II.
Sr. Director de El Imparcial:
Muy señor mio: Ante todo debo dar á Vd. las más espresivas gracias por la insercion de mi anterior carta, cuya oportunidad queda demostrada por la prisa y el furor con que El Debate tuvo á bien ocuparse de ella, en un artículo que, eso sí, no rectifica uno solo de los hechos referentes á las elecciones, ni responde al reto que yo lancé á los conservadores de denunciar una complacencia del ministerio ó una debilidad de los candidatos radicales; pero que en cambio está cuajado de todo aquello de laborantes, insurrectos de Lares, odio á España, vergüenza y deshonra de la patria, maquinaciones ocultas, españoles sin condiciones y otros lugares comunes por el estilo. ¡Con decir que El Debate afirma que "El Imparcial ha dicho que el Sr. Zorrilla y el Sr. Gasset han ordenado á los Sres. La Torre y Ayuso apoyar fuertemente á los catorce reformistas que han salido victoriosos en las urnas de la pequeña Antilla!" Mas prencindamos de estos desahogos y veamos la realidad de los hechos, que el lector deducirá en vista de que ni uno solo es rectificado.
Quedamos en mi anterior en que, primero, la prensa liberal de la península (á diferencia de la conservadora) pedia al gobierno que se abstuviese completamente en todo lo relativo á los candidatos y las candidaturas de Puerto-Rico; segundo, que los ex-diputados radicales conferenciaron del mismo modo que los conservadores con el Sr. Zorrilla, mas para pedirle estricta neutralidad en las elecciones; y tercero, que los candidatos radicales no han podido ni logrado credencial ni favor alguno para sus respectivos distritos. Ahora debo añadir, que los ex-diputados radicales de la pequeña Antilla fueron absoluta y perfectamente estraños al nombramiento de los Sres. La Torre y Ayuso para los cargos de capitan general y secretario del gobierno de Puerto-Rico. Yo quisiera que los conservadores, así de Ultramar como de la península, me dijeran cuándo ellos han entrado en la lucha electoral en condiciones siquiera semejantes.
Todo el mundo sabe ya cómo se ejerce la influencia moral en los distritos. Supresion de electores en las listas, negacion del derecho electoral en los momentos críticos con cualquier pretesto, prision de determinadas personas, coacciones sobre los empleados, visitas de las autoridades á determinados sitios, pronto despacho de ciertos expedientes, etc., etc.; he aquí parte de esos medios, antes de llegar á los golpes y las hazañas de los Desbravadores y los Antonets.
Esto es tambien perfectamente conocido en Puerto-Rico. En las últimas elecciones el general Gomez Pulido hizo sus viajecitos á Rio-Piedras, y creo que á Arecibo; nombró secretario de gobierno á su propio hijo; revivió la famosa institucion de los corregidores con sueldo, y contra la ley electoral, despachó como se pedia el expediente de la contribucion industrial de la isla. Esta, además, vió presos en el momento de la eleccion á hombres como los Quiñones de San German, privados del derecho electoral como deudores de la Hacienda (no estando apremiados) á más de 150 personas de Sabana Grande, y detenidos y conducidos entre guardias civiles á muchos pobres jíbaros de Mayagüez, so pretesto de que les faltaba la cédula.
Ahora tengo el derecho de preguntar á los conservadores: ¿en dónde ha pasado nada de esto en las actuales elecciones? ¿A quién se ha detenido ó se ha preso en Puerto-Rico? ¿A quién se ha negado el derecho electoral? ¿Qué espediente se ha despachado en el período de las elecciones? ¿Qué manifiesto se ha prohibido, como en tiempo del Sr. Gomez Pulido los de Mayagüez, San German y Sabana Grande? ¿Acaso el Boletin, órgano de los conservadores, se ha visto ahora como El Progreso, órgano de los radicales en la anterior situacion, en el caso de abstenerse absolutamente de hablar de política? Vengan los hechos concretos; nosotros reproduciremos la denuncia.
Pero veamos los cargos que se hacen al general La Torre. Primero, que durante el período electoral separó á varios empleados de la isla. Segundo, que dió algunas disposiciones sobre el reglamento electoral, favorables á los radicales. Tercero, que celebró una conferencia con los jefes y oficiales de la guarnicion de Puerto-Rico para recabar su apoyo en obsequio de la candidatura del general Córdova. Cuarto, que apoyó en la lucha á los candidatos radicales, cuya mayoría era de los insurrectos de Lares.
Vamos por partes y veamos de concluir pronto. En primer lugar, sépase que si el general La Torre tocó al personal administrativo durante el período electoral, pudo hacerlo legalmente, porque la ley, hecha por el Sr. Lopez de Ayala, se guardó muy bien (los conservadores sabrán por qué) de estender á Puerto-Rico lo que rige en la Península respecto de la inamovilidad en la época de elecciones. Despues conviene advertir que la casi totalidad de los corregidores y delegados separados eran hombres de partido y agentes del gobierno, colocados por el Sr. Pulido en vista de las nuevas elecciones, y á los cuales se ha sustituido con personas que cual siempre habia pasado en Puerto-Rico, son de posicion independiente é importancia personal, y desempeñan sus cargos ad-honorem. Por último, sépase que la mayoría de los separados lo han sido con justa causa, con causa legal, y los otros por fundados motivos de que se turbara el órden so pretesto ó en méritos de su administracion. No tengo inconveniente en entrar en el terreno de los nombres propios.
Respecto de las demás disposiciones tomadas por el general La Torre, presumo que nadie se referirá á una elocucion (que ha hecho, sin embargo, muy mal efecto entre los conservadores) en que la autoridad prometia castigar sin consideracion alguna á posiciones ni pretensiones á los que de cualquier modo faltasen á la ley. Lo que quizá sirva de pretesto para censuras es un decreto fecha 5 de Agosto, para la aplicacion del reglamento electoral.
Este decreto, empero, no puede ser más legal ni más justo. En él se establece que las listas electorales sean las mismas que sirvieron en 1871, sin admitir las inclusiones parciales que á la callada se hicieron en Abril de 1872, mientras se prohibia la rectificacion pública de las listas. Mándase tambien que la incapacidad electoral por causa de pena se entienda si ésta fuese impuesta por los tribunales de justicia en sentencia ejecutoria, y que la de los deudores del Estado produzca su efecto cuando los deudores estén apremiados en concepto de segundos contribuyentes. Dispónese que las cédulas se entreguen á los electores ocho dias antes de la eleccion y que por tanto su distribucion no quede á merced de los alcaldes. Por último, se acuerda que los electores del ejército y armada deben estar inscritos en las listas de cualquiera de los distritos electorales de la provincia y llevar dos meses de residencia en el punto en que hayan de votar.
Nada más dice el decreto. Para los que recuerdan que precisamente todo lo contrario fué lo que se hizo por el general Pulido en las últimas elecciones, sin duda la disposicion del Sr. La Torre es gravísima.
Los amantes de la libertad electoral nada encontrarán en él de notable. A los conservadores si les debe desesperar.
En cuanto á la conferencia del Sr. La Torre con los jefes y oficiales de la guarnicion de la capital, háse de considerar que toda su posible gravedad desaparecería desde el momento en que aquella respetable persona desistió de su recomendacion favorable al general Córdova, ante la actitud resuelta de los jefes y oficiales en activo servicio de votar un candidato de oposicion al gobierno, sin que por esto les aconteciera absolutamente nada. Imagine el piadoso lector lo que le hubiera sucedido á un oficial liberal en un caso análogo mandando los conservadores.
Despues conviene advertir que los pasos del Sr. La Torre, mas que á otra cosa tendieron á evitar que la oficialidad de la capital de Puerto-Rico se entremetiera en las cuestiones de aquellos partidos é influyese de ningun modo en la clase de tropa. Todo el mundo sabe en Puerto-Rico que á un coronel de aquella guarnicion se le llama el "jefe militar del partido conservador", y notorio es que á no oponerse el coronel Manjon y el jefe del batallon de Puerto-Rico, el general Baldrich hubiera seguido en 1871 (y por la agitacion política) la suerte de Dulce en Cuba.
En este espíritu conciliador del capitan general estaba el partido radical de la pequeña Antilla. Así el doctor Goico, presidente del comité, propuso al conocido comerciante Látimer, persona muy discreta del partido conservador, que se dejasen á un lado las candidaturas de Córdova y Sauz, votando conservadores y radicales al general Espartero como una gloria nacional; propuesta que, acogida por el Sr. Látimer, fué rechazada luego por el partido conservador.
Por último, es absolutamente falso que la mayoría de los candidatos radicales de Puerto-Rico fuesen ni detenidos, cuando menos procesados por los acontecimientos de Lares. Solo uno fué preso y la amnistía (¿saben los conservadores la diferencia que va de indulto á amnistía?) sobrevino cuando la causa estaba en sumario, de modo que este hubo desobreserse, con gran disgusto de los sumariados. Insistir en llamar insurrecto á uno de estos, es ponerse al alcance de los tribunales por delito de calumnia.
Y he aquí todo lo que ha sucedido en Puerto-Rico. He aquí todas las coacciones, todos los desaguisados del capitan general; toda la inmoralidad del gabinete Ruiz Zorrilla; todas las bellaquerías de los radicales laborantes, simpatizadores, filibusteros, etc., etc., etc.
Como prometí, no quiero hacer comentarios. Ahí están los hechos. Niéguelos el que pueda.
Solo me permitiré, para concluir, pedir á Vd. perdon del tiempo y el espacio que le he robado, y preguntar á los conservadores en qué distrito ni en qué época han pretendido siquiera ellos lo que los radicales han practicado en Puerto-Rico, con el gobierno, con los electores y con sus adversarios.—B. S. M.—Un puerto-riqueño.
PUBLICACIONES
DE LA
SOCIEDAD ABOLICIONISTA ESPAÑOLA
Valverde, 25 y 27, 3.º, derecha.—Madrid
Conferencias anti-esclavistas del teatro de Lope de Rueda, 1871-72.
Inaugural, por Fernando de Castro.
La abolicion en las Antillas inglesas, por Félix de Bona.
La esclavitud y el cristianismo, por Antonio Carrasco.
La servidumbre en Puerto-Rico, por José J. Acosta.
La esclavitud en Cuba, por Joaquin María Sanromá.
La abolicion en el Brasil, por Salvador Torres Aguilar.
La cuestion social en las Antillas españolas, por Rafael M. de Labra.
La abolicion en los Estados-Unidos, por Gabriel Rodriguez.
Cada volúmen, un real en la administracion de El Abolicionista. La coleccion, 6 rs.
El art. V de la ley preparatoria de la abolicion de la esclavitud.—Exposicion razonada de la Junta Directiva de la Sociedad Abolicionista al Excmo. señor Presidente del Consejo de ministros, con un apéndice que contiene la ley de Julio de 1870 y todos los documentos publicados por la Sociedad desde 1871.—Un folleto, Julio, 1872; 4 rs.
La cuestion de la esclavitud en el año 1871. Coleccion de documentos (Manifiesto á la nacion, carta al señor ministro Topete, carta al señor Mosquera, exposicion á las Córtes).—Un folleto, 1871; 50 céntimos de real.
Exposicion á las Córtes en demanda del cumplimiento de las leyes y de la promulgacion de una definitiva de abolicion.—16 Noviembre 1871; una hoja, 25 céntimos de real.
El proyecto de abolicion del Sr. Moret y la prensa madrileña. Coleccion de artículos publicados en 1870 por casi todos los periódicos de Madrid; proyecto del Sr. Moret y dictámen de la comision; un folleto, 4 rs.
La esclavitud de los negros y la prensa madrileña. Mocion al pueblo español del comité de la conferencia internacional de Paris y artículos de casi todos los periódicos de Madrid que precedieron al proyecto Moret.—1870; un folleto, 2 rs.
El cancionero del esclavo. Coleccion de poesías leidas en el certámen de 1863; un volúmen, edicion de lujo, 20 rs.
La abolicion inmediata. Carta al señor D. Eduardo Gasset dirige la Junta Directiva de la Sociedad Abolicionista sobre los proyectos que se atribuyen al ministerio de Ultramar, 50 céntimos de real.
Toussaint l'ouverture. Discurso en su elogio por Wendell Phillips, traducido del inglés por un puerto-riqueño, un folleto, 2 rs.
EN PRENSA.
Informe de los comisionados de Puerto-Rico en 1866 sobre la abolicion de la esclavitud (Acosta, Ruiz, Belvis y Quiñones); un volúmen.
La abolicion de la esclavitud en las Antillas españolas, por Rafael M. de Labra; segunda edicion, un volúmen.
La abolicion en Cuba y en Puerto-Rico. Exposicion de la Sociedad Abolicionista Española á las segundas Córtes ordinarias de 1872, artículos de La Epoca, El Debate y El Clamor en contra; refutacion de estos artículos, por Labra, un folleto.
Informe de los comisionados en Cuba en 1866, proponiendo al gobierno de la Metrópoli la abolicion de la esclavitud en siete años; un volúmen.
Las reformas en Ultramar. Discursos pronunciados en el Congreso de los Diputados el dia 21 de Diciembre de 1872 por los Sres. Labra, Castelar y Martos, un volúmen.
PROPAGANDA REFORMISTA
A partir del 15 de Enero verá la luz en Madrid una série de folletos, redactados por nuestros primeros escritores, en que se tratarán estos puntos:
La emancipacion de la América latina.—La guerra de los Estados-Unidos, en 1776.—La esclavitud y el derecho de gentes.—El Canadá.—Las escuelas sobre política colonial.—Los diputados americanos en 1810 y 1820.—El incendio de Santo Domingo en 1804.
Nota del Transcriptor: Errores obvios de imprenta han sido corregidos. Páginas en blanco han sido eliminadas. Citas están denotadas de acuerdo al texto original con dos símbolos distintos: " " y « ».