CAVINAS.

Esta parroquia, situada á una distancia inmensa de Isiamas[1], es la última mision que se encuentra al norte de la provincia. Partiendo del pueblo que acabo de nombrar, se llega á Cavinas navegando por el rio Beni, el cual pasa hácia el este á poco trecho de este lugar. Aunque seria muy fácil entablar por tierra una comunicacion, abriendo un camino en medio de los llanos, no hay duda que la navegacion es preferible, siempre que se sustituyan á esas balsas formadas de troncos amarrados, de que se sirven actualmente, embarcaciones cómodas y regulares.

[Nota 1: El autor de una nota dice que esta distancia es de cien leguas, lo que me parece demasiado.]

El pueblo de Cavinas, habiendo sido reducido posteriormente á las otras parroquias, se halla exento de pagar tributos; su poblacion compuesta de Tacanas, en el número de mil, no tiene mas gefe que su cura, quien está encargado de regirlos tanto en lo espiritual como en lo civil; él es quien conduce sus frutos para cambiarlos por los objetos que ellos desean. Por lo demas, este distrito cuenta con las mismas producciones que Tumupaza, habiendo de particular en él, un árbol gigantesco, que produce cierta especie de almendras contenidas por grupos en una cáscara muy gruesa. Las llanuras servirian ventajosamente para la cria de ganados, si no fuera la inmensa muchedumbre de murciélagos[1] que se ceban por las noches en chupar la sangre á los pobres animales, siendo esto hasta el presente un grande obstáculo para su progreso.

[Nota 1: Especie perteneciente al genero de los vampiros.]

El rio Madidi, que toma su orígen cerca de Carabaya (en el Perú) pasa hácia el norte de Cavinas y no léjos del pueblo, el cual se halla precisamente construido sobre el ángulo muy agudo formado por la reunion de aquel rio con el Beni.

La posicion tan apartada de esta poblacion la pone cuasi en contacto con muchas tribus todavía salvages, pero que se encuentran en las mejores disposiciones para convertirse al cristianismo. Ya en 1830, setenta indios de esas tribus vinieron por su propia voluntad á someterse al régimen providencial de la parroquia; así es que si protegiese el gobierno su conquista, no tardarian todas ellas en constituir nuevas y grandes poblaciones, y esto con tanta mas espontaneidad, cuanto que se sustraerian entónces á las incursiones de los belicosos Machuis, sus implacables enemigos.

Poblacion de la provincia.

Como acabamos de ver, la provincia de Caupolican se compone de diez parroquias, cuya poblacion dividida en tres naciones distintas, es la siguiente, segun las reseñas tomadas en el año de 1832.

+—————————————————————————————-+ | NOMBRES | NOMBRES DE LAS NACIONES, | TOTAL | | | y número de la poblacion | | | de | de cada distrito. | DE | | |—————————————| LOS HABITANTES | | LOS PUEBLOS |QUICHUAS|APOLISTAS|TACAÑAS| de cada distrito.| |——————-+————+————-+———-+—————————| |Suches | | | | | |Pelechuco | 2.500 | | | 2.500 | |Pata | 165 | | | 165 | |Moxos | 122 | | | 122 | |Apolo | | 2.775 | | 2.775 | |Santa-Cruz de| | | | | | Valle-Ameno| | 941 | | 941 | |Aten | | | 1.033 | 1.033 | |San-José de | | | | | | Chupiamonas| | | 73 | 73 | |Tumupaza | | | 885 | 885 | |Isiamas | | | 1.170 | 1.170 | |Cavinas | | | 1.000 | 1.000 | | |————+————-+———-+—————————| | Totales| 2.787 | 3.716 | 4.161 | 10.664 | +—————————————————————————————-+

Esta planilla nos demuestra que la poblacion, enteramente indígena á escepcion del alcalde y del cura de cada distrito, asciende á diez mil seiscientos sesenta y cuatro habitantes, de cuyo número, dos mil setecientos ochenta y siete pertenecen á la nacion quichua, tres mil setecientos diez y seis á la nacion apolista, y cuatro mil ciento sesenta y uno á la nacion tacana. Si se agregan á estas cantidades como tres mil indígenas, todavía salvages, que habitan hácia el norueste, hácia el norte y hácia el nordeste de Tumupaza y de Cavinas, resultará un total general de trece mil seiscientas sesenta y cuatro almas.

Las tres lenguas primitivas de la provincia se hablan aun en ella por todas partes: así en Suches, Pelechuco, Pata y Moxos los habitantes se entienden solamente en quichua; los de Apolo y Santa-Cruz de Valle-Ameno siguen espresándose en apolista; miéntras que en Aten, y en todos los pueblos interiores, la lengua tacana es la sola que está en uso. Como los franciscanos tenian precision de comunicarse continuamente con los indígenas, en cada poblacion se encuentran intérpretes, á mas de que las relaciones comerciales, debidas al acopio de la cascarilla, irán contribuyendo poco á poco á generalizar el uso del castellano entre los indios, que no dejan ya de comprender algunas palabras.

Estos indígenas, generalmente hablando los mas dóciles, se sujetan, sin quejarse jamas, á las leyes que se les impone, siendo al mismo tiempo aptos para todo, tanto por su carácter, como por la facilidad de comprension que es en ellos natural. Lo que dejo dicho en el detalle de cada parroquia bastará para dar una idea de sus costumbres y de sus hábitos; podria solamente añadir que los Caupolicanos son todos pobres, sin que los aflija semejante pobreza, pues que poseen lo necesario para alimentarse á saciedad y para vestirse y procurarse algunos placeres, no pudiendo inquietarlos por otra parte el porvenir de sus hijos, en el seno de esa naturaleza tan fértil. Su pobreza relativa es una verdadera riqueza en el actual estado de cosas; pues ¡como desear los objetos de que no se tiene la menor idea! ¿y porqué trabajar mas de lo que es preciso para procurarse las pocas cosas que les son hoy en dia conocidas? El espíritu de posesion de riquezas, y de ir haciendo acopio de medios para procurarse en el porvenir toda especie de goces, es ya, por decirlo así, un principio de civilizacion desconocido para los pueblos que se aproximan, tanto como el de Caupolican, al estado primitivo. El único modo de remediar esa apatía natural, esa indolencia que se les echa en cara á todas las naciones todavía medio salvages, es hacer nacer entre ellas, por la frecuencia de relaciones comerciales, las necesidades que les son hasta el presente desconocidas. En seguida, el deseo de satisfacerlas, determinará necesariamente los esfuerzos del trabajo, con el que se han de proporcionar los medios.

Debe decirse, en elogio del carácter de estos habitantes, que todos ellos se consideran como si perteneciesen á una misma familia, viviendo en la mas estrecha fraternidad: así, por ejemplo, cuando hay alguno cuya cosecha llega á ser insuficiente para su provision del año, solicita como una cosa muy natural el ausilio de su vecino, quien con la mayor buena voluntad del mundo parte con él todo cuanto posee. Contando pues con los suyos, jamas un indígena pide á los estrangeros la mas mínima cosa. Si dan ellos tan generosamente á sus compatriotas lo necesario á la subsistencia, no se hallan ménos dispuestos á prodigar lo superfluo á los que son sus amigos.

El abuso de las funciones, que con motivo del gran número de festividades religiosas ha introducido el clero en Caupolican, lo mismo que sobre el llano boliviano, es sin duda la causa principal de la ruina y del desórden. Si en semejantes dias los indígenas de los pueblos interiores se contentan con ataviarse grotescamente y llevar sobre sus personas los variados plumages de los pájaros de sus florestas, sin beber otra cosa que la chicha, líquido fermentado, hecho de yucas, el cual ni es muy fuerte ni pernicioso, no sucede así con los naturales de Caupolican, que vestidos con igual estravagancia hacen uso del aguardiente, ocasionándoles esta bebida grandes gastos al mismo tiempo que la pérdida de su salud. Por otra parte, estas festividades religiosas (durante las cuales se ocupan continuamente en beber con sus amigos, pasando así muchos dias consecutivos) son tan multiplicadas, que casi no les queda tiempo para la labranza y demas faenas agrícolas, resultando naturalmente de todo esto grandísimos desórdenes.

Insalubridad de la provincia.

La provincia de Caupolican es generalmente muy sana: jamas se han esperimentado en ella epidemias, y hasta las enfermedades endémicas son raras, ó se hallan confinadas en puntos muy limitados. Decimos esto, porque las dos únicas pestes, que por ahora perjudican al aumento de la poblacion, pueden desaparecer tan luego como se quieran aplicar algunos remedios. La introduccion de la vacuna llegará fácilmente á estirpar la primera de estas pestes, que son las viruelas. La segunda, que hace sus estragos en el interior, es ocasionada por el viento frio del sud. Estraordinaria suele ser la desolacion que causa entre los habitantes de las regiones calurosas la aparicion de este viento, el cual hace bajar inmediatamente la temperatura como de quince á veinte grados, sobre todo cuando sopla despues del viento abrigado del norte. El viento del sud, que trae consigo un frio penetrante, no puede ménos de ser riguroso para unos hombres cuyas vestimentas son siempre las mismas, siendo entretanto muy fácil de concebir que bastaria arroparse un poco mas para moderar sus molestos efectos, cosa que no practican los indígenas, y contraen por ello, como es natural, reumas y pleuresías; ocasionando estas una grande mortandad particularmente entre las criaturas, á las que no se tiene el cuidado de precaver por medio del abrigo contra tan funesto influjo. Hé aquí pues la sola causa de la lentitud con que se acrece la poblacion, á pesar de la fecundidad de las mugeres del pais[1].

[Nota 1: El viento del sur no solamente es pernicioso á los habitantes de los pueblos del interior, sino que destruye tambien algunas veces la cosecha venidera de cacao. Parece que influye igualmente sobre los animales; pues se han encontrado monos muertos de frio, en las actitudes mas singulares y con todas las facciones descompuestas.]

Hay en los llanos una enfermedad llamada espundia, que no es otra cosa que una afeccion sifilítica muy susceptible de propagarse con el contacto. Hasta el presente se ha visto que, cuando ella ataca la boca, la nariz ó otras partes del cuerpo, tanto los naturales como los estrangeros sucumben al cabo de diez ó veinte años de crueles padecimientos. Con la práctica de los métodos curativos, empleados en Francia, llegaria sin dificultad á estinguirse del todo esta dolencia, ó á minorar considerablemente, por lo ménos, sus fatales electos. Algunos rios de las montañas, como el de Amantala, por ejemplo, suelen causar fiebres intermitentes á los moradores de sus orillas, sobre todo en las estaciones lluviosas; pero son contados los lugares donde esto sucede, y el resto de la provincia se halla exento de tales daños. Por lo demás, se ha notado que solamente de pocos años á esta parte, la poblacion de Santa-Cruz de Valle-Ameno se ve infestada por semejantes fiebres, cuya existencia habia sido siempre desconocida. Creo llenar un deber llamando particularmente la atencion del gobierto acerca de este punto. Tambien las provincias de Misqué y de Valle-Grande, que eran muy sanas en otro tiempo, son hoy en dia casi inhabitables; y habiendo observado yo mismo que el mal se aumentaba á proporcion del desmonte ocasionado en las montañas por los incendios, que anualmente se practican para renovar los pastos, estoy persuadido que, haciendo cesar esta práctica, disminuirian desde luego las fiebres intermitentes, y se restituiria su natural y antigua salubridad á esas comarcas.

Productos naturales.

La provincia de que vamos hablando, en razon de sus diversas zonas de temperamento y de altura, y por los accidentes de su terreno ya llano, ya montañoso, presenta los productos mas variados. En Suches y Pelechuco críanse los mismos animales que en el distrito de La-Paz; pero á medida que se baja hácia los valles calurosos, vanse multiplicando las especies. Abundan allí sobre todo los mamíferos: multitud de monos traviesos pueblan los inmensos bosques, ofreciendo á los cazadores indígenas su carne tan sabrosa para estos, y sus pieles no poco estimadas en el comercio[1]: ciervos de todas clases y tamaños[2], gran-bestias[3], javalíes y otros muchos cuadrúpedos, entre los que citaremos el hayupas[4], pueden suministrar una caza abundantísima. Encuéntranse ademas animales muy raros, tales como el perico-ligero[5] y los osos hormigueros[6].

[Nota 1: Mycetes seniculus y Caraya.]

[Nota 2: Cervus paludosus, campestris, rufus, etc.]

[Nota 3: Tapirus americanus.]

[Nota 4: Este es el Paca, Coelogenus fulrus, animal de color obero, bastante parecido al conejo.]

[Nota 5: El Bradypus didactylus y tridactilus.]

[Nota 6: Myrmecophaga jubata.]

A pocos paises ha favorecido la naturaleza tanto como á esta provincia en cuanto á la variedad y belleza del plumage de los pájaros: sus montañas están animadas por millares de ellos, distinguiéndose, entre los mas notables, los brillantes tunquís[1], los cefalopteros[2], los picaflores, los tanagras[3], los ampelies, á cual mas bellos; y una infinidad de loros y de guacamayos habladores[4] que anidan tanto sobre las montañas, como en los llanos. Encuéntranse en estos los surucúes[5] y multitud inmensa de otras especies, admirabilísimas por el lucido matiz de sus plumages. Vecinos á estos, es decir, en las llanuras, se presentan al cazador, como un bocado esquisito, los paujos ó pavas del monte[6], los manacaracos, ó gallinetas montaraces[7], los huangues ó palomas torcazas[8].

[Nota 1: Rupicola peruviana.]

[Nota 2: Cephalopterus ornatus.]

[Nota 3: Una multitud de clases del género Tanagra.]

[Nota 4: Muchas especies del género Ampelis.]

[Nota 5: Especies del género Trogon.]

[Nota 6: Es una especie de Penelope.]

[Nota 7: Es una especie del género Tinamus.]

[Nota 8: Columba.]

Los reptiles son raros en Caupolican, y casi nunca hacen daño á los habitantes.

Entre tanto, cada año se recogen allí en copiosa cantidad los huevos de tortuga de agua dulce[1], tan abundantes en las orillas del rio Beni. Ademas, todos los rios de la provincia están llenos de pescados de diversas especies, entre los cuales los sábalos[2], que suben muy arriba hácia las cabeceras, son los mas numerosos; despues de ellos, el mucie de los Quichuas, llamado tambien velador (pez salpicado de manchas pardas y negras), los bagres[3], los sollos, los suches, y una infinita variedad, que seria demasiado largo mencionar. Hoy en dia pescan los indígenas á flechazos, ó valiéndose de una planta llamada manuno, cuyo jugo difundido en el agua, hace morir inmediatamente los pescados. Por cierto que este último medio puede solo emplearse en un pais en donde no se teme destruir al mismo tiempo la pesca venidera: en Francia, como en otras partes de Europa, tendria buen cuidado la policía de tomar sus medidas para vedarlo.

[Nota 1: Probablemente una especie del género Emys.]

[Nota 2: Paca lineatus.]

[Nota 3: Especies del género Pimelodus y Bagrus]

La vegetacion ofrece en sus variedades infinitas una porcion de plantas utilísimas al hombre. Abundan allí sobre todo las maderas de construccion, y pueden citarse, entre las mas convenientes para la fabricacion de mubles de lujo, el granadillo y el guayabo[1]. Un árbol enteramente parecido al box europeo, tan útil para los grabados, se encuentra entre otras muchas especies, aplicables á diversos objetos y que allí se presentan á escoger. Las numerosas palmeras, á la vez que suministran una madera dura como el hierro, de la que se sirven los indígenas para hacer sus flechas, producen frutas jugosas y cocos aceitosos, susceptibles de utilizarse con grande provecho: hay otros árboles, tales como el que da las almendras apiñadas, de cuyos frutos se estraeria tambien gran cantidad de aceite. El copaibo, y los árboles que crian las resinas mas variadas, como el estoraque, el copal, el incienso, la sangre de drago, la grimilla, el acco-acco, etc., etc., son abundantísimos en los bosques: mencionarémos asimismo los árboles productores de la goma elástica ó cautchuc, y algunos otros, tales como el yusuma ó canelon, que brindan sus cortezas aromáticas, del mismo modo que el campeche y el yarunilas ofrecen sus materias propias para teñir. Finalmente, la inmensa variedad de formas botánicas presenta toda clase de recursos industriales y comerciales.

[Nota 1: Llamado comunmente en Francia palixandre ó palissandre]

Entre los productos de las plantas silvestres, aun podemos citar el cacao, que ha llegado á formar en los pueblos interiores bosques considerables, que se estienden cada dia mas y mas, prometiendo recursos inagotables al comercio: sucede otro tanto con la vainilla, que crece naturalmente en las selvas.

Las plantas medicinales son multiplicadas; colocarémos en el primer rango la cascarilla[1], que abunda sobre todas las montañas vecinas á los pueblos de Pata, Moxos, Santa-Cruz de Valle-Ameno, Apolo y Aten, en donde se acopia solamente la que se cria en los alrededores, mientras que superficíes inconmensurables, tanto al norte como al sud, están vírgenes todavía, sin que jamas se haya efectuado en ellas el corte. Hay otras plantas medicinales, conocidas tan solo en el pais, como el matice[2] de los Españoles, que los indios llaman moco-moco, y cuyas hojas astringentes cierran las heridas, cortan la gangrena, y son antiescorbúticas; el vejuco[3], antídoto famoso en el pais contra la picadura ponzoñosa de las serpientes; el ebacua-ruro, nombre que significa, en lengua tacana, simiente de hijos: esta planta se compone de unos bulbos pequeños, que los indios echan en infusion en el vino, dando á beber el líquido resultante á las mujeres estériles con muy eficaz resultado. El tribi-cirué tiene entre tanto una virtud contraria á la del ebacua-ruro. Los indios del interior de la provincia, en vez de la llipta (pasta dura compuesta de cenizas llenas de potasa) que mascan junto con la coca los indígenas de los altos llanos, se sirven de una planta llamada chimacro. Emplean igualmente el chepereque como un medicamento escelente.

[Nota 1: Especie del género Cinchona]

[Nota 2: Especie de Piperace.]

[Nota 3: Especie del género Aristoloquia.]

Hay tambien allí multitud de plantas venenosas, entre las cuales es muy notable el árbol del manuno, que se cria en las inmediaciones de Pata: cuando se toma del negro, y en una dósis copiosa, es un veneno sumamente activo; pero si se toma del blanco, no es otra cosa que un simple purgante. Se hace mucho uso de esta planta para pescar en los estanques, donde tan luego como se arroja, da la muerte á todos los pescados, sin que la carne de estos llegue con tal motivo á ser dañosa: suelen llevar tambien al interior este vegetal, para emplearlo, ya en la pesca, ya en la destruccion de los gusanos, que atacan á las bestias valiéndose de las heridas que les dejan los sanguinarios murciélagos.

De todos estos productos naturales de la vegetacion, solo se esportan, tal cual madera de ebanistería, cuando expresamente se hacen algunos pedidos de ella; cierta porcion de aceites de coco, de almendra y de copaiba; las recinas del estoraque, del copal y del incienso; y sobre todo, mucha cascarilla y buena cantidad de cacao.

No son menores las ventajas naturales que presenta en aquel pais el reino mineral. El oro abunda particularmente, estendiéndose sobre una superficie considerable: se encuentran muchas minas de lavadero, ó aventaderos de este preciado metal, en las cercanías de Suches, donde los Incas las beneficiaban antiguamente, y siguen hoy beneficiándola los actuales moradores; pero la carestía de agua es un grande obstáculo para este género de laboreos. Hay ademas mineros de veta en el rio Mutu-Solo, sobre las playas de Pelechuco, y mas arriba de la aldea de este nombre. Las montañas de Suni-chuli, en la direccion de Charasani hácia el norte de Pelechuco, encierran las venas mas ricas: las ofrece igualmente el rio de Amantala. Se hallan tambien algunos lavaderos sobre las colinas del rio de Santa-Rosa y en el rio de Aten, sin que se practique el laboreo en ninguno de estos puntos. En todos los lugares donde se encuentran rocas silurianas, representadas por pizarras azulinas, puede afirmarse la existencia del oro; pues que este metal, cuando se halla en el fondo de los valles, proviene de la denudacion geológica de esas rocas. En las montañas de Santa-Clara, cerca de Santa-Cruz-de-Valle-Ameno, se ha descubierto últimamente una mina de plata y de plomo, la que tampoco se beneficia.

Productos industriales.

Tanto en Suches como en los alrededores de Pelechuco se dedican los habitantes de Caupolican á la cria de las llamas. Los otros pueblos poseen cierto número de vacas, algunos rebaños de ovejas y unos cuantos caballos mulas y burros; pero están muy distantes todas estas poblaciones de tener lo suficiente en ganados para proveer á sus necesidades, así es que se ven obligadas á comprar algunos mas á los comerciantes que van á la provincia.

Los productos de labranza son algo mas considerables: en las cercanías de Suches y de Pelechuco cultivanse las papas, la cebada para el pastoreo, el trigo, la quinua, la oca[1] y todas las plantas de las regiones frias. En los demas distritos, donde la temperatura es mas caliente, se siembran, el maiz, el arroz, la coca[2], el café, superior á todos los del mundo, el tabaco, el algodon, la caña-dulce y otros muchos frutos, como el papayo, los sapallos, las sandías, la racacha, los camotes, la gualuza, la yuca ó mandioca[3], juntamente con el maní, los ananáes, la palta, el banano ó plátano y los naranjos. En algunos pueblos del interior se ha introducido ademas el tamarindo.

[Nota 1: Especie del género Oxalis que hoy se planta en Europa.]

[Nota 2: Al ocuparme de la provincia de Yungas hablaré sobre la cultura y el empleo de esta planta.]

[Nota 3: Es una especie del género Janipha]

Estas producciones agrícolas, sirven para el consumo de la misma provincia, esceptuando solamente la coca, el tabaco, el café, el arroz y las bananas de que se hacen orejones; frutos con que los indios efectuan sus trueques por mercancias estrangeras.

Comercio.

Los frutos de toda especie, que se aplican al comercio de la provincia de Caupolican, pueden avaluarse como sigue.

Coca, 20,000 arrobas á 4 pesos. 80,000
Cacao, 10,000 libras á 1 peso en trueque. 10,000
Tabaco, 1,00 mazos á 4 reales en trueque. 5,000
Arroz, 100 quintales á 8 pesos. 800
Diversas drogas, maderas, pieles de monos, loros, etc. 1,000
Cascarilla, 3,000 quintales á 8 pesos[1]. 33,000
————
TOTAL 129,800

[Nota 1: Cuando el Gobierno llegue á entablar el Banco de rescate de cascarilla, no hay duda que su producto se verá doblado, pudiendo contar entónces la provincia con una renta anual de 66,000 pesos.]

El presupuesto de gastos de la provincia es el siguiente:

Contribucion personal de los indígenas. 7,800
Derechos de aduana. 16,000
Sueldos de los curas, en frutos y en dinero. 12,000
———-
TOTAL 35,800

Se ve pues, por la diferencia de ámbos totales, que la provincia dispone todavía de 94,000 pesos; sirviendo esta cantidad á sus habitantes para la adquisicion de las mercadurías que les vienen del esterior.

El comercio de esportacion se practica con las provincias vecinas, situadas sobre la alta planicie del departamento de La-Paz, y con algunos puntos del Perú. Este comercio, como ya se dijo al hablar de las parroquias en particular, es puramente de trueque, arreglado sobre valores ficticios bien inferiores al valor positivo, redundando por lo tanto en pingüe provecho de los mercaderes ambulantes, que van al efecto hasta Caupolican. Los artículos comerciales de importacion son: la carne fresca ó salada, el sebo, los quesos, el pan, la sal, la harina, el aguardiente: toda clase de gruesos tegidos indígenas de lana y de algodon para el uso de los indios, cierta porcion de telas europeas para los empleados: las mulas, los caballos y algunos burros de carga para los trasportes.

Las facilidades de comunicacion son en todo pais el primer requisito para el adelanto del comercio y de la civilizacion. A este respecto, y como debe haberse ya entrevisto por los itinerarios que quedan detallados, los malos caminos han sido siempre en la provincia de Caupolican el principal obstáculo á la propagacion del comercio: este estado de cosas era entretanto mantenido de propósito por los empleados seculares ó religiosos, á fin de conservar esclusivamente para ellos el monopolio de trueques. Habiendo pues el gobierno descuidado del todo y por largo tiempo la reparacion de los caminos, no podia ciertamente existir el comercio sinó á riesgo de los hombres y de los animales; así es que el negociante, al realizar sus ventas, se veia precisado á contar en el presupuesto de pérdidas las mulas que se estropeaban y las que perecian por causa de los malos caminos. Los inmensos espacios de terreno pantanoso, sobre los que se colocaban algunos troncos atravesados para facilitar la circulacion, eran sobre todo los tránsitos de peligro, porque donde llegaba á faltar un tronco caia luego la pobre mula, quebrándose la pierna, ó sumiéndose hasta los encuentros en el profundo lodazal. Felizmente el actual gobierno se aplica ya con mucho conato en mejorar estos caminos, deseoso de dar mayor impulsion al comercio. Se han renovado algunos antiguos, y hase abierto uno nuevo de veintidos leguas, que va de Apolo hasta Guanay.

Entre tanto, los gravámenes personales que pesan sobre los indios del interior, obligados como están á reemplazar á los animales de carga, trasportando sobre las espaldas y por larguísimas distancias toda clase de mercancias, son sin duda alguna, la causa que hace mas tardío el adelanto comercial en aquellas comarcas, paralizando hasta el deseo mismo de cosechar los frutos que la naturaleza ofrece espontaneámente por todas partes.

Mejoras, agrícola, industrial y comercial de que la provincia es suceptible.

Este capítulo deberia ser muy largo, en razon de la variedad del terreno y de las diversas zonas de altura que presenta la provincia; mas como tengo que examinar, al hablar de Moxos, la cuestion concerniente á las llanuras cálidas, y en la seccion de Yungas lo que respecta á las montañas arboladas, calurosas y templadas, así como en la de La-Paz lo tocante á las encumbradas planicies y á las montañas rasas y estériles, me remito á estas diversas provincias para la indicacion de las mejores que les son comunes con Caupolican, siéndome permitido el apreciarlas con tanto mas acierto en aquellos lugares, cuanto que por mí mismo he recogido en ellos notas muy prolijas sobre la materia. Me ocuparé pues, por ahora, solamente de aquellas modificaciones importantes, que me parecen mas especiales á la provincia de Caupolican.

Acaba de verse que hoy en dia, á pesar de la abundancia de pastos escelentes que presenta la naturaleza sobre las alturas de Pelechuco, en las cercanías de Pata, de Santa-Cruz de Valle-Ameno, de Apolo y de Aten, á pesar de los que ofrecen con profusion los llanos de los distritos interiores, la carne fresca y el tasajo se cuentan entre los artículos de importacion comercial.

Si se fomentase la cria de ganado vacuno, es indudable que en vez de recibirlo del esterior, vendria á ser él un ramo importante del comercio de salida: otro tanto sucederia con los rebaños de ovejas, que llegando á multiplicarse suministrarian á la vez su carne y sus lanas en abundancia. Aumentándose en igual proporcion los caballos y las mulas, se activaria considerablemente la esportacion de los frutos, contribuyendo esta circunstancia al acrecimiento de las rentas de la provincia, y á la cesacion de esa penosa y degradante servidumbre que hoy abate á los indios del interior, obligados como están de ir á puntos apartados haciendo el oficio de las bestias; libres ya de semejante cargo estos infelices, emplearian entónces sus jornadas en labrar la tierra, ó en cosechar simplemente las producciones naturales del pais, sin que les asistiese el temor bastante justo que ántes los forzaba á desecharlas.

La dilatada estension de las llanuras del interior seria como en Moxos el centro de la cria de toda especie de ganados; ellas mudarian completamente de aspecto al cabo de pocos años, cubriéndose de millares de vacas y de caballos. Con la posesion de estos, veriase el gobierno de Bolivia hartamente provisto de recursos para su ejército; recursos que están bien distantes de poseer las repúblicas de Chile y del Perú.

Por otra parte, la solicitud en buscar los animales vestidos de hermosas pieles, tales como los marimonos negros y rojos, no dejaria de producir grandes provechos, del mismo modo que la conservacion de las pieles de gran-bestia, que con el curtido se transformarían en cueros los mas convenientes para los arneses de coches; dirémos otro tanto de la piel de los venados, que es tan elástica y suave como el cuero de la gamuza, del que fabrican en Europa los guantes mas estimados, ó el calzado de mayor comodidad.

Los huevos de tortuga que se encuentran sobre las orillas del Beni, darian, por medio de la preparacion empleada en las riberas del Orinoco, la excelente manteca de tortuga, uno de los elementos de la cocina de los indígenas.

Vista la sin igual abundancia de pescado que se encuentra en el rio Beni y en sus tributarios, podria entablarse sobre algunos puntos la pesca en todas reglas; conservando luego por medio de la salazón los productos de ella, de manera que se viniese á crear un nuevo y muy importante ramo de esportacion, el cual no dejaria de ser estimado, sobre todo en las poblaciones de las altas planicies, como las ciudades de Oruro, de La-Paz, etc.

La vegetacion es lo que principalmente ofrece mejoras considerables. Tan luego como la industria de las ciudades se apodere de los productos naturales del interior, llegarán á verse llenas las plazas comerciales de maderas las mas preciosas para la ebanistería, beneficiando así los bosques inmensos que cubren las montañas y los llanos. El box, actualmente tan escaso y tan caro en Europa, y del que no se pueden conseguir grandes planchas, se veria remplazado por esos maderos amarillos, abundantísimos en aquellas comarcas, y que, á mas de ser tan sólidos y compactos como aquel, tienen la ventaja de poder suministrar láminas de todos tamaños á los grabadores.

En cuanto á las paleras, no solamente reportaria de ellas el comercio sus cocos esquisitos y su rica madera para la ebanistería, sinó tambien sus aceites utilísimos á la industria; igual provecho se sacaria de los almendros de cavinas.

Grandísimas ventajas se obtendrian con buscar escrupulosamente las varias y útiles resinas, sobre todo el copal, que es el primer elemento del barniz mas hermoso que se confecciona en Europa.

La importancia de la goma elástica, empleada en el continente europeo para la fabricacion de diversos artículos, como los corsees, las ligas y los tirantes ó suspensores, se aumenta de dia en dia, constituyendo el mas importante ramo del comercio y de la industria de los habitantes de Para, que van esclusivamente á dedicarse á su cultivo en grande, ¿qué impedimento hay para que la rica provincia de Caupolican no pueda hacer otro tanto, siendo tambien poseedora de este vegetal?

La cascarilla, que durante algunos años ha dado millones al comercio, aun no tiene cuando agotarse. Hasta el dia de hoy solo se ha practicado el corte en las inmediaciones de los lugares habitados, y mucho importaría el estraerla de lodos los sitios en donde se encuentra. Segun informes que he podido recoger, los indios dedicados á esta faena se dispersan por las montañas, y así, aislados uno á uno entre los bosques, cortan la preciosa planta sin ningún género de precauciones, sin elegir siquiera la estacion mas apropiada para el caso. Desprovistos ademas de parages donde ponerla en depósito y á cubierto contra las frecuentes lluvias, les acontece muy á menudo el malograr completamente sus acopios, ó el verlos en gran parte averiados. Siendo pues evidente que la cosecha de la cascarilla está destinada á ser uno de los ramos mas seguros de las rentas del Estado, convendria mucho que las autoridades reglasen el modo de practicar el corte, dictando para ello ciertas ordenanzas, cuyo principal objeto fuese poner un término á la destruccion que se generaliza y cunde por todas partes, dejando marcada en algunas la huella de su tránsito, con la ausencia total de los árboles que la mano de la naturaleza habia plantado.

La necesidad de conservar sus maderos de construccion, de carpintería y hasta los que se destinan para servir de leña, ha obligado á la Francia, hace ya mucho tiempo, á crear la Administracion de Bosques, que tiene por objeto cortar los abusos de todo género á fin de conservar recursos para el porvenir. Tiempo es ya tambien de que Bolivia, en donde aun pertenece al Estado mas de la mitad de los terrenos, trate de crear un cuerpo vigilante y activo que tenga á su cargo;

1° Poblar de árboles europeos, tales como el abeto, el abedul ó álamo blanco, etc., las montañas vecinas á La-Paz, á Chuquisaca y á Potosí, á fin de proveer á estas grandes ciudades de leña y de maderas de carpintería;

2° Prohibir, bajo las penas mas rigurosas, el desmonte por medio del fuego; lo cual impidiendo detenerse á las nubes acrecenta de dia en dia la falta de humedad, y priva por lo tanto á los campos de su riego natural, haciéndolos estériles, ó deja que los aguaceros impetuosos, teniendo el paso libre, arranquen y arrastren sobre las alturas la tierra vegetal, á la que suceden rocas desnudas é infecundas en los lugares donde crecian los árboles mas hermosos;

3° Evitar que los indígenas arranquen en vez de cortar los arbustos que suministran la leña y el carbon, para que puedan estos volver á echar renuevos; disponiendo, ademas, que los cortes se afecten por tablones sucesivos, lo cual impedirá la destruccion completa que se hace ya sentir sobre muchos puntos donde crecen plantas leñosas;

4° Practicar la estraccion de la cascarilla en grande, pero con arreglo á ciertas ordenanzas, y fijando ante todo la estacion mas propicia, para que al mismo tiempo que se aproveche en la totalidad el producto de las cosechas anuales, pueda siempre conservarse esta planta para el porvenir. Entre tanto, las medidas mas eficaces que creo deber señalar, para la conservacion y regular beneficiacion de este ramo importante de las entradas del erario, son las siguientes.

1ª Puede el gobierno de la república hacer contratar en Europa un empleado de Bosques, inteligente y versado en el manejo y la aplicacion de mejoras sobre la materia, para confiarle la inspeccion general de los bosques de cascarilla, el cual transportándose de un punto á otro vigile y dirija continuamente á los empleados subalternos colocados en cada provincia.

2ª El empleado subalterno estará encargado de ordenar y dirijir la estraccion de la cascarilla en cada una de las parroquias de la provincia. Para que la cosecha se haga con la perfeccion debida, será preciso empezar desde luego por abrir caminos en direccion á todos los valles donde se cria este vegetal, dividiendo en seguida el territorio en diez secciones, por ejemplo, á fin de no beneficiar sinó una por año, dando tiempo de este modo á las otras de volver á poblarse para cuando les llegue su turno.

3ª La cosecha debe tener lugar solamente en los meses de junio, julio y agosto, que es cuando los tallos se encuentran en un estado mas perfecto de madurez, y cuando la planta contiene mayor cantidad de savia, sin que sea de temer que llegue á secarse en consecuencia del corte.

4ª Es menester dar principio en cada parroquia á la operacion del corte, trazando ante todo un sendero de extraccion, y construyendo una ó muchas barracas en el centro de la seccion que se beneficia, para que los jornaleros dispersos puedan ir depositando en estos sotechados el producto diario de sus faenas, y hacer que se seque allí la cascarilla sin los accidentes de averias ó de completo malogro.

5ª Para no destruir los arbustos al efectuar los cortes, será preciso elegir el momento de su mayor sazon, y cortarlos un poco mas arriba de las raices, sirviéndose para ello de podones; teniendo despues la precaucion, si la cepa no echase retoños, de dejar en reserva algunas plantas de trecho en trecho, las que sembrarán de nuevo y naturalmente sus alrededores, en el trascurso de los diez años intermedios entre cada corte de la seccion.

Si el Gobierno boliviano dictase medidas análogas á las tomadas en Francia para el corte regular de los bosques del Estado, es indudable que nunca se veria en la necesidad de suspender las cosechas de cascarilla, único medio que hoy emplea para impedir la total destruccion de este específico. Todos los años se recogerian productos considerables y de mejor calidad: estos productos conservarian siempre el mismo valor comercial, en ver, de bajar de golpe, como sucede cuando el corte abandonado al arbitrio y discrecion de los indígenas se practica con tal desórden, diriase mejor, con tal desenfreno, que los acopios llegan á sobrecargar las factorías y luego los mercados de Europa, haciendo que se dejen de mano las cosechas en general, durante algunos años.

Finalmente, para que el comercio de la cascarilla tome una estension conveniente, para que pueda, á mas de ser duradero, producir las incalculables ventajas de que es capaz bajo una buena administracion, seria menester que el Gobierno instituyese un régimen severo y bien reglamentado acerca de las cosechas, y que tratase de establecer cuanto ántes el Banco de rescates proyectado, del cual depende la regularizacion de este comercio en el estrangero.

El segundo ramo importante del comercio de la provincia, que tambien puede recibir una inmensa estension, es sin duda alguna el cacao. Se ha visto que cerca de los pueblos interiores de San-José, de Tumupaza, de Isiamas y de Cavinas, los bosques se encuentran poblados de cacahuales, suministrando anualmente abundantísimas cosechas, de que no hacen caso los indígenas por no verse obligados á trasportar su producto sobre las espaldas. Bastaria para poner un término á tal estado de cosas, abolir desde luego esa servidumbre personal, y establecer en cada parroquia, sea factorías particulares al comercio, sea oficinas encargadas de dar á los indígenas, por cuenta del gobierno, un valor equitativo en cambio de las arrobas de cacao que ellos pudiesen recoger. Ademas, haciéndoles familiares ciertas necesidades que aun no conocen, se despertaria entre estos indígenas el deseo de adquirir los medios para la satisfaccion de aquellas, empeñándolos por este medio á no desechar esos productos inmensos y de tanta valía, que todos los años sirven solo para el regalo de los animales de las selvas.

Aunque pudiera la provincia de Caupolican dar incremento á la cultura de su coca, sin llegar por esto y en esto, sea dicho de paso, á competir jamas con las provincias de Yungas y de Muñecas; aunque seria posible fomentar en ella el cultivo del arroz, del café, del maiz y del tabaco, así como ocuparse en el laboreo de las minas de oro que abundan en las montañas, sacando de ellas los especuladores no pocas ventajas; aunque seria dable utilizar tambien el algodon, aplicándolo á la industria fabril para surtir á sus habitantes de géneros de vestimenta, creo que estos ramos comerciales é industriales deben ser de un órden secundario en esta provincia.

Para que cada una de las diversas partes de un territorio rinda el máximum de sus productos, para que el comercio tenga allí un interes, una tendencia especial, es menester dar, en detrimento de los otros ramos comerciales, una amplitud sin coto á el que con ménos trabajo puede producir mas pingüe utilidad; sobre todo cuando no tiene competencia vecina.

En último análisis, diré que fomentando esclusivamente en la provincia de Caupolican, por una parte la cultura de la cascarilla en las montañas, por otra la del cacao en los llanos, los dos solos frutos que presentan un interes de utilidad general á la república, por la estension que pueden recibir en su comercio, se tendria en vista el bien y el adelanto de las otras provincias de las altas planicies, dándoles mayor cabida para el despacho de los productos de su industria particular, ya sea fabril ya solamente agrícola. De este modo los Caupolicanos tendrian tambien un campo libre para dedicarse con estímulo á la cosecha regular y ordenada de la cascarilla, y á la copiosa y activa del cacao.

Si fuese posible acantonar definitivamente los productos por provincias, dejando, por ejemplo, á la industria de los altos llanos de Bolivia, en los departamentos de La-Paz, de Oruro y de Potosí la fabricacion de los tejidos de lana y la cria de ganado lanar; á las provincias de Chiquitos y de Moxos los tejidos de algodon; á las provincias de Yungas y de Muñecas el cultivo de la coca; á los valles templados de Sicasica, de Apupaya, de Cochabamba y de Chuquisaca la siembra del trigo, el fomento de los gusanos de la seda y la plantacion de viñas; á Santa-Cruz de la Sierra, á Moxos y á Chiquitos la cría de toda especie de ganados y el cultivo de la caña de azúcar; finalmente, á Caupolican la cascarilla y los cacahuales, se obligarla, por decirlo así, á sus respectivos habitantes á un tráfico interior, ó comercio mutuo de esportacion, que haria cundir por todas partes, al mismo tiempo que la riqueza, los gérmenes fecundos de la civilizacion.

Los estados europeos tienen necesidad de esta clase de comercio recíproco, para utilizar cada uno sus producciones especiales. A este respecto, y en parangón de lo pequeño con lo grande, las mas altas cuestiones de porvenir comercial pueden aplicarse á la república de Bolivia; presentando ella en sus diversas provincias todas las zonas, todos los temperamentos, y pudiendo producir con el fomento de la industria todo cuanto producen los otros pueblos y paises del mundo.

Entre tanto, la primera medida que debe tomarse para el adelanto y las mejoras de la provincia de Caupolican, y para hacer que ella adquiera prontamente el grado de importancia comercial á que se ve destinada, es el establecimiento de las vias de comunicacion con las provincias del interior, y tambien el de las que deben mediar entre los diversos puntos habitados. Es fácil abrir sobre todas las montañas senderos de no mucho costo para el tránsito de las mulas, pues que las piedras (el material mas preciso) se encuentran á la mano, no exigiendo por lo demás la conservacion de estas vias sinó un ligero cuidado. En los lugares donde se ha establecido al presente, sobre un espacio considerable de leguas, el abominable sistema de palizadas ó de troncos atravesados, se podian construir terraplenes ó calzadas de piedra; y á fin de impedir que, acequiándose estas con el pasage continuo de las bestias, se llenasen de aguas llovedizas, darles una forma convexa y abrir una pequeña sanja á cada lado para el derrame de aquellas, como se practica en la construccion de caminos reales en toda Europa.

Estos caminos que indicamos, no necesitan de una anchura desmedida, y por consiguiente no exigen grandes gastos; á mas de esto, la imposicion de un derecho de peage, nada gravosa por su modicidad á los transeuntes, cubriria fácilmente los desembolsos anticipados del Gobierno. Los ingenieros en el ramo de puentes y caminos, actualmente en ejercicio en la república, podrán por lo demas, en vista de los recursos locales, hacerse cargo de los medios mas económicos que sean menester para establecer cuanto ántes, con la cooperacion y buena voluntad de los indios, esas vias de comunicacion, únicos medios de estimular la industria v el comercio, y de activar la civilizacion de la provincia.

Caupolican es á este respecto quizas la mas favorecida de todas las provincias de Bolivia, hallándose cruzada por rios navegables de cuya utilidad é importancia parece que no se hiciera el menor caso. ¿Como es posible creer, por ejemplo, que desde muy antiguo (mas de sesenta años) se esté haciendo llevar en hombros de los infelices indios, por el desmesurado tiro de cincuenta ó sesenta leguas, hasta la capital de la provincia, todos los frutos de los pueblos interiores de Ysiamas, de Tumupaza y de San-José, siendo tan fácil embarcarlos y hacerlos subir por el Rio-Beni hasta un punto poco distante de Apolo? Ni como será creible que, teniendo á su disposicion un vehículo de tanta importancia, un rio tan caudaloso como el Beni, no se haya hecho uso hasta el presente, para ir desde Ysiamas á Cavinas, sinó de mezquinas balsas, miéntras que se cuenta mas de siglo y medio desde que en Moxos se navega en canoas? Es pues muy probable que semejante estado de atraso en Caupolican, aun relativamente á las provincias vecinas, no provenga sinó de la falta de relaciones comerciales. Y sucede efectivamente que hablar de la provincia de Caupolican, á un Potosino por ejemplo, es ocuparlo de una cosa de que solo conoce el nombre, como conoce los de la China y de la Turquía, sin que ni por pienso esté al cabo de lo que allí se pasa.

Con medios tan sencillos como la navegacion ya puede imaginarse lo que llegarán á ser Cavinas, Ysiamas y Tumupaza cuando embarcaciones de vela ó de vapor trasporten sus productos, en cantidades del mayor peso que se quiera, tanto hasta cerca de Apolo por el rio Tuyche, como hasta un corto tiro de La-Paz por los rios Mocetenes y Bogpi. Bastaria, sin embargo, para hacer cesar desde luego la triste servidumbre de los indios, en entablar la navegacion de barcas; mas, para que la construccion de estas fuese cómoda y no costosa, seria menester que el Gobierno hiciese venir de Europa hombres inteligentes en el arte, á fin de que, economizando gastos inútiles, pudiesen dirigir á los indígenas en la construccion, en el armamento y en la manera de servirse de tales embarcaciones. Sin esta precaucion, la inesperiencia de los habitantes puede todavía retardar, por largo tiempo, la ejecucion de una medida que es de primera necesidad para la mejora de la provincia.

Pudiera yo decir en este lugar una palabra sobre las ventajas que le están reservadas á la provincia con la navegacion del rio Beni hasta el de las Amazonas, bajando en seguida hasta el mar para encaminarse á Europa; mas, como tengo que tocar este punto al ocuparme de la provincia de Moxos, que se halla igualmente cruzada por el rio Beni, dejaré para entónces la esposicion y el exámen de cuestion tan importante.

Réstame hablar de algunas otras mejoras indispensables al bienestar de los moradores de Caupolican. Se conseguirá restituir al pais su salubridad, cortando el mal ocasionado por los frios del viento sud tan mortifero para las criaturas de los pueblos interiores, así como los estragos causados por las viruelas entre las personas de mayor edad, cuando las aulas de medicina de la República suministren un número tal de discípulos, que pueda el Estado colocar en cada provincia un facultativo fija y suficientemente retribuido, para que con el ausilio de los curas trate de preservar á los infantes de la atroz mortandad, y propague la aplicacion de la vacuna, juntamente con los otros preservativos de sanidad.

Misioneros instruidos y llenos de celo podrian igualmente, con el apoyo del Gobierno, tomar á su cargo la conversion de las castas salvages que se encuentran al norte y norueste de Tumupaza, Isiamas y Cavinas, creando pequeñas poblaciones, donde estos indígenas empezasen á gustar de los beneficios de la vida social; lo que contribuirá no poco al bien general del pais.

Actualmente el uso inmoderado de los licores fuertes, tales como el aguardiente, que en las festividades religiosas beben con demasía, trae consigo la ruina pecuniaria de los indígenas, el grandísimo deterioro de su salud, y, como consecuencia indispensable, el desarreglo en las costumbres. Muy fácil seria, sin embargo, remediar males de esta naturaleza, imponiendo fuertes derechos á la introduccion de tan perniciosos líquidos, ó tomando cualquier otra medida que su buen tino le dictase al Gobierno; porque nada hay tan lastimoso como el ver cuanto perjudican semejantes escesos al adelanto social, embruteciendo moral y físicamente á los que se dejan dominar por ellos.

Por último, el establecimiento de una escuela de primeras letras en cada parroquia, medida cuya urgencia ha sido ya juiciosamente sentida por el Gobierno, contribuirá poco á poco á propagar en toda la República el idioma nacional, estinguiendo totalmente las lenguas indígenas, usadas todavía en algunos puntos, donde, por otra parte, la estension de las relaciones comerciales irá alterándolas de dia en dia. En tanto que esas lenguas subsistan, no dejarán de ser un poderoso estorbo para la marcha progresiva de la civilizacion.