ESTADO ACTUAL DE LA PROVINCIA

Division política.

Es de creer, por lo acontecido con las misiones del Paraguay[1], que la conservacion de las instituciones de los Jesuitas, bajo los diferentes gobiernos que se han sucedido en el periodo de sesenta y cinco años, ha evitado la destruccion de las misiones de Moxos; así, al visitar yo la provincia en 1832, hallé, con otros hombres por gobernantes, con diferentes costumbres y una prosperidad bien inferior, intactas todavía todas las instituciones administrativas y religiosas que aquellos misioneros habian dejado en 1767, época de su espulsion.

[Nota 1: Véase lo que digo á este respecto al ocuparme de la provincia de Chiquitos, que dependia del Paraguay.]

Con la supresion de cuatro misiones, bajo la administracion de los curas[1], y la creacion del Cármen y de San-Ramon en tiempo de los gobernadores[2], la provincia consta actualmente de trece lugares habitados, que se dividen generalmente en dos partidos, el uno denominado Mamoré y Pampas y el otro Itonamas y Baures. El primero se compone de Trinidad, de Loreto, de San-Xavier, de San-Ignacio, de San-Pedro, de Exaltacion, de Santa-Ana y de Reyes. El segundo encierra las misiones de San-Ramon, de San-Joaquin, de Magdalena, de Concepcion y del Cármen.

[Nota 1: Véase la pág. 192.]

[Nota 2: Véase la pág. 195.]

Partido del Mamoré y Pampas.

TRINIDAD.

La mision de Trinidad, una de las mas antiguas de la provincia, fué fundada por los Jesuitas en 1687. Ella ocupa el centro de una inmensa llanura que se encuentra tres leguas al este del Mamoré, y como á dos del rio Ivari: sus alrededores, muy secos en invierno y anegados en el estío, carecen de arbolado: hay hácia el este un grande lago, distante un cuarto de legua del pueblo. Su poblacion, compuesta de indios moxos, ascendia, en 1691, al número de dos mil doscientos cincuenta y tres[1], y en 1824 vino esta mision á ser capital de la provincia.

[Nota 1: Véase la pág. 178.]

Su iglesia es muy vasta y de bella arquitectura, aunque un tanto recargada de esculturas en madera. La casa de gobierno, que tiene un piso alto, es grande y bastante cómoda. Este pueblo, semejante á todos los demás por lo que respecta á su distribucion, ejerce el mismo género de industria que Concepcion y San-Xavier. Sus habitantes oriundos todos de la nacion moxa, y que llegan á dos mil y cuatro, son bondadosos en estremo, empiezan á civilizarse y se visten ya como en las ciudades del interior. Algunas mugeres han adoptado tambien el vestido de cinturon, ajustado al talle.

Todos los años, por la pascua, dejan los administradores de la provincia sus misiones respectivas, para encaminarse á la capital, conduciendo las producciones del año. Al arribo de cada canoa, multitud de mercaderes, venidos de Santa-Cruz, procuran engañar á los pobres indios, que no se curan de ello ignorando totalmente el valor de los objetos que reciben en cambio del cacao y de otros frutos.

Trinidad es la residencia del vicario general de la provincia, del gobernador, y de un secretario que lleva el título de administrador general.

Camino de Trinidad á San-Xavier.

Hay doce leguas de Trinidad á San-Xavier, que está hácia el norte: para encaminarse á este lugar, es menester atravesar á caballo la llanura sembrada aquí y allí de palmas carondais, miéntras que para la conduccion de mercancias se baja como legua y media, por la llanada del oeste, hasta el rio Ivari por el cual se sigue, llevando los cargamentos en canoas. Este rio nace en el pais de los Guarayos, y cruza por el sudeste toda la llanura, sobre mas de dos grados de largo, recibiendo en su curso muchos tributarios, y pasando luego á cuatro leguas de la mision de Loreto, y no léjos de la mision de Trinidad, para ir á perderse en un brazo del Mamoré; corriendo todavía algun tiempo mas, paralelo á este rio, ántes de reunirse á él definitivamente. La isla que forman estos dos rios, se halla cubierta de hermosas plantaciones de bananos, de mandioca y de otras varias frutas, como el cacao, que tambien se cria silvestre en los boscages de la ribera, dando cada año abundantes cosechas. Despues de haber seguido durante medio dia los innumerables rodeos del Ivari, se llega al Mamoré. La confluencia formada por estos rios es acaso, de todos los puntos de la provincia, el mas peligroso para los navegantes; pues chócanse en él ámbas corrientes con suma violencia, levantando marejadas espumosas y formando remolinos, donde se hunden las endebles canoas: todos los años hay numerosos ejemplos de semejantes fracasos. Desde esta confluencia las orillas del Mamoré se ven guarnecidas de magníficos bosques, y tambien de bañados, hasta el puerto de San-Xavier, que dista como dos leguas de la mision.

Caminos de Trinidad á Loreto.

Loreto dista poco mas ó ménos doce leguas al sudeste de Trinidad. En la estacion de seca se hace este viage cruzando las hermosas llanuras cubiertas de trecho en trecho de palmeras carondais. Primeramente se costea el arroyuelo de Trinidad; se pasa este en seguida por un punto, como una legua distante de una estancia de la mision; se encuentra luego un delgado arroyo que atraviesa por un bañado, y un poco mas adelante la estancia de San-Miguel donde se ven muchos ganados. Dejando este lugar que marca la mitad del camino, se cruza el Curichi de San-Miguel, bañado espacioso, y despues de haber andado dos leguas se presenta el rio Ivari que en todo tiempo es menester pasarlo en canoas: otras dos leguas mas adelante está la estancia de San-Antonio y el arroyo del mismo nombre, en medio de unos matorrales, donde tambien se crian hermosos pastos. Una legua de llanuras es lo que resta de camino desde este punto hasta Loreto.

La distancia que hay de Trinidad á Loreto, yendo por el rio, es tres veces mayor, y generalmente se emplean dos dias en hacer este viage. Se sube primeramente el rio Ivari hasta su confluencia con el brazo del Mamoré. Muy notable es el contraste que en aquel punto se presenta á los ojos del viagero. El Ivari, que baja de los marjales situados al este del pais de los Guarayos, lleva lentamente sus aguas claras, aunque de viso negruzco, en tanto que las del brazo del Mamoré, fangosas y cuasi rojas, corren con exesiva rapidez. Se tiene que andar por este brazo como una legua, atravesando por en medio de campos cubiertos de plátanos, hasta desembocar en el Mamoré. Algunos de sus recodos están llenos de árboles arrancados por la corriente, y que han ido amontonándose poco á poco en aquellos lugares. En la estacion de seca se pasa la noche sobre un banco de arena, teniendo á derecha é izquierda arenosos y escarpados ribazos, que minados continuamente por las aguas, suelen desplomarse con estrépito, promoviendo corpulentas oleadas que si no echan á fondo las embarcaciones, las llenan de agua, averiando los cargamentos; por lo que se ven obligados los indios á velar toda la noche, á fin de evitar semejentes daños. Prosiguiendo el viage se pasa por la embocadora de dos inmensos lagos que están á la derecha, y bien pronto se presenta la boca de un grande rio llamado Securi, que baja de la cordillera de Yuracáres: este rio, tan ancho como el Mamoré, y cuyo álveo es mucho mas encajonado, fué el que descubrí al abrir el nuevo camino de Cochabamba para Moxos. Apartándose de la embocadura del rio Securi, se sigue adelante por el Mamoré has llegar finalmente á un bañado que está á la derecha, y sobre cuya orilla se encuentra el puerto de Loreto, situado unas siete leguas al sudsudeste de la mision.

Compónese dicho puerto de dos casas; la una que no es sino un espacioso galpon para hospedar á los viageros, y la otra destinada al alcalde del puerto. De este punto, al cual, de paso para Santa-Cruz de la Sierra ó Cachabamba, concurren necesariamente los viageros para proveerse de víveres, se va á Loreto atravesando á caballo un estendido cacahual, y luego un cañaveral hasta salir á un bañado cubierto de árboles, donde es menester agacharse á cada paso para evitar los enredaderas, cuidando ademas de no tropezar en las abultadas raices que guarnecen todo el suelo. Luego se presenta una llanura anegada, en la que los caballos se meten hasta las rodillas. A una legua del puerto se ve la estancia de Nieves, donde hay mucho ganado; y despues de atravesar un arroyo bastante hondo, se prosigue por un boscage ralo y lleno de agua, desembocando por último en un pantano inundado, en el cual llega el agua á los encuentros del caballo. Es preciso ir á galope por en medio de los bañados y de los bosques de palmas carondais hasta ponerse en Loreto. Los caballos están de tal manera acostumbrados á estos caminos, que andan por ellos tan seguros como las mulas por las montañas; y es cosa que realmente sorprende verlos salvar con tanta destreza los agujeros que cubren todo aquel terreno. Finalmente, despues de haber atravesado el rio Tico, por medio de un puente de leños, se echa pié á tierra en Loreto.