XVIII.

"En una de aquellas confidencias, la dije con voz muy suave para que sólo ella me oyera:—Tengo hambre, traeme pan ó lo que puedas, pero que nadie lo sepa."

"Luego me llevó unos trozos de pan que fué á conseguir clandestinamente, yo los devoré con ansia porque me veía sugeto á una dieta rígida."

"Aquella cariñosa niña que comía con los criados, se privaba de lo más agradable para ofrecérmelo cuando no la veían."

"Urgida por las dificultades que tenía para proporcionarme comestibles, un día fué á su casa, de donde me trajo varias frutas verdes que fueron para mí un regalo magnífico, pero muy perjudicial."

"Las cáscaras que arrojé bajo la cama me denunciaron y reconocido el cuerpo del delito sufrí una reconvención de mi madre."

"María, delatada por Carolina, fué despedida de la casa."

"Ella salió temblando, muda y llorosa y yo no supe qué me hacía sufrir más, si la nueva enfermedad causada por haber quebrantado la dieta ó la separación de María Luisa."

"Mi recaída duró algunas semanas y cuando pude salir á la calle, mi madre me ordenó que fuera á la iglesia; pero yo quise antes pasar por aquel portal que tantas veces había soñado."

"¡Cuál fué mi pesadumbre cuando no encontré allí á María Luisa ni á su tía ni los cestos de fruta!"