CAPITULO XIII.

De la verdad.

[42] El entendimiento del hombre tiene por objeto, y fin de todas sus obras la verdad, y con ella sosiega, y se satisface, como que es hecho para la verdad eterna, que reside en el Cielo; de quien son chispas las verdades de acá abaxo. Verdad real es el ser de cada cosa, segun lo que es, y le corresponde: verdad mental es la conformidad de los actos del entendimiento con la verdad real. Así que conviene exâminar cada cosa, segun realmente es en sí misma, y despues comprehenderla como ella es, para poder decir que se alcanza la verdad. La verdad real es una, porque es el mismo ser de las cosas; la mental es Lógica, Metafísica, &c. segun es el objeto de ella, y el fin á que se endereza. Si los actos del entendimiento se conforman con el verdadero ser de los entes en comun, la verdad es metafísica: si se conforman con lo justo, pertenece á la Jurisprudencia: si con lo honesto, util, y deleytable, á la Moral: y así de las demas Ciencias. La Lógica no tiene por objeto verdad alguna determinada, sino el exâminar, y comprobarlas todas por medio de las nociones exâctas, difiniciones, divisiones, y sylogismos. De aquí es, que la Lógica es transcendental, esto es, abraza todas las Artes científicas, y sirve, y aun es necesaria para todas ellas. La falsedad solo cabe en las nociones del entendimiento, y por eso solamente es contraria de la verdad mental. Aun en esto conviene distinguir la verdad de la veracidad. Esta es la conformidad de la locucion con los pensamientos, y es una gran virtud, de que se trata en la Filosofía Moral: aquella es la conformidad de los pensamientos con las cosas: y es visto que la una puede estar sin la otra de esta manera. Si alguno alcanza la verdad de una cosa, y la dice contra lo que siente, tiene verdad mental, mas no veracidad: si está equivocado creyendo ser verdad lo que piensa, y lo dice como lo siente, tiene veracidad, y no verdad. En el trato comun se explica todo con el nombre de verdad; mas conviene mucho separar estas cosas, porque el que falta á la veracidad voluntariamente, es hombre falso y engañador; el que siendo veraz equivoca las cosas, no es falso ni mentiroso, sino facil crédulo y poseido del error. Estas cosas son tan claras, que no necesitan de mas explicacion. Lo que mas hace á nuestro asunto, es entender el modo como hemos de portarnos, para que nuestras nociones sean siempre verdaderas. Dos máxîmas ha de guardar el que quiere conseguirlo. La una es: no dar asenso, ó disenso á ninguna proposicion, de quien no veamos claramente la conformidad que tiene con las cosas en que consiste la verdad real. Esta regla pertenece al juicio, y no es posible dar un paso seguro en las Ciencias, ni en el trato civil sin observarla. En los capítulos siguientes explicarémos esto con mas extension. La otra máxîma es: no asentir, ó disentir á las proposiciones por los afectos del ánimo que las acompañan, sino por la mera correspondencia entre la verdad mental y real. El hombre en este mundo, ni estará jamas sin errores, ni sin defectos, porque su naturaleza corrompida le arrastra, y si Dios no nos asistiera, no seriamos otra cosa que depósitos de vicios y falsedades; pero aseguro, que si usamos debidamente de nuestra libertad, observando en nuestra conducta las dos máxîmas propuestas, ciertamente nos verémos libres de muchos errores y engaños.

[43] El modo que ha de tener el hombre para conformar sus pensamientos con las cosas, le hemos manifestado tratando del juicio y de las ideas. Aquí solo propondré cómo concurre la Lógica á la averiguacion de la verdad. Para entender la naturaleza y sus obras conviene observar con la recta aplicacion de los sentidos las cosas singulares, sus atributos, propiedades, leyes de movimiento, generacion, corrupcion, mutaciones, períodos, edades, relaciones, modos de obrar y de nacer; esto es, como son causas y efectos, como se juntan unas con otras, y se separan para componer varios todos físicos, &c. En el exámen de las cosas inmateriales importa notar los principios de luz natural, las conseqüencias que nacen de ellos, las reflexîones mentales, que acompañándolos las ilustran, y el orden, conexîon y enlace, que entre sí tienen para sacar de verdad en verdad la manifestacion de lo oculto. En ambas clases es preciso reducir á nociones universales los predicados comunes en que se convienen las cosas, y separar los atributos especiales con que se diferencian, formando géneros, especies y diferencias de los que son esenciales, y notando las afecciones que pertenecen á las propiedades y accidentes. Con estas prevenciones se podrán las cosas difinir y dividir sin equivocarlas, y se harán, segun convenga, inducciones, exemplos, y sylogismos, con que por proposiciones universales y particulares se llegue á descubrir si las cosas estan bien, ó mal averiguadas, y si estan en las clases que les corresponde. Dedúcese de esto, que son dos las maneras de verdades generales: unas consisten en los principios derivados de la observacion por los sentidos, y de la recta razon: otras se deducen por legítimas conseqüencias de los dichos principios. Las primeras se pueden llamar verdades primitivas, fundamentales, principios de bien juzgar: las otras son secundarias, esto es, nacen de las primeras; y ambas son máxîmas constantes para proceder con acierto al descubrimiento de otras verdades. Las verdades fundamentales las produce el entendimiento, poniendo en obra su potencia de juzgar: las demas las va descubriendo con el estudio de las Artes y Ciencias. Facil es reparar, que todas las Artes tienen sus reglas fixas, que les sirven de principios para gobernarse, y debe ser el principal cuidado de los que quieren saber con fundamento el instruirse en las máxîmas primitivas y originales de cada profesion, como que las verdades que á cada una pertenecen no han de ser sueltas, sino encadenadas con los primeros principios. Este enlace es el que hace la Lógica, procediendo de proposicion en proposicion, y enlazando con conseqüencias seguidas las últimas verdades con las primeras. Es superficial, y poco estable lo que se sabe en cada Arte, profesion, y facultad, si no se entienden bien los principios y fundamentos de ella, porque es vago, é incierto lo que se establece sin verdaderos fundamentos: así que yerran, y hacen errar á otros los que con una mala Lógica, aunque sea moderna, con algunas noticias sueltas, sin principios de las Artes, hablan de todo, y deciden como si fuesen legítimos poseedores de las Ciencias.