CAPITULO II.

De las operaciones mentales del Alma.

[4] Asi como el cuerpo humano consta de distintas potencias con que exercita muy diversas operaciones, las quales conspiran á un mismo fin, que es la conservacion de la vida, con orden maravilloso entre todas ellas, del mismo modo en el Alma hay varias facultades, potencias, y fuerzas con que produce muchos actos, que todos conspiran, se ordenan, y mutuamente se ayudan al fin de exercitar la razon. Irémos aquí descubriendo estas potencias del Alma, segun el orden que naturalmente guardan en sus operaciones: mostrarémos los objetos de cada una de ellas: y manifestarémos como todas se ayudan y concurren al exercicio de la racionalidad. No solo los Filósofos antiguos, sino tambien los modernos tratan este asunto con suma confusion, atribuyendo á una potencia lo que es de otra, y mezclando entre sí las cosas que debieran separar, de donde nace mucha obscuridad, y de ella muchos errores y falsedades, de que estan llenos los libros antiguos y modernos de Lógica. La misma naturaleza enseña á todos los hombres, si quieren ser atentos en observar lo que pasa en su interior, que nada hay en su entendimiento que no haya tomado ocasion de los sentidos. En el exercicio de la Medicina tenemos todos los dias motivo de asegurarnos de esto en las varias suertes de males, en que se dañan los sentidos, y la razon. Un hombre que por la mañana usaba de sus sentidos y demas potencias mentales, por la tarde, acometido de una fuerte apoplegía, ni siente, ni razona, y así está como un tronco mientras dura la enfermedad. La primera potencia, pues, que hay que explicar es la sensible, porque es la puerta por donde entran al entendimiento los primeros objetos sobre que se ha de exercitar. Las cosas de á fuera, que se presentan á nuestros sentidos, se llaman objetos sensibles. Quando se aplican á los órganos de los sentidos, ya sea por sí mismas, ya por partículas que de sí despiden, hacen empujo, ó impresion en ellos. Al punto que esto sucede, percibe el hombre el objeto por una alteracion que en sí experimenta, debiéndose distinguir como cosas diversas el empujo del objeto y la percepcion de él, pues aquel es puramente físico, y esta es produccion de la potencia sensitiva. Esta potencia de percibir el objeto sensible se llama en Griego [Griego: Athaetikae dunamis]: en Latin vis sentiendi: en las Escuelas principium sensationis: en Castellano fuerza, potencia sensible, ó, como otros dicen, sensitiva: el acto de esta potencia, esto es, la alteracion nueva que se experimenta á la presencia del objeto en los órganos de los sentidos, se llama en Griego [Griego: Athaesis]: en Latin sensus: en las Escuelas sensatio: en Castellano sensacion, ó percepcion de los objetos sensibles. Pongamos un exemplo. Tocan á uno el pie con un palo, ó acercan á las narices una rosa: el palo y la rosa son objetos sensibles del tacto y del olfato: el inmediato contacto, aproximacion activa de estos objetos á los sentidos es el empujo, impresion que hacen en ellos: la advertencia (permítaseme usar de esta voz) percepcion que el hombre tiene de estos objetos, y de la impresion de ellos en su cuerpo es la sensacion. A este modo sucede en todos los demas sentidos.

[5] Luego que se ha hecho la percepcion de los objetos sensibles, instantaneamente se forma en lo interior del hombre una imagen, forma, ó expresion del objeto, de modo que se pinta su figura, hábito exterior, y forma, que encierra los caractéres distintivos de cada cosa. La potencia de engendrar esta imagen se llama en Griego [Griego: phantasia]: en Latin imaginatio: en Castellano fantasía, imaginacion. El acto de esta potencia, esto es, la imagen ó representacion del objeto sensible se llama en Griego [Griego: phantasma]: en Latin imago, species, forma: en las Escuelas aprehensio; en Castellano imagen, representacion de la cosa. Los modernos, desde que se ha introducido por todas partes el uso de la lengua Francesa, comunmente le llaman idea con poca propiedad, y confundiendo las operaciones del entendimiento, como verémos en el capítulo siguiente. Hasta aquí no hay mas que simple percepcion del objeto sensible, y representacion de él en la fantasía, sin afirmacion, ni negacion. Para quitar equivocaciones, así de lo dicho, como de lo que se ha de decir en adelante, advierto, que la voz sensible en Castellano se toma como la latina sensibilis en dos significaciones, porque unas veces recae sobre la potencia, y se dice facultad, ó fuerza sensible, que es como si dixéramos potencia de sentir: otras veces sobre el objeto; y así á este le llamamos sensible, que vale tanto como decir cosa que se puede percibir con los sentidos.

[6] Síguese por el orden natural la potencia de combinar, esto es, juntar, unir, desunir, separar las imágenes de los objetos externos pintadas en la fantasía. Las potencias sensitiva é imaginativa tienen por objeto inmediato las cosas externas, que hacen impresion en los sentidos: esta potencia de que hablamos, y las demas que irémos explicando, tienen por objeto próximo las imágenes y representaciones de la imaginacion, y por objetos remotos las cosas externas. Esta potencia de combinar, junta, ó separa las imágenes simples de mil maneras diferentes. La union la hace por la expresion es, la separacion por la expresion no es. Estas expresiones se llaman cópula, porque atan las cosas entre sí, de modo que si las juntan se llama cópula afirmativa, y si las separan negativa. Esta potencia en Griego se llama [Griego: Noaema]: en latin intelligentia: en las Escuelas principium discursus: en castellano no sé que tenga nombre propio; pero su principal fuerza se explica con la voz ingenio, de la qual yo me valdré en esta Obra, puesto que llamamos así en Español la potencia mental con que el hombre inventa, descubre, halla, y compone, ó descompone innumerables combinaciones de las cosas. La accion de esta potencia se llama en Griego [Griego: Ennoia]: en latin cognitio, intellectio: en castellano inteligencia, conocimiento, comprehension_. A dos clases se pueden reducir las innumerables combinaciones y enlaces de esta potencia, porque unas son simples, quando una cosa se junta con otra, como Pedro es hombre, Pedro no es sabio: otras son compuestas, quando se juntan algunas de las simples para formar otra, como el Sol ha salido: siempre que el Sol ha salido es de dia: luego es de dia. A la combinacion simple llaman los Griegos [Griego: Apophansis]: los Latinos enuntiatio: en las Escuelas judicium, propositio: en Castellano proposicion. La combinacion compuesta se llama en Griego sylogismus: en Latin raciocinatio: en las Escuelas discursus: En Castellano razonamiento, discurso, argumento, sylogismo. Las varias afecciones de las proposiciones y sylogismos ya en afirmar y negar: ya en modificar, restriñir, ampliar: ya en conformarse con la verdad, ó en fingir y falsificar con diversas combinaciones, se explicarán mas adelante. Lo que conviene prevenir aquí es, que esta es la potencia, sobre la qual trabaja principalmente la Lógica, pues su instituto es entender, aclarar, y asegurar la legítima disposicion que han de tener las combinaciones simples y compuestas, y cada una de las partes que las componen, y el todo que resulta en las proposiciones y sylogismos, con el fin de asegurarse de la verdad.

[7] Resta explicar la potencia principal de la mente humana, superior en alcances y en dignidad á las que hemos declarado. Hay en el hombre una fuerza, facultad, ó potencia de conocer la exâctitud, orden, verdad, falsedad, proporcion, propiedad, y buena constitucion de los actos de las potencias propuestas, y de juzgar y conocer de ellas, descansando sobre lo que halla cumplido y conforme á lo verdadero, y no pudiendo quedar satisfecha con lo falso. En los brutos hay potencia sensitiva é imaginativa, porque estas pueden residir en lo corporeo: no hay ni puede haber la potencia de combinar, y mucho menos la de juzgar de las cosas, porque estas dos son propias del hombre, y no pueden estar en cosa corporea y material, sino en puro espíritu, como pienso demostrarlo por razones filosóficas en la Metafísica. Lo cierto es, que si el hombre entra dentro de sí mismo, meditando lo que le sucede en el exercicio de estas potencias, y ve con cuidado lo que hacen y pueden hacer los brutos, conocerá claramente el orden superior en que está constituido sobre ellos, ellos, y que hay en su constitucion un principio espiritual que le distingue de todo lo que no es hombre. Esta potencia de que hablamos se llama en Griego [Griego: Nous]: en Latin mens: en Castellano juicio. Los actos, ú operaciones de esta potencia se llaman en Griego [Griego: Synesis]: en Latin ratio: en Castellano razon; y conviene no confundir la razon con el raciocinio, porque este es el sylogismo que pertenece al ingenio, ú potencia de combinar, y puede ser bien ó mal ordenado; no así la razon, que siempre ha de ser justa, ó arreglada á lo que corresponde. Esta potencia, que es la mas superior de la mente, la mas estimable, y la que mas se debe cultivar, tiene por objeto inmediato los actos de las otras potencias ya explicadas, de modo que mirándolos juzga sobre ellos. Quando se para porque no conoce ni distingue bien su objeto en todas sus circunstancias, este acto se llama suspension de juicio: quando contempla sus objetos, deteniéndose en exâminarlos, atencion: quando juzga sobre ellos si son exâctos, ordenados, verdaderos, &c. reflexîon: si despues de reflexîonados se asegura de sus propias determinaciones, se llama conciencia. El modo que tiene de obrar es este: Hay ciertas verdades que pueden llamarse fundamentales, porque estan plantadas en el alma, como verémos en el capítulo siguiente, y son el fundamento del juicio, las quales son tambien la razon primitiva que sirve para exercitarse esta potencia. Qualquiera cosa es, ó no es: es imposible que una cosa sea y no sea: las cosas que son una misma con una tercera, son tambien unas mismas entre sí: de la nada, entre las cosas criadas, no se puede hacer nada: el todo es mayor que su parte: si á cosas iguales se añaden cosas iguales, los todos quedan iguales: y otras muchas proposiciones, que tienen una firmísima certeza, sin que necesiten de probarse, porque todo el género humano está convencido de ellas, son los fundamentos sobre que obra la potencia de juzgar: y quando halla conformidad entre los actos de las otras potencias, y estas proposiciones, asiente y descansa sobre ellas, como que son entonces conformes á la razon, ó, lo que es lo mismo, se alcanza con la razon la union, conformidad y enlace de los actos intelectuales con las máxîmas primitivas; al contrario si los halla disconformes, distantes, y no componibles con las verdades fundamentales, entonces disiente y los rechaza. Por eso nada le importa tanto al hombre como ilustrar esta potencia y gobernar bien sus actos. Los principios que para esto necesita, demas de los que llevamos propuestos, son los que subministran como seguros las Artes y Ciencias. La Religion le da máxîmas ciertas para juzgar lo que á ella toca: la Moral para buscar el bien y huir del mal: la Física para entender la naturaleza y juzgar de sus operaciones: la Jurisprudencia para conocer lo justo é injusto, la Política para gobernar los Pueblos con acierto; y así de las demas: de suerte, que cada qual debe trabajar en adornar esta potencia con máxîmas fixas y seguras, que le sirvan de norma para el exercicio de la razon. Estas máxîmas, quando son generales, van con la naturaleza: las particulares se aprenden con el buen estudio de cada Ciencia en particular. En la Lógica solo se exercita el juicio, exâminando si la potencia de combinar ha formado bien, ó mal los raciocinios, pues el juzgar de las demas Artes no se ha de hacer por la Lógica, sino por los principios, ó máxîmas fundamentales de cada una de ellas; bien que siendo uno de los modos mas aptos para conocer la conformidad de los actos intelectuales con las primeras verdades el reducirlos á sylogismos, por eso la Lógica tiene un uso transcendental á todas las Ciencias. Los Griegos y Romanos primero, y despues los Escolásticos, que siguieron sus pisadas, hablaron de estas potencias con mucha confusion, tomando unas por otras, y mezclando sin orden los actos de ellas, atribuyendo á una la operacion que pertenece á la otra. Los modernos en lugar de quitar esta confusion, por lo comun la han aumentado, como ha de confesarlo qualquiera que esté bien enterado de lo que llevamos propuesto, y los lea sin preocupacion, lo qual es causa de haberse escrito entre muchas Lógicas muy pocas que sean exâctas. En los vocablos ha habido todavía mas confusion, porque á la poca exâctitud de los Filósofos se ha añadido el uso del Pueblo, que es el árbitro de las lenguas. Yo he procurado escoger las voces mas expresivas de los Autores, para que se uniese con la doctrina de ellos lo que propongo, y los he fixado para el uso determinado que de ellos he de hacer en este escrito. Si HUARTE en su Exámen de ingenios hubiera separado las potencias mentales y sus actos, atribuyendo á cada una lo que le corresponde, hubiera hecho singular su obra; bien que aun con la confusion que en esto tiene es muy digna de las alabanzas que le han dado los eruditos Extrangeros. Una cosa es preciso advertir, que en nuestra lengua la voz Entendimiento significa el conjunto de todas las potencias mentales, que llevamos explicadas; y Pensamiento los actos de estas mismas potencias, de qualquiera suerte que sean.

[8] La Memoria es una potencia transcendental á todas las que llevamos propuestas. Su objeto son las imágenes de la fantasía. Forma esta necesariamente imágenes simples de las cosas que se presentan á los sentidos. Despues las forma tambien de los mismos actos del entendimiento sensibilizándolos, esto es, haciéndolos en cierto modo sensibles, porque la verdad, justicia, igualdad, proporcion, relaciones que son objetos de las operaciones mentales, y aun los mismos actos del entendimiento sin ser sensibles, las pinta como si lo fueran, formando las imágenes de estas cosas por la similitud, composicion, correspondencia y forma de otras que lo son. Así el Geómetra se fabrica una imagen mental del punto y de la linea, como si fueran sensibles. Lo mismo hace el Aritmético, el Metafísico y el Jurisconsulto, quando cada uno de estos forma en su imaginativa representaciones sensibles de los objetos insensibles de sus profesiones. Las combinaciones tantas y tan varias del ingenio, y las resoluciones del juicio las sensibiliza la imaginativa de la misma manera. El primer origen de estas imágenes viene de los sentidos, porque viene de los fantasmas, ó representaciones simples que la fantasía forma de las cosas; pero, como he dicho, de las simples, que son legítimas, fabríca otras, que solo representan en alguna semejanza los actos mentales; y conviene no dexarse llevar de las imágenes así formadas, porque, ni son exâctas, ni á propósito para que por ellas se asegure el juicio de la realidad de las cosas. Tambien se ha de cuidar de no confundir estas imágenes mentales con los principios de juzgar que tiene el entendimiento, los quales aunque obran sobre tales imágenes, son de superior orden, y no partícipes de lo corporeo. Los errores que de la confusion de estas cosas nacen los irémos mostrando en sus lugares. A la potencia de formar las imágenes de que acabamos de hablar llaman en las escuelas entendimiento agente, y á las potencias que obran en vista de estas imágenes entendimiento paciente. La Memoria es la potencia mental, que conserva, renueva, y como que reproduce toda suerte de imágenes, así simples y sensibles, como intelectuales; y aunque por sí no hace al hombre racional, ni sabio, ni inteligente; pero es un depósito, ó almacen, del qual las demas potencias toman la materia, esto es, los objetos sobre que se han de exercitar; y así conviene llenar la memoria de copiosas imágenes bien colocadas, bien distintas y separadas, sin confusion alguna, y no gobernar el juicio por ellas, sino por los principios fundamentales de la razon, que son muy superiores. Sucede que quando se forma la imagen de una cosa en la fantasía, se juntan con ella el lugar, tiempo, ocasion y enlace de las demas cosas que la acompañan. La memoria se aprovecha de todas, porque á veces nos acordamos de una cosa por la conexîon de otra, sin la qual no seria facil renovarse la imagen de la primera. A esta manera de exercitar la memoria llamaron los Filósofos reminicencia. La potencia de la memoria se llama en Griego [Griego: Mnaemae]: en latin y en castellano memoria: y en las tres lenguas tienen el mismo nombre los actos de esta potencia. Aunque las potencias del entendimiento que hemos explicado sean distintas, y diversas en el modo de obrar, se hallan tan enlazadas unas con otras, que momentaneamente exercitan sus actos sin estorbarse, y se ayudan sin embarazarse: de modo que la prontitud imponderable con que valiéndose unas de otras producen sus actos, es causa de mucha confusion, y de errores en los que no meditan, ni trabajan en entender lo que toca á cada una de ellas. Disputan los Escolásticos si estas potencias están identificadas, esto es, son el mismo ser esencial del alma, ó se distinguen de ella. Ademas de ser de todo punto inaveriguable esta qüestion, dado que se pudiese esto llegar á saber, no serviria para perficionar el entendimiento humano; con que los argumentos y contenciones con que las Escuelas se oponen entre sí, no aprovechan para otra cosa que para mantener voluntarias é interminables disensiones por cosas que no importan nada. Lo que hay de cierto es, que las potencias intelectuales residen en el alma, y son el fondo de su propia naturaleza. Así como la naturaleza de cada cosa lleva consigo necesariamente, y sin poderle jamas faltar, la potencia, principio, y facultad de producir sus propias, y especiales operaciones, del mismo modo á la naturaleza del alma en el hombre le corresponde la potencia de producir los conceptos mentales, como lo llevamos explicado.