SASSAPARILLA SMILAX (Zarzaparrilla).
§ I.—Historia.
La zarzaparrilla es de la familia de los espárragos, Juss.—De la dioecia hexandria, Linn.—La raiz de esta planta es muy usada desde hace dos siglos, siendo inútil investigar si lo ha sido á título de sudorífico y de depurativo, ó agente especial de una medicacion antisifilítica, antiartrítica..... Lo que conviene que conste, es que apenas se la ha empleado mas que en afecciones rebeldes á otros medicamentos, como las venéreas, las mercuriales, reumáticas, artríticas, en sus formas cutáneas, ulcerosas, neurálgicas, de la mayor cronicidad, por cuya razon muchos prácticos la han negado propiedades activas, por lo cual no la han usado ya sola, haciendo de su cocimiento y de su jarabe el escipiente y el vehículo de medicamentos mas acreditados.
Terapéuticamente hablando, la confianza da á un medicamento propiedades de que despues la desconfianza le priva, por lo cual la esperiencia es la que decide completamente. Pero esta esperiencia ha sido ya invocada; se ha ensayado en el hombre sano, y recogidos todos los síntomas hasta de nuestros antepasados, resulta: que la zarzaparrilla no es inerte, y que debe conservar su importancia en el tratamiento de enfermedades cuya curacion se la ha confiado en otros tiempos[20].
§ II.—Efectos fisiológicos.
Cuatro son los grupos de síntomas que no se pueden negar á este medicamento, y que ofrecen grande variedad en sus formas y espresion. El primero en la piel, caracterizado por su rugosidad y sequedad, por la sensibilidad del cuero cabelludo, la alopecia, granos rojizos y costras en la frente y en la cara, manchas rojas en las piernas, rágades, vesículas purulentas, urticaria, eczema. Los caractéres generales de estos síntomas son: prurito, sobre todo en la cama, sensacion de ardor quemante, sequedad.
El sistema nervioso es el punto de partida del segundo grupo, cuyos síntomas son: vértigos fijando la vista ó por indisposicion del estómago y por las náuseas, hemicránea con dolores calambróides, cefalalgia lancinante, dolores en otras partes tambien lancinantes, dislacerantes y presivos en los miembros; los dolores se fijan principalmente en las articulaciones y están acompañados de temblores, rigidez paralítica, con tumefaccion ardorosa algunas veces.
El tercer grupo corresponde al sistema sanguíneo, y sus síntomas consisten en calofríos repetidos, aun por la noche; calor por la tarde con escitacion sanguínea, palpitaciones, sudor en la frente, latidos en la cabeza, palpitaciones de corazon.
El cuarto está constituido por los síntomas de las secreciones y escreciones; se dirige á la piel, á las mucosas, á las glándulas, al sistema linfático. Todas las mucosas están irritadas; y presentan primeramente sequedad, tension, dolor como de quemazon y erosion; hay diaforesis. En las mucosas del ojo, del oido, de la faringe y de los bronquios, la secrecion es menor, y la irritacion mayor; el moco nasal es viscoso y escaso, el de la vagina y la uretra es mas bien purulento ó sero-purulento, y las deposiciones moco-serosas son ácres, corrosivas. Los síntomas de la faringe, el pecho y los órganos génito-urinarios son mas importantes. En la boca y faringe hay salivacion, espasmos constrictivos, sensacion de ulceracion y de apretamiento, tos violenta, fenómenos de angina, irritacion de la laringe, aftas en la boca; en el pecho, síntomas de asma y de pleuresía; en los órganos génito-urinarios, tenesmo vesical, calambres de la vejiga, síntomas de irritacion de la próstata, orinas turbias, barrosas, escasas, encendidas, que contienen grumos mucosos y aun sangre y arenillas; en el hombre, moco seroso, gonorréico; en la mujer, dismenorrea irritativa, leucorrea moco-purulenta ó serosa y escoriacion entre los muslos.
§ III.—Efectos terapéuticos.
La esperiencia indica que la zarzaparrilla es útil: 1.º en enfermedades venéreas tratadas con dósis escesivas ó largo tiempo continuadas de mercurio, y cuando en estas circunstancias hay erupciones cutáneas é irritaciones en la boca, vagina, uretra, con ó sin aftas.
2.º En los dolores reumáticos procedentes de la supresion de una gonorrea ó de sifílides, con enflaquecimiento y piel como marchita.
3.º En algunos casos de arenilla, en personas debilitadas, de nutricion alterada, y cuando la piel ha perdido su suavidad y ha cesado de ser un emuntorio natural. Este medicamento se adapta igualmente á infartos de la próstata, á espasmos y dolores de la vejiga, en personas de condiciones análogas.
4.º En herpes secos escamosos, aislados ó por placas esparcidas por toda la piel, y situadas sobre manchas rojizas, un poco elevadas, y en las que se siente el prurito y se verifica la descamacion de la piel.
5.º En la costra serpiginosa que á veces invade toda la cara en los niños, y que suele constituir un síntoma de las escrófulas y de la sarna, y aun quizá de sífilis degenerada en sus transmigraciones hereditarias. La dulcamara, la clematis y el arsénico no siempre son preferibles á la zarzaparrilla en esta afeccion.
Dósis.—De una á dos gotas de la tintura al dia, es quizá la mejor preparacion de este medicamento. No queremos, sin embargo, escluir el cocimiento á la dósis de 50 gramos para 2 litros de agua que se reduzca á 1; pero se han obtenido escelentes resultados de dósis mas débiles, como 2 gotas de la primera ó tercera atenuacion, en afecciones irritativas y neurálgicas análogas á este medicamento.
SEPIA (Gibia ordinaria, tinta de gibia).
§ I.—Historia.
El líquido negro ó tinta de sepia procede de un molusco cefalópodo que lleva este nombre. Los antiguos, despues de Hipócrates, han empleado la concha interna y los huevos de la sepia y de sus diversas especies, en calidad de astringente y de diurético. Reconocieron en estas sustancias la propiedad de escitar las contracciones uterinas para la espulsion de la placenta, y la de restablecer los loquios suprimidos. Se han usado desde la época de Plinio, en las afecciones crónicas de la vejiga, del útero y de la piel, y en ciertas secreciones de la mucosa génito-urinaria.
Es probable que Hahnemann haya ensayado la tinta de sepia por los datos de la antigüedad; y no deja verdaderamente de ser notable, que sus ensayos, aparte de las propiedades mas estensas que han descubierto en esta sustancia, hayan confirmado la esperiencia de los antiguos, que daban propiedades muy análogas á todas las partes de este animal. Nos admira que este gran terapéutico atribuya á la sepia efectos tan escitantes de la circulacion, que exigiesen en su concepto calmarlos con el acónito; porque despues de quince años que nos hemos dedicado al estudio de los medicamentos fisiológica y clínicamente, confesamos no haber podido jamás descubrir en la sepia su efecto directamente escitante sobre el sistema sanguíneo, ni fenómenos que merezcan el nombre de flogosis ó de fiebre por su conjunto.
§ II.—Efectos fisiológicos.
No es posible hallar en el cuadro de síntomas fisiológicos y de hechos clínicos una accion real de la sepia en el sistema sanguíneo, ni una esfera de accion tan estensa como pretenden muchos prácticos, especialmente alemanes. Tiene sin duda relaciones particulares con los sistemas venoso y linfático; verdad es que todos los síntomas referentes á los demás sistemas orgánicos se apoyan en estas relaciones y dependen de las alteraciones de los sistemas referidos, ya por sus ramificaciones, ya por su estímulo, ó por su vitalidad. La clínica ha demostrado además que los numerosos síntomas nerviosos y sobre todo neurálgicos de la sepia suponen siempre una afeccion uterina ó abdominal, y muchas veces un principio herpético separado de la piel ó de las mucosas y que altera el sistema nervioso, resultando de esto su accion reactiva del útero á la piel, al cerebro, á las mucosas, ó de la piel al útero y al sistema nervioso, ó del linfático á todos los demás.
Varios autores han dado á la sepia la denominacion de pulsatila crónica, en consideracion á sus fenómenos uterinos y los dependientes del útero; otros la comparan con el licopodio, por sus fenómenos sanguíneos, linfáticos y cutáneos, cuando se buscan sus analogías en una afeccion herpética, ó en padecimientos procedentes de la misma afeccion, generalizada y con carácter discrásico. Se ha podido decir, en fin, que era el opio de las mujeres delicadas, en afecciones dolorosas dependientes de una discrasia de este género, ó de un estado particular del útero, pero no de una lesion orgánica.
La accion electiva de este medicamento está corroborada por todas sus circunstancias, por la relacion singular del estado morboso que tiende á desarrollar, con el que ofrecen las personas debilitadas por escesos y emociones morales habituales, ó naturalmente delicadas, sensibles y de un temperamento linfático nervioso: estos enfermos tienen la piel fina, blanca, pálida y cubierta frecuentemente de manchas rojizas; son muy impresionables al aire frio, se resfrian fácilmente, y suelen esperimentar conmociones y estremecimientos en los miembros, accesos de debilidad y desfallecimiento, laxitud grande, escitacion sanguínea y pulsaciones por todo el cuerpo, sudores fáciles; están dispuestos á flujos mucosos, á hinchazones frias, reumáticas y escrofulosas, y á dolores lancinantes y pulsativos, que el calor esterior alivia, el frio agrava, y á los que se unen calofríos: en estas personas, pues, desarrolla toda su eficacia, y en la pubertad ó antes que la edad avanzada haga desaparecer su aptitud á la venosidad y á la nerviosidad. Las disposiciones morales de este medicamento son muy análogas á las de la pulsatila, variando tan solo desde la tristeza llorosa á una inquietud resignada, si bien se presentan algunas veces el desaliento y la propension á irritarse en las afecciones del aparato génito-urinario. Por lo espuesto se comprende que la sepia se adapta particularmente á las enfermedades de las mujeres, sin dejar por eso de ser útil en los hombres, especialmente en los jóvenes y entregados al onanismo, en los cuales es muy eficaz, con especialidad si se alteran las vías digestivas, y que hay tristeza, abatimiento, taciturnidad.
§ III.—Efectos terapéuticos.
A. Afecciones febriles.—Este medicamento no corresponde á la fiebre propiamente dicha, sino tan solo á estados discrásicos, herpéticos, venosos, escrofulosos, con ó sin afeccion local, y que desarrollan una escitacion sanguínea que se eleva hasta las congestiones, las tumefacciones activas, las irritaciones gástricas y mucosas...., pero que es pasajera y nunca termina por supuracion ni suscita crísis. Ha sido útil en ciertas fiebres mucosas y catarrales, en algunos casos subagudos, que se prolongan mas allá del límite mas largo, despues pulsatila, y cuando el azufre está contraindicado por la falta de eretismo habitual y de irritabilidad orgánica: la lengua está blanca, hay vesículas ó dolores de escoriacion en la boca, sensacion de frio, calofríos frecuentes, dolores é incomodidades que abaten, congestion venosa abdominal con tension y timpanitis ó sensibilidad y calor, síntomas que, unidos á los de saburra, exigen al parecer el uso de un purgante, el cual, sin embargo, aumenta los padecimientos y agrava la fiebre.
La sepia es útil en fiebres lentas que complican ciertas afecciones catarrales y neurálgicas, en personas débiles y linfáticas, que sudan por la menor causa; pero esta es mas bien erética y depende de una nutricion insuficiente y de alteraciones continuas nacidas de la falta de armonía entre la piel y las mucosas. El estado de atonía de estas superficies se espresa por fluxiones pasajeras, por irritaciones crónicas superficiales, por flujos de sudores ó de mucosidades, por una estremada sensibilidad al frio, calores vivos con enardecimiento de la sangre por la noche en la cama y calofríos frecuentes, y por la falta de calor por el dia sin energía vital; el calor, además, rara vez es general, se fija principalmente en la cabeza, con rubicundez y tumefaccion en la cara algunas veces, y frio en las estremidades inferiores y en los muslos.
Todos estos datos son aplicables á las fiebres intermitentes propias de la sepia. Necesario es confesar, sin embargo, que se ha exagerado mucho en Alemania su importancia en estas especies de fiebres. Solo conviene en intermitentes en que la nutricion está debilitada por congestiones repetidas en los órganos abdominales en el período de concentracion, por sudores constantes debidos á la atonía y laxitud de la piel, por tratamientos anteriores y por antiguas afecciones venéreas tratadas con altas dósis de mercurio y sales de yodo. Está con mas frecuencia indicada en fiebres larvadas, neurálgicas, con hemicránea periódica, congestiones venosas abdominales y flujo mucoso y aun diarréico.
B. Flegmasías, subirritaciones.—Las flegmasías á que corresponde la sepia, reconocen una disposicion venosa uterina ó abdominal, un estado caquéctico, una infeccion herpética, ó una diátesis escrofulosa; el órgano afectado está debilitado por afecciones anteriores; hay sensacion de sequedad, rubicundez, calor, quemazon, sensacion de escoriacion, tumefaccion. A pesar de la sensacion de sequedad, hay cierta exudacion serosa, ordinariamente acre y que desarrolla irritaciones en la parte cutánea próxima, en la punta de la nariz que se pone encendida, en los párpados que se inflaman, en los grandes labios y entre los muslos.
Estas irritaciones son generalmente de carácter herpético ó escrofuloso, y cuando cesan, dejan en pos de sí una laxitud y engrosamiento de las mucosas, que da lugar á corizas y leucorreas tenaces; á amigdalitis y anginas; á oftalmías que se reproducen con frecuencia, y que se complican con desórdenes menstruales y con la edad crítica. Es raro que los párpados no estén rubicundos y no haya orzuelos; que en la boca no se desarrolle alguna tumefaccion con desprendimiento del epitelio en forma de placas; en la vulva, irritaciones y escoriaciones de la misma especie; en el prepucio, erupciones vesiculosas ó húmedas, ó irritaciones y flujos crónicos; en la piel, en fin, manchas y erupciones secas, furfuráceas, eczemáticas. La atonía de la fibra, la astenia general y el linfatismo de la sepia la distinguen en estos casos del azufre, porque este presenta mas eretismo en su accion, si bien en muchos casos la de aquella no carece de irritabilidad y de orgasmo sanguíneo, principalmente en las recrudescencias de las afecciones mucosas y en las gastropatías.
C. Irritaciones crónicas, flujos asténicos.—La sepia está tambien indicada, si existen las condiciones y circunstancias ya espuestas, en las afecciones siguientes:
1.º En la otorrea escrofulosa con serosidad purulenta;
2.º En la oftalmía crónica con hinchazon y lesion superficial; por ejemplo, pústulas en la conjuntiva;
3.º En la ozena y flujo crónico de mucosidades fétidas en la nariz;
4.º En los vómitos crónicos; en las regurgitaciones de mucosidades viscosas y acedías con gastralgia;
5.º En algunas diarreas debilitantes, hasta en los niños;
6.º En flujos mucosos por el ano con lancinaciones ó prurito;
7.º En la leucorrea serosa y fétida;
8.º En la gonorrea crónica, serosa, verdosa, ó gota militar;
9.º En el sudor escesivo del escroto, de los piés, de la axila;
10. En la dispepsia y afecciones crónicas del estómago é intestinos, con estreñimiento rebelde, pirosis, enflaquecimiento y sensacion de frio en el estómago, que alterna con incomodidades en la cabeza, calofríos esternos, náuseas por accesos generalmente;
11. En la miccion nocturna en la cama durante el primer sueño;
12. En algunos casos de lesion orgánica del corazon y del hígado con dolor local, sordo y ardoroso, horripilaciones é ictericia en la afeccion hepática;
13. En la esterilidad;
14. En la ascitis, abultamiento del vientre despues de la menopausia, y en las afecciones mucosas y serosas procedentes de flegmasías lentas, de irritaciones subagudas, de congestiones, de estancaciones y obstrucciones venosas y linfáticas.
D. Afecciones uterinas. Desórdenes de la menstruacion.—La accion de la sepia sobre el útero merece una esposicion particular. Pocos medicamentos corresponden mejor al elemento venoso congestivo, sobre todo si la escena es en el útero. Los medicamentos piréticos, como el acónito, árnica, nuez vómica, brionia y otros, juegan en la supresion ó en la dismenorrea por eretismo general y local de la matriz, ó por accesos de plasticidad de la sangre que sale con dificultad en coágulos. La sepia y otros medicamentos de accion deprimente y discrásica obran eficazmente, por el contrario, en supresiones y dismenorreas con empobrecimiento de la sangre, y en hemorragias uterinas con condiciones asténicas de la matriz.
De este modo es como la sepia se adapta á las supresiones y dismenorreas con eretismo local é inercia general, con nerviosidad asténica y anémica algunas veces, y en menstruaciones escesivas ó en metrorragias con astenia local y clorosis. La congestion pasiva está caracterizada en este caso por dolores presivos hácia la pélvis, aun sin lumbago, dolores que aumentan estraordinariamente si la mujer permanece levantada. Este carácter es propio tambien, en estos casos, de los dolores del azafran y de la quina. En las congestiones uterinas en la época de la gestacion con tendencia al aborto, la sepia corresponde al estado de flacidez de los tejidos, pues si hay mucho eretismo, es preciso alternarla con la nuez vómica, ó limitarse á usar esta última.
Para apreciar debidamente toda la accion de la sepia en los desórdenes menstruales, y para llenar exactamente sus indicaciones, es necesario atender á las alteraciones simpáticas que parten del útero, ya por efecto de su congestion, ya por la susceptibilidad del sistema nervioso en un organismo debilitado ó naturalmente delicado, ó impresionable, especialmente en el momento en que el útero es la pars mandans de toda fluxion. Estos desórdenes simpáticos consisten en cólicos, opresion, odontalgia, cefalalgia, hemicránea, quebrantamiento general, dolores lancinantes en los pechos. La sepia corresponde tambien en la clorosis, aunque pocas veces basta ella sola para modificarla.
E. Afecciones nerviosas y neurálgicas.—Al hablar de estas afecciones, insistirémos en su carácter venoso y asténico, carácter que establece sus relaciones con los efectos de la sepia. La hemicránea es sintomática de padecimientos gástricos ó uterinos; los enfermos son débiles, estreñidos, tristes, generalmente pálidos, secos, histéricos; los hombres padecen habitualmente de pirosis, de digestiones difíciles y de sensacion de frio con timidez á las corrientes de aire.
El histerismo está caracterizado por el frio en el dorso y aun en todas partes; por calambres en el estómago, miembros, y mas aun en el pecho; predominio de la tristeza.
La odontalgia es pulsativa, se agrava por el aire frio, molesta particularmente á las embarazadas, y en fin, como otras muchas neuralgias propias de la sepia, se une y complica á las fluxiones, á los movimientos sanguíneos, á las palpitaciones, opresiones y á otros mil distintos males que aparecen con preferencia por la noche, despues de comer, y se disipan por el ejercicio violento que promueve el sudor.
La sepia conviene tambien en accesos de opresion nocturna con convulsiones epileptiformes, en agitaciones nocturnas con desvaríos y cierta especie de sonambulismo, en el tercer período de la coqueluche, y asimismo en el segundo, cuando hay un vicio herpético que contribuye á perpetuar la enfermedad ó aumentar la irritacion bronquial.
F. Afecciones cutáneas.—Las afecciones cutáneas en las que la sepia es eficaz, son:
1.º Las fluxiones erisipelatosas, sobre todo de la cara, que recidivan en las épocas menstruales;
2.º El intertrigo y otras irritaciones eritematosas de los pliegues de los miembros, la escoriacion del pezon y del prepucio, y la disposicion á supurar que ofrecen aun las mas ligeras lesiones de la piel;
3.º El acné y ciertas lesiones verrugosas y tuberculosas de la piel, con placas pitiriásicas, prurito y hormigueo;
4.º Las úlceras varicosas de las estremidades, con rezumamiento.
5.º Las erupciones furfuráceas, vesiculosas, liquenoides, el herpe anular ó circular, el pruriginoso del pabellon del oido y de las partes laterales é inferiores de la cara. Pero se ha exagerado mucho la eficacia de la sepia en todas estas afecciones cutáneas, debiendo satisfacerse el médico con que tan solo las mejore, dejando á otros medicamentos el mérito de la curacion. Debemos esceptuar el herpe anular que se cura muy bien con este medicamento. Es preciso, en todos los casos, insistir en su uso, si se quiere curar ó modificar ventajosamente las enfermedades de la piel.
Terminamos aquí, porque creemos haber recorrido las principales indicaciones de la sepia. Si para algunos hemos exagerado la importancia de una sustancia que pasa por inerte, y para otros hemos reducido y limitado su aplicacion, tengan entendido todos que el arte está basado en la observacion, y que la esperiencia constituye la ciencia, por lo cual apelamos á su buena fé, y les recomendamos que continuen observando y esperimentando.
Dósis.—La sepia es un medicamento, que administrado en las tres primeras atenuaciones ó trituraciones, puede obrar ventajosamente como alterante en afecciones rebeldes; en este concepto, se le puede usar á la dósis de 1 á 2 decígramos varias veces al dia. Pero con frecuencia es mas eficaz en afecciones irritativas, y en lesiones de la sensibilidad y de la contractilidad, recurriendo á atenuaciones mas elevadas, de la sesta á la trigésima, á la dósis de 2 ó 3 gotas ó 5 á 6 glóbulos en agua para veinticuatro horas.