LXV.

"En un momento de lucidez pensé que yo tenía la culpa de todo y me hice estas preguntas:—¿Con el lujo y la vaguedad de una vida ociosa semejante á la que tienen las odaliscas de un serrallo es como se prepara á una mujer pura ó no, para que llegue á ser buena esposa y buena madre? ¿Por qué no tuve á María Luisa oculta y respetada en mi casa desde el día que la saqué de la cárcel?"

"Yo infatuado con una honradez convencional é interesada, quise volver ángel á una mujer pública con el solo poder de mi riqueza y mi mandato."

"Los hijos de Adán cometemos diariamente la misma imprudencia de nuestro primer padre, acusando á la mujer porque obedece á la serpiente de la seducción, sin atender á que cuando lucha con tan poderoso enemigo la dejamos sola para que se defienda, no más con su inocencia y su debilidad."

"Ud., Padre, que dirige los corazones é ilustra las conciencias en la cátedra de la sabiduría y en el tribunal de Dios, dígale á la sociedad, que para ser buena tiene que ser justa."

"La madre forma el corazón del hombre, pero el hombre, ante todo, debe cuidar la educación de su hija."

"En esta época de transición en que vivimos, mucho se habla de ciencias y progresos, de libertad individual y derechos comunes, pero poco se piensa en los deberes domésticos y las obligaciones morales del pueblo."

"Descuidamos á la hija y á la hermana, entregándolas desde muy temprano en los colegios á manos extrañas sin haber cimentado su educación, y luego las presentamos al mundo, procurando verlas embellecidas más con alhajas que con virtudes, para que realicen un enlace fecundo en comodidades materiales."

"A la esposa, que se adquiere ó casi se compra como mueble de lujo, al principio se le adora, luego se le engaña, y al fin se abandona para que rece en la iglesia ó sufra en el hogar."

"¡Oh! Y á la infeliz que se atasca en el lodazal de la perdición, en lugar de tenderla una mano compasiva, se la desprecia como el calzado inútil ó la vil baraja que ya sirvió para el alimento del vicio."

"Y después los sabios, los filósofos, los maridos burlados y los insensatos como mis compañeros de viaje, dicen magistralmente:—Las mujeres tienen instintos depravados."