MI JUVENTUD
Ayer te ví... No estabas bajo el techo
de tu tranquilo hogar
ni doblando la frente arrodillada
delante del altar,
ni reclinando la gentil cabeza
sobre el augusto pecho maternal.
Te ví... Si ayer no te siguió mi sombra
en el aire, en el sol,
es que la maldición de los amantes
no la recibe Dios,
¡o acaso el que me roba tus caricias
tiene en el cielo más poder que yo!
Otros te digan palmas del desierto,
otros te llamen flor de la mañana,
otros queman incienso a tu hermosura,
yo te diré mi amada;
ellos buscan un pago a sus vigilias,
ellos compran tu amor con sus palabras
ellos son elocuentes porque esperan,
¡y yo no espero nada!
yo sé que la mujer es vanidosa
yo sé que la lisonja la desarma,
y yo sé que un esclavo de rodillas
más que todos alcanza...
Otros te digan palma del desierto
otros compren tu amor con sus palabras,
yo seré más audaz pero más noble,
¡yo te diré mi amada!