DE LA COCINA.

La cocina debe ser clara, cómoda, bien ventilada é inmediata al comedor. Nunca, y por ningun pretexto, debe reinar en ella la menor suciedad, porque basta con frecuencia una sola cacerola poco limpia para desvirtuar el mejor guiso y desgraciar la mejor comida. Tanto el suelo como las paredes, el fregadero y las hornillas, deben fregarse y lavarse con la mayor frecuencia posible. Los utensilios de cobre sean estañados y conservados en buen estado. Es preciso fregarlos, restregarlos con arenilla, lavarlos de nuevo y enjugarlos tantas cuantas veces se hayan empleado.

La cocina colocada en los sótanos es húmeda y malsana.