MI FE

Y tal vez por eso mismo
Restallante de lirismo,
Lo fatal y lo imposible
Me deleita contrariar y resolver;
Cual un ángel del Averno
Partidario del Eterno,
Que a los réprobos absortos
Predicase las bellezas del Edén;
Cual un punto de la esfera
Que ser punto no quisiera,
Y en las cumbres de los soles
Resolviese proclamar su rebelión;
Cual un ente miserable
Que soñando lo inefable,
Desde el fondo de la sombra
¡Suspirase por su cruz de redentor!

Y delante de la furia
Con que rueda tu cintura,
Como tropa de bisontes
Poseída del delirio de migrar,
Cual innúmera majada
Perseguida y azotada
Por las lluvias invernales,
Que la llevan sin saber a dónde va.
Como férvido torrente
Que a la faz de la pendiente
Se desploma fragoroso
Sin más ley que la maldita de caer:
Yo la brizna sin historia,
Vil sobrante, vil escoria,
¡Me levanto formidable,
Me propongo fulminar tu estolidez!

Si vacía, si pomposa,
Si ruín, si delictuosa,
Si maligna, si cobarde,
Si proterva, si bestial humanidad:
Por la faz arrebolada
Más abajo de la nada,
Más abajo, todavía,
Pues te voy a maldecir y apostrofar
Soy tu padre, tu poeta,
Tu maestro, tu profeta,
Tu señor indiscutible,
¡Tu verdugo sin entrañas y tu juez!
No me asustas: te domino,
Te someto, te fascino
Con la luz esplendorosa,
¡Con el hierro incandescente de la fe!