LXXIII.
"Nada más á propósito para mi estado de locura, como aquella cueva misteriosa que me atraía de una manera irresistible."
"Penetré á ella con ardor demente y llegando cerca del mónstruo, me ví en la indefinible situación de los sonámbulos cuando al despertar, dudan de lo que ven confundiéndolo con lo que han soñado y les parece al mismo tiempo todo ilusión y todo realidad."
"Estaba yo en el patio de la Casa de Diligencias, donde varios cocheros, á la luz de una fogata, preparaban la salida del carruaje con grande algazara, porque un tronco de potros nuevos no quería sujetarse al tiro."
"En el instante formé mi plan, pagué un asiento y subí al vehículo que me había parecido un animal del infierno, el cual partió con furiosa rapidez."
"¡Ojalá—decía yo—que esos caballos brutos azoten la diligencia en una esquina y se acabe todo! Mas si esto no sucede, aun me queda el recurso de precipitarme desde lo alto de aquellas rocas acantiladas que se alzan en el camino de Tehuacán á Oaxaca, ó hundirme en un remanso del río de Quiotepec."
"Poco después me embargó un pesado sueño; pero concluyamos: en Puebla ya me aguardaba la litera que tuvo Ud. la bondad de remitirme."
"Con la sola esperanza de morir continué mi viaje, trayendo la desastrosa resolución de suicidarme en este lugar consagrado á la virtud, pues calculaba locamente que aquí á nadie comprometería, mientras que si lo efectuaba en el camino, podrían ser culpados de mi desaparición los inocentes conductores de la litera."