XXXVI.

"Mientras llegaba el coche fuí convidado á comer por mi bondadoso amigo, quien esperó que concluyera para entregarme una carta en cuyo sobrescrito conocí la letra de mi tío."

"Con breves palabras me informaba de que mi madre había muerto á pocos días de haberme llamado."

"La muerte quizás por ser mujer es ingrata; cuando se la llama no responde y los que la quieren no son correspondidos."

"Yo la pedí á gritos en aquel día memorable."

"Tuve deseos de ser atacado por la peste y morir en el acto."

"El papel cayó al suelo y yo quedé frío, mudo é inmóvil, sentado llorando en un sillón."

"Cuando me recobré ya era de noche."

"Estaba sufriendo esa opresión de espíritu que desconcierta el pensamiento y rompe el corazón."

"No obstante, el hombre es tan débil que no puede ser largo tiempo desgraciado; aun en medio de las más grandes congojas se consuela á sí mismo y se engaña con pintarse horizontes de lejana ventura."

"Por esa funesta condición de la humanidad, veía yo en mis sueños dolorosos á María Luisa, tan amada y tan amable, como único afecto que me quedaba en el mundo; estaría sin duda esperándome para consolarme con su ternura incomparable; su amor sería el último asilo de mi corazón."