XLVII.

"Enferma y abandonada, se refugió en la guardilla de unas mujeres pobres y vivió algún tiempo á expensas de la caridad; luego fué á servir á una casa de donde salió también acosada por pretensiones infames; después vivió sola trabajando en el Estanco de tabacos y más tarde, abatida y desesperada, se fué con un militar que la llevó á diversos pueblos donde servía; pero habiendo sufrido mucho con aquel hombre grosero y ebrio, lo abandonó el día que supo sus relaciones con otra mujer; al fin, rodando de precipicio en precipicio, fué á parar en ese mercado vil de los placeres, que en los centros de población es siempre censurado, pero nunca suprimido, aunque derrame la gangrena en las arterias de la sociedad."

"Por entonces supo que había yo venido de Europa y que no estaba casado."

"Avergonzada de su mal vivir, huía de mí; mas procuraba verme de lejos."

"Ella fué la que casualmente ví en el teatro y la misma que aquella noche, al encontrarme, corrió para ocultarse en la casa que por desgracia frecuentaba."

"Cansada de arrastrar su existencia por aquel camino en el que todos los días era simultáneamente galanteada, complacida y pisoteada, se casó con un artesano á quien no amaba, por lo cual le fué infiel y le causó la muerte."

"Aquella confesión extensa y franca de María, me inspiró mucha lástima porque á pesar de todo sentía yo que la amaba."

"¿Y qué hacer con ella? Castigarla me era imposible; ponerla en libertad sería ponerme yo en evidencia ante la honrosa opinión que se tenía de mí."

"¿Cubriría con velos de flores aquella historia de miserias y bajezas? ¿Cómo anteponer mi amor á mi conciencia, mi posición social y la dignidad de mi carácter?"

"Al fin prevariqué. Padre, porque aquella mujer me dominaba como una tentación de Satanás."