EPÍLOGO
Las naciones republicanas de América se encuentran, como hemos visto, impulsadas por su respectivo interés social, político y económico á seguir una línea de conducta uniforme en sus relaciones con las otras naciones del mundo. En la corta historia de todos esos paises no hay, á mi entender, acontecimiento alguno que contrarie de un modo fundamental la realizacion de tan altos propósitos.
El escritor arjentino Mariano A. Pelliza llama á la federacion social á todos los pueblos de oríjen español. Apoya sus ideas en los trabajos anteriores de publicistas distinguidos y cita la opinion de Juan B. Alberdi, espresada en las siguientes palabras:—«La Europa incoherente, hetereojénea en poblacion, en lenguas, en creencias, en leyes, en costumbres, ha podido tener intereses generales y congresos que los arreglen; la América del Sur, pueblo único por la identidad de todos estos elementos, no ha de poderse mirar en su grande y majestuosa personalidad, ni tener representantes generales, á pesar de que posée intereses comunes? La centralizacion americana, no será obra del Congreso, rigorosamente hablando, porque esta obra está ya hecha, y su trabajo es debido á la grandeza del pueblo español que se produjo él mismo, con todos sus atributos en cada uno y todos los puntos de la América meridional donde puso su planta.»
Acepto que la obra de la centralizacion americana está ya hecha, á pesar de no haber alcanzado hasta hoy una solucion práctica; pero es decir demasiado agregar que ella se debe á la grandeza del pueblo español, no solo porque, aun bajo el punto de vista etnolójico, la raza española no predomina en las mismas colonias que sus antecesores fundaron, sino tambien porque esa centralizacion, provocada por los sentimientos, por las ideas y por el interés de los ciudadanos, está ya hecha, sí, pero entre ambos continentes. Además, de la fraternidad humana puede hacerse cuestion de ideas, pero en modo alguno cuestion de idioma. Sin contar á los Estados Unidos, hemos visto en Europa realizada la fraternidad suiza en pueblos de idiomas distintos.—No creo, pues, como el Señor Pelliza que sea necesario fundar en América el gran imperio social de la raza latina sino el gran imperio social de la democracia; y como no encuentro antagonismo entre las razas civilizadoras del continente, considero que el Brasil mismo, cuando las exijencias características del progreso americano cambien su réjimen gubernativo y lleven á esa hermosa tierra, donde ya existen las ideas, las costumbres republicanas, se incorporará tambien á la gran confederacion social que debe formarse en el mundo de Colon.
Al mencionarse la poca afinidad que hay en los intereses seccionales del estenso territorio hispano-americano muchos piensan que la naturaleza liga entre sí y á los de la madre pátria esos intereses; otros hacen estensivo el concepto á todos los pueblos latinos, europeos y americanos. Si llegara para los pueblos de América el caso práctico de una alianza política necesaria, y aunque no fuera indispensable, si la prevision mas elemental la aconsejara, es claro que con otros pueblos de Europa seria inconducente é impracticable.—Inconducente porque ningun fin elevado se propondria amalgamando prácticas é ideas retrógadas al liberalismo americano; impracticable porque lo que es verdaderamente bueno no puede unirse á lo que es reconocidamente malo.—Señalo á priori esta distincion porque me dirijo á lectores para quienes esto debe ser axiomático.—No creo que en América haya muchos hombres eminentes capaces de decir como el orador hispano: antes soy patriota que republicano.
Es indudable que el beneficio mas inmediato de esta alianza lo obtendrán los Estados Unidos y la República Argentina puesto que, dado su clima, allí se dirijirán los emigrantes; pero muy luego y paulatinamente sino los europeos sus hijos se dirijirán á tierras mas templadas.—Los descendientes de estos podrán, á su vez sin peligro, poblar los paises de climas cálidos y esa encantadora rejion andina tan inculta hoy.
Pero ¿como deberá efectuarse esa alianza moral que ha de dar por resultado la invasion de América por los emigrantes de Europa y Asia, la favorable modificacion de las razas y el desarrollo de las instituciones democráticas con provecho de la humanidad toda? Armonizando cada dia mas los intereses, las prácticas políticas y las costumbres. Desde luego será necesario convocar un Congreso internacional con delegaciones de todas las repúblicas americanas; y siendo, como se ha dicho, la paz interna y esterna la primera y mas esencial aspiracion del nuevo mundo, es evidente que para organizar este cuerpo con probabilidades de buen éxito debe tener facultad: 1º De resolver todo jénero de cuestiones que puedan suscitarse entre las diversas secciones políticas que acepten el pacto—2º De dar la señal de alarma, declarando el casus foederis, cuando peligre en algun concepto la integridad territorial de una ó de todas esas nacionalidades.—En el primer caso se practica un principio que todas ellas han aceptado parcialmente y se asegura la buena armonía recíproca; en el segundo se hace eficaz la alianza y se busca en la fuerza comun la garantía de que no será alterada la paz continental por la intervencion de poderes estraños.
Para hacer estables y fecundas estas bases fundamentales será indispensable estudiar los antecedentes históricos que he mencionado someramente, desde que no se ha comprobado en manera alguna la inconveniencia de las resoluciones adoptadas en los anteriores Congresos.—En el órden social y político nada puede contrariar la importancia de continuar, en lo relativo á derecho internacional privado, los trabajos del Congreso de Juristas, ni hay obstáculo en realizar la liga intelectual facilitando la circulacion de impresos, libros y folletos entre todas las naciones americanas; nada puede oponerse á que se adopten como leyes los principios tácitamente aceptados sobre el uti possidetis, el res núllius y la no intervencion, ni á que todas las nacionalidades representadas en esa Asamblea adopten y proclamen la doctrina de Monroe. En el órden económico no es imposible uniformar la lejislacion comercial, las tarifas de aduanas, los pesos, medidas y monedas y facilitar, coadyuvando á la iniciativa individual realizada en ese sentido, las comunícaciones internacionales, marítimas y terrestres, tan lentas y difíciles hoy en América.
Así que comienzen á sentirse los benéficos efectos de este tribunal social y los pueblos de América conozcan recíprocamente sus vicios y virtudes; el dia en que la actividad comercial y la sociabilidad lleven á las masas con la educacion la conciencia de que, como dijo un escritor francés, hay un punto en el cual se detiene la péndola que oscila entre el despotismo y la anarquia; aquel en que sepan todos ellos que los Estados Unidos han encontrado en su hábil mecanismo político ese punto medio, debe necesariamente iniciarse una evolucion de alta trascendencia.—Todas las repúblicas de oríjen español y las que se formen en el Imperio del Brasil estudiarán con ahinco y practicarán con entusiasmo las instituciones federales.—La alianza social se convertirá entonces en una alianza política, porque la admirable modificacion que en las teorias de gobierno ha introducido la lejislacion americana facilita, mas que eso, promueve toda alianza formada en nombre de las ideas democráticas, sin que los intereses jenerales creados en ella choquen en lo mínimo con los intereses locales.—Cuando eso suceda, la América ¿qué será?—Para el padre de familia, la tíerra de promision que á él y á sus descendientes asegure el bienestar material; para el ciudadano, la pátria próspera y fuerte que imponiendo todos los deberes garantize el ejercicio de todos los derechos; para el hombre, el centro de una civilizacion poderosa donde aparecerán los Fulton, los Morse, los Edison y muy pocos inventores de máquinas de guerra, porque en el lema de su estandarte se encontrará siempre un anatema para todo lo que destruye y un estímulo fecundo para todo lo que crea.
Nota del transcriptor.
- La ortografía y la acentuación de algunas palabras pueden variar de los convenios modernos.
- Algunas palabras no se acentúan consistentemente en el texto original. Con la excepción de «Capítulo», se han dejado como aparecen en el texto impreso.
- El autor de la cita que abre la introducción es más comúnmente conocido como J. J. *Rousseau*.
- A continuación se han cambiado desde la edición impresa de este texto:
- He mudado de la tabla de contenidos (‘[ÍNDICE]’) al comienzo del libro desde la parte posterior.
- Estados Unidos fue escrito con guion unas veces, otras veces no. He cambiado todas las instancias que se escribe sin un guion. Así con Nueva York.
- Algunos puntos finales faltantes fueron insertados en los extremos de las oraciones.
- Algunas instancias de «Señor» fueron capitalizados por coherencia.
- [Capítulo IV, «Intervenciones»], fue etiquetado por error como el capítulo V; lo he re-etiquetado en consecuencia.
- Algunos de los valores monetarios en el [Capítulo XI ] se indican en el texto con el S superpuesta y el símbolo P. Ese símbolo no está disponible en Unicode, por lo que he recurrido al uso del regular símbolo $.
- Además, he corregido lo siguiente:
| [p. 17] | y | → | Y | «[Y la usurpacion del territorio]» |
| [p. 29] | proctecion | → | proteccion | «[proteccion y la garantia]» |
| [p. 30] | albitral | → | arbitral | «[arbitral en caso de controversia]» |
| [p. 36] | unavez | → | una vez | «[una vez mas, la constante]» |
| [p. 37] | confnudieron | → | confundieron | «[confundieron con nosotros]» |
| [p. 44] | efeto | → | efecto | «[efecto en aquel país]» |
| [p. 59] | llamad s | → | llamadas | «[llamadas que bajo la presion]» |
| [p. 62] | posision | → | posicion | «[en su incierta posicion]» |
| [p. 66] | lstmo | → | Istmo | «[del ya mencionado Istmo]» |
| [p. 80] | insurrccion | → | insurreccion | «[insurreccion cubana es la]» |
| [p. 101] | eesesivamente | → | escesivamente | «[escesivamente ventajosa para]» |
| [p. 134] | siemre | → | siempre | «[siempre como el curandero]» |
| [p. 136] | tíene | → | tiene | «[tiene tambien climas variados]» |