palabra que no los mataria ni harian daño ninguno. El alguazil y los demas le rrespondieron que no obstante aquello que les auia dicho y prometido, que auian de morir, y que se encomendasen a Dios, y biendo su determinacion se encomendaron a Dios lo mas breue que pudieron, y enpezando aquellos ministros de maldad por el Gouernador, le dieron garrote primero, y luego a el Manuel Rodriguez, alcalde, y luego al Cosme de Leon, alguazil mayor, y luego a el Juan Rodriguez, y luego, o a la postre, a el Cazeres, rregidor, que hera un biejo manco y tullido de pies y manos, y juntando los cuerpos muertos, los cubrieron con unas esteras en el suelo, porque nadie los uiese, y se fueron o subieron a donde Lope de Aguirre estaba a dalle quenta de como se auia echo y cunplido su mandado y boluntad, con tanta muestra de alegria y contento, como si fueran de hazer alguna cosa de muy grande ynportancia a el seruicio de Dios y de su Rey.