CAPITVLO III.
De el modo que han de tener los Maestros en enseñar, y los Discipulos en aprender, y proporcion de cuerpo.
Los Maestros que tienẽ Escuelas abiertas, o las han tenido, son efectiuamente Maestros; y los q̃ no, no ay que hazer mencion de ellos; porque a estos les llamo yo Mequetrefes, por ponerse a enseñar sin fundamẽto, huyendo de las Escuelas, por no ser juzgados en ellas de los que entienden de el Dançado; y no tratan de mas, que de enseñar quatro mouimiẽtos improprios y desproporcionados, lleuando la Guitarra debaxo del braço, con poca autoridad de sus personas, no reseruando bodegon o tabarna, donde no traten de enseñar lo mesmo que ignoran, sembrando vna doctrina tal, qual suele sembrar la ignorãcia. Y lo peor es, que muchas personas principales, sin conocer estos sujetos, se valen de ellos para mostrar sus hijos, por parecerles que enseñan a menos costa, o por no saber que ay Maestros mas scientificos: siendo assi, que si supieran quan buenos Maestros ay oy, y quan malos son los que repruebo, y quan malo es quanto pueden enseñar, dierã de buena gana dineros por no lleuarlos a sus casas. Y aunque en este particular se me ofrecẽ muchas cosas que poder dezir, por auer tanta cantidad de Negros, y otros hõbres de baxa suerte, que quierẽ honrar sus personas, y sustentarse, y dar luzimiento a ellas con el Dançado, en descredito de el Arte, y de los que lo enseñan legitimamẽte. Cesso por no ser prolijo, y escusar razones en lo que no tiene remedio. Entran en las Escuelas muchos hijos de Caualleros y Señores, assi a ver, como a enseñarse, por lo qual si yo fuera Maestro, procuràra no admitir por discipulos personas que fuessen tan desiguales, que los demas se recatassen de Dançar con ellos. Y es cosa assentada, que poquissimos hombres baxos se atreuen a gastar tiempo ni dinero en aprẽder a Dançar cosa de que no han de sacar jugo para sustentarse, si no es siendo Maestro: y esta es vna auílidad, que para ser vno Maestro, se han de enseñar docientos; y esta verdad se conoce en la esterilidad q̃ ay de Maestros, que se les daba el nombre de justicia. Y por lo que principalmente aborrezco los Maestros q̃ dan liciones por las calles sin tener Escuela, es porq̃ estos ruegan con sus personas; y como hazen barato, se atreue qualquier sabandija a aprender. Y solo el consuelo que ay en esta parte, es, que jamas ha salido ni saldrá destos bastardos Maestros, legitimo Discipulo, sino tan parecidos a ellos todos los que se enseñan con su dotrina, que no se atreuerá a Dançar en parte ninguna; y si lo hizierẽ, se verà en ellos la ignorancia de sus Maestros: castigo justo de los que no los eligen peritos: y viendo el mal obrar de estos, serà para mas realce de lo q̃ los buenos Maestros enseñan.
El estilo q̃ se ha de tener para enseñar a los discipulo, es, q̃ en viniendo qualquiera a serlo, concertarse en lo que se pudiere; y estandolo, assentarle en vn libro, que para esto tiene el Maestro, poniẽdo el dia, mes, y año. Pidese el mes adelantado, y no trayẽdole a la tercera o quarta licion, no proseguir con èl hasta que le trayga, saluo si es tan amigo, que no se deba tener con èl este estilo. Esto se haze, porque el que derechamente viene con voluntad de aprender, trae luego el dinero; y el que no lo dá, sino quiere, sin q̃ le cueste nada, probar la mano, o por mejor dezir, los pies (si son para ello) y si se le haze cuesta arriba, dexarlo a los ocho o quinze dias; cõ lo qual el Maestro se queda sin discipulo, y sin dineros: y si ha dado el mes, por no perder lo dado, cõtinùa el discipulo todo el mes, y cõ vn mes de licion pocos ay que no les sepa bien lo que Dançan, y cobré amigos, con lo qual se vienen a quedar, y a ser diestros: y si no huuieran dado el dinero, pudiera ser auerse enfadado en quatro dias, y dexado de aprender: y assi es bueno, y apruebo el tomar el dinero adelantado; que por lo menos aunq̃ el discipulo se vaya antes de tiẽpo, no se lleua nada tras si. No deben los Maestros faltar a la hora de licion, assi en la que señalan para la Escuela, como fuera de ella: porque con el assistencia cũple con su obligacion, y corren los meses por cuenta del discipulo, ora tomen licion, o no, y corre la voz de la puntualidad, y con ella se adquierẽ muchas liciones. Las Pasquas y Carnestolendas deben los buenos discipulos regalar a su Maestro, y pagarles las cuelgas, si las hiziere. Miẽtras el Maestro enseña la Pauana y la Gallarda, antes de començar a dar licion, se le ha de repassar todo lo q̃ se le ha enseñado desde el Alta: porque es facil como principiante, oluidarse de las primeras liciones, ofuscado en las vltimas, o por lo menos tomar algun mouimiento improprio, que se corrige en el repasso: en Gallarda se tendra el mesmo estilo, y en Folias; en lo demas no importa tãto, porque en saliendo de Folias, ya el q̃ Dança sabe los moiuimientos, y no es tan facil de oluidar, y basta con los repassos de los Sabados: y ya estos discipulos hazẽ sus Academias, conque van escusando de trabajo al Maestro: y el exercicio entre ellos, y el dançar de oposicion, es muy essencial para hazerse diestros. Hãse de dar las liciones conforme los discipulos van entrãdo, sin anticipar a ninguno por antiguo q̃ sea, si no lo pidiere por cortesia por alguna vrgẽte ocasiõ: dase vna sola licion cada dia. Enseñase comunmẽte el Alta, quatro mudanças de Pauana, seis passeos de Gallarda, quatro mudãças de Folias, dos de Rey dos de Villano, Chacona, Rastro, Canario Torneo, Pie de gibado, y Alemana. De esta regla puede salir el discipulo q̃ quisiere, aprendiendo mas o menos mudanças, o pieças. Deben los Maestros dar las mudãças conforme la disposicion del discipulo, porq̃ ay algunas muy fuertes, y otras por lo baxo, que se deben aplicar conforme el brio de cada vno: y no suelen salir menos galantes y diestros los que dançan por lo baxo, que los que dançan por lo alto; porq̃ ha auido de vna y otra suerte muchos diestros y bien parecidos: y suelen algunos q̃ han dançado por lo baxo, hazerse tan fuertes con el exercicio, que a poco tiempo dãçan de todo. A los q̃ dançan altos de cuerpos, se les debe enseñar a dãçar recogido; y a los medianos desparcido, lo vno y lo otro sin estremo: porque ver dançar a vn hombre alto, cogiendo vna sala de vn passo, y dar vna buelta muy alta, cayendo a el suelo con vn promontorio de huessos, haziendo temblar vna sala, prouoca a risa. Y por el cõtrario, si vn hombre muy mediano no va haziendo baynillas en los pies, èl y el dançado parece vna abreuiatura; y assí se les debe dotrinar como he dicho. Quando algun discipulo toma algun mal mouimiento, debe el Maestro quitarsele luego, porque despues serà mas dificyltoso, y muchos no pierden jamas el q̃ se les dexa con sentido. Los Maestros debẽ hazcr muchas diligẽcias en q̃ sus discipulos no tomẽ mouimiento malo alguno, aũq̃ sea muy a los principios: porque no es razon que assienta, dezir, como algunos dizen, q̃ no se puede hazer todo de vna vez. A que yo respõdo lo contrario, porque el arbol que de su nacimiento no se endereça, debe el Agricultor endereçarle.
El cuerpo del que dança, para su mayor facilidad en el dançar y aprẽder, ha de ser proporcionado, bien repartido, y no muy alto, porque serà mejor que peque de mediano: ha de tener buen pie y pierna, porq̃ altos son mas aptos, y por la mayor parte salen diestros, por ayudarles la disposiciõ del cuerpo. Mas en esta regla, como en todas las demas, ay su excepcion; porque se han visto en las Escuelas hombres de excelentissimas partes, que prometen grandes execuciones, no poder aprẽder nada; y siẽdo en si muy ayrosos, dançar con poquissimo brio: y por el contrario, algunos q̃ prometẽ poco y ser en si muy mal parecidos, salir destrissimos; mas esto sucede pocas vezes. Y lo que siento es, que si vno q̃ dança, es ayroso y galan, y sabe poco, y otro sabe toda la cartilla y es diestro, si no es galã y ayroso, parecerá y luzirá mas el que menos sabe con lo que obràre: porque verdaderamẽte vn hombre desayrado y de mal talle, por mucho que sepa, da el enfado del tamaño del gusto que dà vno que dança, bien parecido y ayroso cõ vn rasguño que haga; y como sabe poco y aquello bien parecido, dexa a los circunstantes cõ la miel en los labios; al passo q̃ el diestro sin brio, que quiere hazer todo lo que sabe, les va dando enfado, empalagãdoles el gusto. Y de vna suerte u de otra, el diestro y el que no lo es, si quiere parecer biẽ, no dãce mucho de vna vez: que no ay mas gala que dãçar poco y bueno, q̃ con esto dexa desseosos de verle otra vez a los que le han visto. Para dançar bien, se necessita de buen oido; porque no teniendole, dificilissimamẽte dançarà a compas.
Tambien son muy pocos los que dançan bien, aũque ayan salido diestros, si no frequentan las Escuelas, aunque los Maestros anden muy cuydadosos en sus enseñanças: porque el dançado se quiere batallar, y exercitar como las armas con los mas diestros; y esto se lo dize la mefma razon. Y no le ha de valer nada al discipulo tener buenas partes, sino se halla en las Academias, por lo menos los dias de fiesta.