II

Con el rostro yermo
Como un dios enfermo
Dos ojos sombríos
Como dos vacíos;
Destrozado el pecho
Como altar deshecho;
Doblados los hombros
Cual pétreos escombros;
La feroz espada
Torcida y mellada;
Cota y paramentos
Flojos y sangrientos;
Sin rumbo, sin noto
Como barco roto;
Por los pedregales
Cruza un caballero
Sollozando fiero
Como cien chacales.