CAPÍTULO XI


INTERÉS ECONÓMICO

La inmensa estension territorial comprendida entre el estrecho de Bhering y el cabo de Hornos es la parte del mundo mas favorecida por la naturaleza.—Asia ocupa una rica zona y tiene tambien climas variados, pero su poblacion, decadente y decrépita por la idolatría y la poligamia, no se encuentra en condiciones de trabajar con enerjia en el desarollo de su comercio y de su industria.—Europa, cuyos habitantes son inteligentes y laboriosos, ha obtenido ya el mas alto grado de adelanto; y no puede continuar marchando en una via próspera porque la densidad de su poblacion, en término medio de doscientos cincuenta habitantes por milla cuadrada, es escesiva para tierra tan exhausta y cansada de dar frutos. Africa ocupa una fecunda rejion intertropical; mas ¡qué diferencia con la de América! Allí las soledades del Sahara y de la Etiopia, los arenales de la Nubia y los sistemas orográficos é hidrográficos mas pobres; aqui los inmensos valles, la vejetacion portentosa, las grandes montañas, los mas caudalosos rios del mundo y las altiplanicies con sus climas primaverales.—Por lo que hace á las dos zonas templadas del nuevo mundo, pueden sostener comparaciones ventajosas con las de Europa ó Asia, donde no hay rios como el Missisipi ó el Plata, ni llanuras fertiles y estensas como las del Far west en los Estados Unidos ó las pampas arjentinas.

Se observará con razon que el trabajo es uno de los elementos indispensables de la produccion y que todas estas ventajas naturales de América no compensan el inconveniente que ocasiona la falta de brazos. Es cierto; en Estados Unidos, donde la poblacion sube á sesenta millones, se calcula como término medio una densidad de diez y ocho hombres por milla cuadrada; y las otras naciones del nuevo mundo son tan estensas y tienen una poblacion tan poco compacta que considero inconducente hacer el cálculo de su densidad media. Pero todo esto ¿qué prueba? Que durante mucho tiempo todavia el comercio de América debe pagar un tributo relativo al trabajo intelijente del manufactor europeo; de ninguna manera que el comercio de Europa deba absorber eternamente la produccion americana. Por el contrario, es patriótico y necesario restrinjir tal monopolio, concediendose las nacionas americanas recíprocas franquicias y facilidades para el intercambio de sus productos. Se comprende, por ejemplo, que la República Arjentina mande su lanas á Europa y vuelva á recibirlas despues convertidas en jéneros y en telas diversas; y esto mismo porque la riqueza pecuaria y la agricultura satisfacen ampliamente las necesidades económicas de los habitantes.—Lo que no es aceptable, es que los productos naturales de algunos paises de América vayan á Europa á pagar un simple tributo de tránsito; que el comerciante arjentino ó chileno busque en Londres tabaco de la Habana, cacao de Venezuela ó café de Centro América. Lo que debe considerarse inadecuado es que se consuman en aquellos mismos paises ciertos artículos manufacturados en Europa que se fabrican en mejores condiciones de precio y de calidad en los Estados Unidos.

Esta portentosa nacionalidad, que ha señalado á las demás de América el sendero de la libertad política y que constantemente les muestra las vias de la prosperidad material, ha recorrido en poco tiempo todas las faces de la civilizacion y siendo ya manufactora, se conserva aun ganadera y agricultora.—La magnitud de su comercio despierta la atencion jeneral. Durante el año de 1885 su esportacion

alcanzó á$726,682,946
La importacion solo fué de«577,527,329
Esceso de esportacion$149,155,617

Esta enorme cifra á que asciende la diferencia á favor de los Estados Unidos entre su importacion y su esportacion demuestra, desde luego, que en aquel país, donde la produccion escede en mucho al consumo, hay grandes capitales en disponibilidad para emprender obras atrevidas dentro y fuera del país.—¿Como y donde pueden emplearse tales sumas con éxito para el capitalista y con provecho para el país?—Promoviendo la esplotacion de las inmensas riquezas, poco ó nada conocidas, de los paises democráticos del nuevo mundo.

Veamos, por ahora, como se distribuye ese movimiento colosal y qué naciones se encuentran favorecidas por la actividad que él produce. En América solo cinco paises tienen relaciones comerciales de importancia con los Estados Unidos.—Durante el año de 1885 el intercambio de los productos fué del modo siguiente:

IMPORTACION ESPORTACION
América inglesa$35,976,815 $36,960,541
Cuba«10,534,138 «2,823,393
Méjico«8,719,195 «42,306,093
Brasil«7,258,035 «45,263,660
América Central«4,103,075 «17,699,25
66,591,258 145,052,944

Puede observarse que Méjico y el Brasil son las naciones mas favorecidas por el comercio americano, pues esportan cinco ó seis veces mas de lo que importan. Estas ventajas no se reducen á la venta de sus productos, porque el interés comercial de los Estados Unidos, coadyuvado por el espíritu de empresa de sus habitantes, ha dado mérito á la construccion de trabajos fundamentales para su desarrollo y para el progreso material de esos mismos paises.—Los puertos del litoral del Imperio están en fácil comunicacion con la ciudad de Nueva York despues del establecimiento de líneas de vapores americanos que circulan con regularidad entre esos puntos. Méjico debe al aumento de sus relaciones comerciales con los Estados Unidos la construccion de un ferro-carril estraordinario que atravesando regiones escarpadas, estensas soledades y los centros productores y consumidores de la gran república, pone á la capital azteca á cuatro dias de la metrópoli yankee.

La esportacion de la América Central es tambien apreciable. Las cinco repúblicas se encuentran, ademas, en condiciones ventajosas para enviar cada dia nuevos productos porque, gracias á la iniciativa americana, se facilitan cada dia las comunicaciones en todas ellas.

De Asia se esportaron para los Estados Unidos en el mismo año de 1885—

mercaderias por valor de$37,280,772
Y se importaron«29,811,184
Lo que hace un total de$7,469,588

á favor del comercio asiático.

En Europa se importaron$579,341,821
Y se esportaron«254,672,665
Lo que hace un total de$324,669,156

á favor del comercio americano.

Este movimiento comercial se produjo del modo siguiente:

IMPORTACION ESPORTACION
Gran Bretaña$394,925,925 $136,701,780
Alemania«60,819,091 «63,241,753
Francia«44,562,334 «56,935,352
Béljica«25,373,756 «8,695,084
Rusia«16,634,137 «5,652,749
Holanda«11,967,165 «4,703,945
España«11,690,142 «14,492,908
Italia«7,645,338 «2,989,723
Dinamarca«3,055,990 «11,767,956
Portugal«2,667,943 «6,409,015

Teniendo en cuenta que los principales artículos de esportacion en los Estados Unidos, fuera de cereales, carne, huevos, manteca y ganado en pié, son petróleo, tabaco, madera, muebles, hierro y manufacturas de acero, los cuales se consumen en toda América, es de notarse que ellos sufren un recargo considerable de fletes y derechos: y agregando que azúcar, café y lanas, artículos esencialmente sud-americanos, son las importaciones mas sérias de aquella nacion, se comprenderá fácilmente cuanto tiene que ganar el nuevo mundo asi que se verifique el intercambio directo de sus productos.

Por otra parte, si el comercio ocasiona un influjo moral de un pueblo en otro, es de especial interés para las naciones sud-americanas atraer el comercio de los Estados Unidos, pues sin duda todas ellas deben preferir el influjo de un país republicano al de los paises monárquicos con los cuales mantienen en la actualidad mas activas relaciones. Al iniciarse la vida nacional en todas esas repúblicas, adoptándose por ellas las bases fundamentales de la Constitucion americana, sus ciudadanos se armonizaron á los yankees en el pensamiento; y tendrán la oportunidad de desenvolverse como ellos en la accion, cuando impulsados por el interés económico de su país, los americanos, horadando montañas, salvando rios y precipicios, hagan llegar á Buenos Aires como ha llegado á Méjico el silvido de sus locomotoras. Cuando la metrópoli americana y la arjentina se encuentren ligadas por esas cintas de acero, que son siempre mensajeras de paz y de progreso, el comercio internacional americano adquirirá un desarrollo escepcional, se promoverá la riqueza en todo el continente y la sociabilidad ensanchada permitirá que todos esos pueblos corrijan sus defectos imitando las buenas condiciones de los otros.

Este proyecto jigantezco de construir un ferro-carril que ligue el estrecho de Bhering y el de Magallanes no es un sueño irrealizable.—Veinte años hace que jermina en la mente de empresarios americanos; y la práctica nos enseña que no en vano cae una idea, por atrevida que parezca, en un cerebro yankee. Desde luego el empresario ha comprendido que por subidos que sean los gastos de su ejecucion, los productos naturales y las grandes riquezas que en via de esplotacion ó completamente abandonadas existen en las diversas secciones del continente, dando grandes beneficios al comercio americano los darán enormes á la empresa misma.—El caballero que ha ideado la construccion del gran ferro-carril, Señor Hinton R. Helper, ha recorrido los paises que debe atravesar la via, haciendo estudios prácticos en los terrenos y solicitando manifestaciones de simpatía hácia la empresa de parte de los gobiernos respectivos.—A principios de Junio del corriente año de 1886 el Diputado Nacional Señor don Nicolás A. Calvo, por pedido del Señor Helper, solicitó del Congreso Arjentino la aprobacion de un proyecto segun el cual se insinuara al Poder Ejecutivo la conveniencia de espresar en Estados Unidos, por intermedio del Ministro acreditado en Washington, las simpatías del pueblo y del gobierno hácia la realizacion de tan grande obra.

El proyecto se sancionó en la forma siguiente:

«La Cámara de Diputados veria con satisfaccion que el P. E. prestigiara por todos los medios á su alcance, la realizacion del ferro-carril á través de las tres Américas proyectado en Estados Unidos.»

«Comuniqúese esta resolucion al Honorable Senado y al P. E. á fin de que este se sirva trasmitirlo al Ministro Argentino en Washington.»

En su feliz esposicion el Señor Calvo menciona que ha indicado al Señor Helper la conveniencia de comenzar los trabajos en el Cabo de la Vírjenes y no en el estrecho de Bhering, haciéndole notar cuanto importaria para la realizacion del gran pensamiento el que la compañia pudiera construir, á poca costa relativamente, mil quinientas ó mas millas en las llanuras que atraviesan de norte á sur la República Arjentina. Considera que el Señor Helper acepta la idea y que, halagado con la esperanza muy justa de que esa primera seccion comienze á dar á la empresa resultados apreciables, se propone prestijiarla en Estados Unidos. Los diplomáticos latino-americanos residentes en Washington y los hombres mas espectables del país han manifestado ardientes simpatías á favor del proyecto y el gobierno mismo no será estraño á él.

He mencionado anteriormente la mision oficial de los Señores Tacher y Reynolds que visitaron todos los paises de América haciendo estudios prácticos sobre el mismo proyecto del Señor Helper y buscando los medios de estender el comercio de los Estados Unidos y de fortalecer las relaciones de amistad y de principios entre unos y otros. En ella un espíritu suspicaz puede descubrir el objeto interesado de atraer á Estados Unidos el comercio considerable que todas esas repúblicas sostienen con Europa. De todas maneras la competencia conviene. La evidencia misma de la superioridad de la marina mercante europea ha sujerido á los americanos, como un medio de alcanzar su objeto, la idea de crear comunicaciones terrestres con esos pueblos. Para apreciar toda la importancia política y económica que ellos acuerdan al ferro-carril intercontinental, debe leerse la carta que con fecha 20 de Marzo de 1882 dirijió al Señor Helper el Señor Hiram Barney.—Dice asi: «Su plan de uniformar el sentimiento americano y los intereses comunes de los pueblos de ambos continentes y de suministrar medios de comunicacion comercial á todas las nacionalidades americanas parece enteramente factible, mas económico y seguramente mas productivo, por los grandes objetos que tiene en vista, que todos los otros de que tengo conocimiento.—Podemos gastar en subsidios marítimos tanto ó mas que en la construccion del ferro-carril propuesto sin alcanzar resultados ciertos ó permanentes. Nuestra marina estaría además en competencia con las de otras ricas naciones para las cuales el oceano es tan líbre como para nosotros; y en caso de una guerra internacional nuestro comercio marítimo y todos los intereses que él afecta estarán espuestos á la destruccion.—Su proyecto asegurará á las naciones de Norte, Centro y Sud América su propio comercio y todos sus frutos y beneficios á perpetuidad. La línea será inabordable para enemigos estraños mientras que servirá para unir por cintas de acero á nuestras repúblicas americanas, haciéndolas una en intereses, en pacífica comunion de industria y absolutamente invencibles contra fuerza enemiga.»

El autor del proyecto ha comprendido tambien todo el alcance que tiene la construccion del ferro-carril para realizar prácticamente la Doctrina de Monroe, es decir, para asegurar contra las maquinaciones europeas y monárquicas una invencible unidad de intereses americanos, «dando así mayor fuerza y preeminencia que nunca á las instituciones republicanas y democráticas.»

Los poderes públicos aprobaron en Estados Unidos el proyecto en cuestion y enviaron á los paises hispano-americanos varias comisiones encargadas de estudiar las dificultades con que la empresa tendria que luchar y los recursos materiales de los paises que el ferro-carril debe cruzar.—El Señor Curtis, miembro de una de ellas, se dirijió muy recientemente al gobierno de su pátria lamentando la falta de medios fáciles de comunicacion entre los Estados Unidos y todas esas repúblicas y mencionando de un modo especial la importancia actual y el porvenir inmenso de la República Arjentina. De vuelta á Estados Unidos publicó en el Railway Age» de Chicago lo siguiente: «Está próximo el dia en que un ciudadano de la República Arjentina pueda ir al Ecuador en un parlour car, continuar su jornada hasta Colombia y Estados Unidos atravesando el istmo de Darien, las pequeñas repúblicas de Centro-América y visitando de paso la histórica ciudad de Méjico.—Mucha oposicion ha encontrado la idea del Señor Hinton Rowan Helper de unir todas las capitales del hemisferio por medio de una línea férrea; pero ella no es impracticable. Las dificultades técnicas del trabajo no son tan grandes como las que se han vencido por la compañia de Denver y Rio Grande en Colorado. Los argumentos del Señor Helper no son mas absurdos que los de Thomas H. Benton al defender el año 1856 en el Senado Americano nuestro gran proyecto de ferro-carril trascontinental. Treinta años de tiempo han bastado para probar que Benton era el hombre mas progresista de su jeneracion.»—Deduce el Señor Curtis que Helper se habrá adelantado treinta años á su época, pero que el éxito de su empresa no es dudoso. Asegurado el concurso moral de todos los paises que la línea debe cruzar, la realizacion del pensamiento no ofrece, á la verdad, tan sérias dificultades porque en Estados Unidos sobran los capitales necesarios para su ejecucion.

El comercio del continente americano debe promoverse, además, por todos los medios razonables, porque la variedad de sus productos naturales es tal, que el intercambio de ellos satisfará, sin duda, las necesidades económicas de todas y de cada una de las naciones que lo componen. Independientemente de que este es un hecho incuestionable en lo relativo á productos naturales, debe tenerse en cuenta que por lo que hace á manufacturas los Estados Unidos pueden competir hoy con cualquier país.

Está en el interés de todas las naciones americanas buscar esta solucion, aun en el caso de que perjudique á las de Europa.—En el interés de los Estados Unidos porque, siendo su produccion mayor que su consumo, necesita buscar mercados para la venta de sus productos y no hay otros mejor preparados para ello que los que pueden enviarles materias primas de que carecen allí, como son la mayor parte de los artículos de la zona intertropical y algunos de la zona templada sud-americana.—En el interés de los otros países de América porque tendrán mercado consumidor en la gran nacion del norte como lo tienen ahora en Europa y al mismo tiempo adquirirán un continjente enorme de actividad con los capitales americanos, que impulsados por las necesidades mismas del comercio contribuirán de un modo eficaz al desarrollo de todos sus elementos naturales de riqueza.

Pero aun hay algo de mas trascendencia, que afecta á los americanos de una y otra raza.—Estas relaciones, facilitando y promoviendo la riqueza comun, dañarán indirectamente la riqueza europea, aumentando así los muchos motivos que tienen aquellos pueblos para buscar en la emigracion el bienestar que les niega esa tierra trabajada.

Este daño, como se comprende, será relativo por que se verificará lentamente la modificacion y por que Europa tiene ámplio mercado en Asia para la venta de sus manufacturas; pero una vez que él se produzca es evidente que los trabajadores intelijentes y los hombres de miras elevadas se dirijirán á esta tierra de promision, donde todo el que siembra uno recoje ciento, donde se encuentra la igualdad social y la libertad política, donde la accion del hombre, en fin, solo está limitada por la barrera que la sociedad impone en su lejítima defensa.

Se obtendrán estos resultados en un porvenir que no hay porqué suponer lejano.—¿Compensarán ellos en el concepto de los hombres públicos las desventajas inmediatas que pueda ocasionar la concesion de franquicias y privilejios recíprocos?—¿Comprenderán los mandatarios, á trueque de perder algunas entradas de sus aduanas, la inmensa bondad del libre cambio y la pondrán en práctica entre los paises de América? Nada puede anticiparse; pero la verdad es que en la union de los intereses debe buscarse el mejor orijen de toda union americana futura.

En algunos puntos se han hecho esfuerzos parciales en el sentido de acelerar la realizacion de tan altos fines—El Señor Curtis, caballero americano que ha visitado á la República Argentina en 1884, se dirijió no hace mucho al gobierno de su pátria manifestando con verdadera sorpresa y franca simpatía cuales eran las conquistas de progreso hechas por aquel pais y mencionando que el Jeneral Julio A. Roca, su actual Presidente, le habia ofrecido otorgar una subvencion igual á la que dieran los Estados Unidos para sostener una línea de vapores entre Nueva York y Buenos Aires.—La proposicion le parece estraordinaria por hacerla una nacion de tres millones de habitantes á otra de cincuenta y cinco millones.

En Estados Unidos el Congreso se preocupa tambien con interés de facilitar y ensanchar el comercio jeneral del continente.—Ha dado el primer paso rebajando las escesivas tarifas de aduana sobre la introduccion de lanas; y continuará modificándolas para favorecer la importacion de los demás artículos americanos.—Esta iniciativa será secundada inmediatamente por todos los gobiernos liberales é ilustrados, que no podrán desconocer la importancia evidente de una liga económica.—Para señalar el desenvolvimiento de que es susceptible, solo es necesario recordar un hecho histórico de estraordinaria elocuencia en el caso presente. La nacion abatida y humillada cuando la planta de Napoleon 1º penetró en el santuario de Federico el grande organizó el Zollverein, union aduanera de los Estados alemanes, y fundó en ella la confederacion de reyes que triunfó en Sedan y constituye el primer centro político moderno.—Si ese ha sido el resultado de alianzas formadas en nombre de la monarquía, en paises viejos y en nombre de ideas caducas, ¿cual no será el que la Providencia le tiene reservado á la confederacion de los pueblos libres de América formada sobre una base análoga!