Número I.
Exposicion que treinta mil habitantes de Puerto-Rico hacen al rey D. Amadeo I.
Señor:
Los que suscriben, individuos de todas las clases de esta Isla, hacendados, comerciantes, capitalistas, industriales, profesores y artesanos, afiliados todos al gran partido radical, y leales y fieles defensores de la nacionalidad á V. M. con el más profundo respecto exponen: Que cuando comenzaba esta provincia á disfrutar paz y tranquilidad unidas al más perfecto órden bajo el mando paternal y justiciero del Excmo Sr. D. Simon de La Torre, á quien V. M. confió su gobierno; cuando alentaba la más dulce esperanza de que continuando dirigidos sus destinos por la recta y entendida mano de tan dignísimo Jefe, se abriría á su porvenir la senda de progreso y de bienestar á que aspira, y que hasta ahora por circunstancias históricas y excepcionales no habia podido alcanzar, se ha propalado el alarmante rumor y la infausta nueva, de que los adversarios á nuestras reformas y enemigos de toda libertad en este suelo, poniendo en juego sus poderosas influencias y usando de las terribles armas de la calumnia y la mentira, trabajan con incansable ardor para sorprender el ánimo de V. M. y su gobierno, con el fin de obtener que sea relevado del mando superior de esta Isla el Excmo Sr. General Latorre y su Secretario D. José Ayuso.
Profunda sensacion ha causado y no podia menos de causar esa noticia; si los planes interesados de esa agrupacion llegaran á realizarse, Puerto-Rico esperimentaria una sensible pérdida, viendo desvanecerse en un momento sus legítimas aspiraciones de mejoramiento en su régimen político y administrativo.
No es de creer que esas maquinaciones prevalezcan, y que V. M. de oidos á lo que notoriamente es sólo un ardid de partido para conseguir fines determinados; pero la sola idea de que tal cambio pudiera efectuarse por consecuencia directa ó indirecta de los activos é infatigables trabajos de nuestros adversarios, mueve á los firmantes á elevar hasta V. M. su respetuosa voz con objeto de que la verdad se abra paso y conozca V. M. de una manera fehaciente la opinion y el deseo de la inmensa mayoría de esta leal Provincia, que sólo aspira á que en ella reinen la justicia y el órden, vínculos que la estrechen más y más con la Madre Patria por cuya gloria y honra darian todos sus vidas y sus bienes.
Los que quisieran el estacionamiento del régimen colonial en esta Antilla, incompatible con la gloriosa y trascendental revolucion de 1868, que conquistó la libertad para España, de que formamos parte integral, y que dió por resultado la elevacion al trono de V. M. y su dinastía para felicidad de la Nacion; los que á todo trance ansían que se perpetúe ese funesto régimen; los que aman ardientemente esa situacion política á cuya sombra han medrado con el privilegio y el monopolio; los que aborrecen la libertad en este suelo porque comprenden que siendo fuente del órden y de la justicia, caerán esos privilegios y la igualdad del ciudadano ante la ley y en la ley los despojará de la influencia y preponderancia indebidas, que por aquellos medios han logrado y logran todavía; los que tan mal quieren á la noble España que por su interés egoista prefieren verla aquí arbitraria é injusta antes que liberal y noble, no omiten medios por reprobados que sean para alcanzar sus torpes fines.
El Gobierno recto, muy recto del ilustre general La Torre, desde el momento en que arribó á estas playas desconcertó y disgustó á esos hombres. Acostumbrados á ser oidos y atendidos en los consejos del gobierno, y á que sus ideas se practicaran; formando, si así puede decirse, una administracion y un régimen gubernativo á su antojo y sabor, la primera vez que una firme y justa autoridad celosa de sus deberes cerró los oidos á toda exigencia y á toda insinuacion, y sin más norma que la ley y la justicia distribuyó esta por igual entre todos los habitantes de la provincia y á todos dispensó la misma proteccion; desde ese momento el despecho y la ira encendieron sus corazones y concentraron todas sus fuerzas para volver á la antigua situacion perdida y echar por tierra sin consideracion ni miramiento alguno el obstáculo que se oponia á sus planes.
De ahí su actitud hostil y osada en esta provincia; de ahí las frecuentes alarmas con que han tratado de mantener intranquilo y temeroso al país; de ahí sus contínuas reuniones y aparatos; de ahí sus protestas irrespetuosas y sus escritos llenos de saña y de veneno en los periódicos que aquí sostienen; de ahí, por último, las groseras calumnias, las torpes mentiras, las falsedades escandalosas con que los órganos de su devocion en la prensa de la Metrópoli intentan desfigurar los hechos y la verdad, y sorprender y estraviar la opinion pública, fingiendo que esta provincia se halla en el más triste estado de desórden y de anarquía, y presentando á su digno gobernador como el jefe del partido radical, á quien apostrofan con el calificativo injurioso de partido filibustero y separatista que conspira contra la integridad de la nacion.
No cabe ni cupo jamás tal osadía en inteligencia humana. Se concibe la lucha legal y moderada entre dos partidos que disputan el triunfo y la influencia en el poder. Se concibe la emulacion de las agrupaciones políticas, que atentas á la felicidad de la patria comun, batallan en noble lid, se esfuerzan en conseguir la victoria y usan de armas dignas y lícitas. Pero no se concibe ni puede concebirse que con la vista fija en un censurable egoismo, sin amor ni fé por la patria, que sin embargo se toma por pretesto, haya un conjunto de hombres que quieren sacrificarlo todo, justicia, derecho, consecuencias, libertad, moralidad á sus planes funestos y verdaderamente perturbadores de la prosperidad y el reposo de esta Isla.
Esa es la táctica, ese el sistema empleado por los hombres que en esta Antilla se llaman defensores de la nacionalidad y se abrogan el privilegio exclusivo de ser los únicos españoles que aquí alientan.
Esos hombres, penetrados de que la justicia no puede oscurecerse, convencidos de la que asiste á esta Provincia para pedir los derechos de ciudadanía, que como miembros de la Nacion Española la pertenecen, sin poder contener el oleaje impetuoso de la revolucion justa y radical verificada en la Madre Patria, que prometió esos derechos y las reformas consiguientes, no encontrando razon alguna que oponer ni fundamento en que apoyar la negativa al nuevo estado de cosas prometido, han apelado á ese odioso medio de calumniar al país, llamándole enemigo de España y confundiendo la reforma con la aspiracion al separatismo, para ennegrecer con esa fea mancha á todo el que no sea de su opinion y ame la libertad en esta tierra.
Así se explica lógicamente esa falsa imputacion, que prodigan al partido radical de Puerto-Rico, y que utilizan en todas ocasiones. Es indigno tal calificativo. No, Puerto-Rico es fiel y leal. Puerto-Rico ama á la Patria con el mismo cariño que sus demás provincias hermanas. Puerto-Rico guarda en su historia elocuentes ejemplos de su lealtad. Puerto-Rico tiene en su vida pública atestados infinitos de su adhesion y amor á la Metrópoli. Puerto-Rico no abriga más que españoles. La inmensa mayoría de sus habitantes, aspira, es cierto, á la libertad, pero con España, dentro de España, siguiendo su misma suerte. Esa mayoría inmensa á que los monopolizadores de la nacionalidad apellidan enemigos de la Patria, porque quieren reformas y libertad; esa mayoría es más española que sus detractores, porque obedece y acata las prescripciones del poder supremo, porque se conforma y cumple los mandatos de sus autoridades, mientras que ellos, los que más gritan su españolismo, no aman otra España que la que forjan sus intereses, la que puede servir á favorecerlos, y se rebelan contra el Gobierno, y luchan con las autoridades superiores, que desprestigian y amenazan osadamente con la rebelion de la lealtad, cuando el poder no favorece esos intereses y no dispensa injusta proteccion á sus planes.
Esta es la situacion actual. Ese grupo refractario á la libertad es enemigo de lo existente hoy en la Madre Patria, y no lo oculta en sus publicaciones. Es enemigo de nuestra primera y superior autoridad, porque no coadyuva á sus deseos, porque no se hace instrumento de sus proyectos, porque no sigue el curso que otros han seguido desgraciadamente.
Por eso la injuria, la mentira y la calumnia. Por eso su inaudita audacia. Al general La Torre, al digno y buen militar, al leal español que ha derramado su sangre tantas veces por la Patria, al cumplido caballero, modelo de honradez y de decoro, lo suponen partidario y jefe de un partido separatista imaginario, entregado á sus influencias, rendido á sus deseos y conspirando contra la nacion, perseguidor acérrimo de sus defensores en esta provincia. Por fortuna, semejante suposicion está desmentida de antemano por los antecedentes de tan digna autoridad, y por la conciencia pública de los hombres honrados de esta Isla.
El Excmo. Sr. General La Torre al encargarse de su mando se encontró rodeado de elementos hostiles á las ideas que venia á plantear, de elementos afines á las situaciones anteriores; en la administracion y en la milicia era grande el número de sus desafectos, y cruda la guerra que desde el primer dia le hicieron los intransigentes sostenedores del statu quo, los que á la sombra de los abusos é injusticias del régimen colonial habian predominado hasta entonces en el gobierno del país. Hechos públicos referentes á las elecciones de Diputados á Córtes lo demuestran, y sin embargo, atravesando esas difíciles circunstancias, con todas esas contrariedades, una autoridad nueva en esta provincia y sin conocimiento anterior de ella todo lo armonizó, todo lo superó, y el país goza de una tranquilidad y de un órden admirables, sin que hasta ahora haya tenido que lamentar la más mínima desgracia ni el más ligero tumulto; que si los denuncian en sus periódicos mercenarios los adversarios de nuestros derechos políticos, no son mas que creaciones fantásticas de su imaginacion mal intencionada.
El hecho mismo de la eleccion pasada es una prueba palpable del tino y la cordura con que gobierna el general La Torre. Quizás en ninguna de las provincias de la Madre Patria se haya verificado tan importante acto con tanta calma y tanto órden. ¿Dónde está, pues, la agitacion que reina en esta Isla? ¿Dónde esos enemigos de España, que con tanta proteccion en las altas regiones del Gobierno, no abusan de su estado y situacion, y tranquilamente ejercen el derecho del ciudadano, nombrando sus Diputados, entre ellos esclarecidos patricios de la Metrópoli, para que en el santuario de la ley, discutan y reclamen el cumplimiento de las reformas prometidas? ¿Es esa la actitud del pueblo hostil á la nacionalidad, del partido que encubre sus miras separatistas bajo la capa de una opinion radical y exaltada como suponen maliciosamente? Si fueran ciertas esas prisiones y esos atropellos, de que se quejan hipócritas nuestros adversarios, si la libertad desenfrenada que atribuyen al partido radical de esta Isla fuese una verdad, á existir tales ideas separatistas, ¿no habrian aprovechado tan favorables circunstancias para realizarlas ó intentarlo al menos?
No es eso lo que ha pasado y lo que pasa. Esta provincia se distingue hoy más que nunca por su tranquilidad, por su buen juicio y por su sumision y obediencia á las órdenes superiores, que acata y apoya con todas sus fuerzas. Y ese será el camino que seguirá bajo la mano hábil y recta del ilustrado jefe que la gobierna.
Cualquier cambio, Señor, que se operase en el Gobierno y administracion de esta provincia en las actuales circunstancias, sería ocasionado á graves disgustos y podria hacer peligrar el sosiego de que hoy se goza. El cielo, sin duda, inspiró á V. M. al encargar el mando de esta provincia á su actual Gobernador el Excmo. Sr. General D. Simon de La Torre, secundado por su recto y entendido Secretario D. José Ayuso. Modelo de honradez y de probidad, su mano sostiene en el fiel la balanza de la justicia; para él no hay distinciones ni partidos, ni camarillas, ni inspiradores apasionados, ni privilegios, ni monopolios: para él no hay más que la ley y su cumplimiento estricto.
Ese es el verdadero gobierno de un país; ese es el único que da la felicidad; ese es el único tambien que en esta provincia nueva en el camino de las instituciones libres, y hostigada por aspiraciones interesadas y egoistas, que sostienen á todo trance el régimen antiguo, puede realizar y llevar á cabo felizmente el desenvolvimiento de las reformas en nuestro modo de ser político y administrativo, que nos han sido prometidas, que tenemos un título valioso para merecerlas como leales y fieles ciudadanos españoles, y que de una vez para siempre estrecharán con indisoluble lazo de union y amor esta Antilla con la Madre Patria.
Por eso esta provincia se ha alarmado con la sola idea de que el Gobierno actual y sistema adoptado se alteren; teme con sobradisima razon que los partidarios del reaccionarismo y del statu quo se aprovechen de cualquier alteracion que se verifique, y contrarresten las mejoras y adelantos de que hoy empieza á disfrutar. Y con ese temor y con ese deseo vivísimo y justificado de conservar lo que hoy existe en nuestro Gobierno civil actual y de que continúe este en la ilustrada y justa senda por que va caminando, los que suscriben acuden á V. M. cuya sabiduría, rectitud y paternal cariño para con sus pueblos, tanto le enaltecen respetuosamente.
Suplicándole en bien de esta provincia, tan leal y tan fiel como cualquiera otra de la Nacion, de esta provincia, que protesta una y mil veces derramar su sangre por la conservacion del territorio, y por su seguridad exterior é interior; de esta provincia que tanto ha demostrado su amor á la Madre Patria, se digne, desoyendo las reclamaciones y quejas que contra el actual gobernador Excmo. señor general La Torre y su secretario D. José Ayuso, pudieran maliciosamente dirigir nuestros adversarios, mantener en sus respectivos puestos á la referida autoridad y funcionario indicado, que como se ha dicho, cumplen bien y dignamente su difícil y elevada mision, realizando el implantamiento del nuevo sistema liberal con la más envidiable y perfecta tranquilidad.—Puerto-Rico 10 de Noviembre de 1872.—Señor.—A. L. R. P. de V. M.—José Santa Marta, abogado y Diputado provincial; Leonardo Igaravides, senador; José de Celis Aguilera, Diputado provincial y hacendado; Julian Blanco, hacendado y Diputado á Córtes; Sev. Quiñones, abogado y Diputado provincial; Ant. Aguayo, propietario y Diputado provincial; Manuel Padial, José J. Acosta, propietario y ex-diputado á Córtes; Pablo Saez, abogado y Diputado provincial; J. S. Alfonso, farmaceútico, Diputado provincial y propietario; Pedro G. Goico, doctor en medicina, propietario y Diputado provincial; Enrique Urrutia, comerciante y corregidor de la capital; José D. Infante, Bernardino F. Samper, Joaquin A. Angulo, Fidel Guillermo, Miguel Morales, Laureano Vega, comerciante; José Cordovés y Berrioz, Francisco Buguella, Fernando Vizcarrondo Rojas, Santiago Prieto, Miguel Quesada, Enrique Ramirez de Arellano, Gregorio de Latorre y Montesino, Joaquin Rodriguez, Isaias Félix Castro y Diaz, Herminio Padial, José Franco, Francisco Bulerin, Esteban Escalona, Francisco C. Dávila, Esteban Calderon, Pedro C. Corren, Temístocles Andino, Leoncio Carreiro, Juan Enriquez, Manuel A. Alonso, José A. Fernando, José Vinela, Segundo Setty, Vicente Guillermo, J. A. Cabrera, Félix Noa, Juan Basilio Nuñez, Manuel J. Calderon, Benito Torres García, Juan Bautista Fizol, Pedro Vidal, Eduardo Martorell, Francisco Martinez de Aparicio, Ector Cherremons, propietario; Pedro Cabrera, Salvador Prato, F. Pablo Rofselló, Bartolomé Llobet, Gregorio Rodriguez, José María Bunata, Feliciano Cullar y Torres, Juan M. de Larraon, Pedro del Valle, Pablo Marien, Diego Milé, Eusebio Menendez, Alejandro Cruz Lacomte, José Fr. Diaz, Gustavo Diaz, L. P. Benitez, Francisco Gimenez, Joaquin Ramirez, Martin F. Reyes, Francisco F. Hernandez, Enrique Botch, Marciano Porralas, Francisco de P. Vergara hijo, C. Avon, Narciso Font, Benito Osorio, Félix Padial, Julio Mas y Pila, Ricardo Hance, Jorge A. Goyco, Francisco Acosta, José M. Collazo, Ramon Collazo, Claudino Melizo, Saturnino Rivero, Julian Baldorioty, Cárlos Lixert, Andrés Medrano, Manuel Lopez, Generoso Diaz, Salvador Gallart, Teodoro García, Pedro Jimenez, Benigno Capó, E. Gonzalez, Pablo Durán, Manuel Vazquez, Pedro Marquez, José de la Rosa, Angel Martinez, Oscar Amadeo, Juan Casanova, Robustiano Texidor, Aureliano Alvarez, M. Poventud, Gabino Izjo, Nicolás Colon. A ruego de los propietarios Juan Antonio Santiago, D. Antonio Borge y Victorio Torres, Nicolás Colon. A ruego de los propietarios Martin Torres, Félix Torres y D. José Cruet N. M. Poventud, José Diaz de Castro y Ruiz, José T. Quiñones, Manuel Ramirez, Luis Beansang, Antonio Morales, Land. Morales, Encarnacion Arce, Manuel Morales, Loreto Marzo, Juan Piña, Hipólito Arce, Manuel Alvira, Juan A. Quiñones, Manuel Quiñones, Vicente Avila, Juan de Jesús Cintron, Leon Rivera, Eugenio Rivera, Bautista Carmona, Ildefonso Carmona, Juan P. de Lugo y Otero, José Manuel Matienzo, Francisco Gran, José Gregorio Coca, Reyes Coca, Juan P. Tudela, Manuel Escobar, Juan Gonzalez, Teodoro Bartolomé, Tomás Mizabul, Sebastian Diaz, Luis Trinidad, Juan P. Diaz, Felipe Vazquez, Aureliano Mizabal, Máximo Rivera, Andrés Cruz. A ruego de Federico Cruz, propietario José Pujals, Juan Cataríneu, Froilan Arroyo, Francisco Diaz, Justo Mizabal, Plácido Perez, José María Benjamin, Juan José Colon, Cristóbal Patxot, Cecilio Rodriguez, Francisco Molano, Jesús Torres. A ruego de Fermin Ramos, Eusebio Bravo; Juan Ramirez, Eusebio Bravo, Valentin Berlanga, Félix Rexach, Escolástico Clavijo, Miguel Mendey, Agustin de Arce, José Manuel Flores, Juan Moreno y García, Martin Vazquez, Francisco Sabas, Jesús Ortiz, Alberto Espiado, Pacífico Gonzalez, Pedro C. Villarini, Isaac Coliaro, José E. Colon, Juan Bautista Perez, Fernando Concepcion, Fernando Martinez, Antonio Cerrea, José R. Cabrera, Manuel Boralt, José del C. Siaco, Julian Andino, Ignacio Aguiño, Juan Alvarez, Francisco Quiñones, José R. Cabrera, José Escudero, Manuel Melendez, Sosé María Caballero, Charles Belltra, José Perez, Luciano Rivera, Francisco Duchesne, Valentin Pereyrol, Roman Nuñez, F. Villaveitia, José Marcial Quiñones, Celso M. Quiñones, Tomás Ramirez Quiñones, Ramon B. Lopez, Juan O'Neill, Tomás Agrait y Tinto, José R. Oliver, Mariano Ramirez Quiñones, Vicente Alvarez Dávila, Andrés Dapena, Vicente Alvarez Arce, Ramon S. Quiñones, Francisco María Quiñones, hacendado; Ramon Francisco Lugo, propietario; Florencio Lugo, Francisco Lugo, José Miguel Lugo, German Lugo, Miguel Lugo, Rodulfo Rivera, Pedro Alcaráz, Gaspar Castillo, Gaspar C. Castillo Ortiz, Vicente Berenguer, Dionisio Ramirez, Juan Marcelino Vega, Buenaventura Quiñones, Eduardo Quiñones, Matías C. García, Gustavo Ramirez, Ubaldino Ramirez, Francisco A. García, Ramon Nazario, Francisco Berengues, Ildefonso Rodriguez, Juan Bautista Almodra, Gil Aubrité, José Nicomedes Ortiz, M. Antongeorgi, José C. Balzao, Nicolás Acosta, Andrés Dapena, Bartolomé Esteva, Marcelino Anta, Miguel Vega, Francisco Medina, José Nuñez, Ramon Gonzalez, propietario; Francisco M. Lopez, Emilio Rivera, Miguel Cintron, Emilio Cintron, Modesto Bim, Ezequiel Martinez, Matías Rosario, propietario; Schendg Conte, Bartolomé Dávila, José Pimentel, José Vivas, Cárlos Carlo, Avelino Vindglay, Felipe Cacholas, Felipe Cacholas 2.º, Felipe Rivero 2.º, Eugenio Carrion, José María Osorio, Narciso Matos, Felipe Vizcarrondo, Monserrate Aguilar, José Antonio Morales, Manuel Ramirez Reyes, Pedro Quiñones, Luis de Jesús, Vicente Escobar, Esteban Rodriguez, Francisco Silles, Luis Vergue, Juan Miranda, Pedro Cláudio, Juan Dávila, Francisco Nater, José María Arestíqueta, Cecilio V. Gutierrez, Pascual Naranjo, José R. García, Francisco Acosta, Andrés Quiñones, Ricardo Ceballos, Francisco Alejandro Perez, José Vallo Lepily, Pedro Pani, Pedro Valdespino, Cárlos E. Rodriguez, Ramon Delgado, José E. de Goenaga, Dr. A. S. Fuertes, Cárlos Castro Pascasio Chasbournnier, José Balbino de Torres Valle, Hermenegildo Giraldes, Saturnino Reyes, Juan Benito Romero, Federico Marzero, Nicolás Tarne, Felipe Rivera, Clemente Bobonis, Severo Melendez, Manuel Robles, Baldomero Artus, Daniel T. Cogley, Juan Santiago, Vicente Nieves, Juan Ruiz, Ricardo Pastrana, Ricardo Parsons, José María Jimenez, José I. Mogica, Angel Pacheco, Jorge Parsons, Evaristo Elcicier, Evangelista Lebron, Luis Martino, Mamerto de los Santos, Luis Catalino Vazquez, Valentin Iglesias, Lorenzo Ferrer, Juan J. Calderon, Celestino Lampuzo, Rufo Santos, Eusebio Acosta, Julian Lopez, Norberto Osorio, Pablo Ayende, Martin Rodriguez, Manuel Lanzo, Manuel Galvarni, Cárlos Perez, Francisco L. García, Octavio García, Joaquin L. de Solis, Nicolás R. Uribe, Ramon Rodriguez, Cárlos Mellado, Eloy García, Antonio Corton, Juan del Toro, Manuel R. Gonzalez, Tomás Hernandez, Serafin Noya, Ulises D. Martinez, Faustino Lopez, Ricardo Rodriguez, José Borges, Ramon C. Martin, Ramon L. Tinajero, Eduardo Noya, Antonio Rodriguez, Demetrio García, Romualdo L. Vazquez, Francisco Romero, Ramon Acebedo, Julian Córdova, Eleuterio Rivera, Manuel Tolentino, Manuel Algasurs, Modesto Disdier, Rafael Flácido Rodriguez, Tomás A. Vazquez, Patricio José Lopez, José Carmona, 2.º, José Vicente Sanchez, Bonifacio Robles, Martin Mirot, Rodulfo Victoria, Pilar Castro, Francisco Corrales, Pedro Torres, P. y Berrios, Aquiles Colon, Manuel Y. Valdo, Manuel E. Aguayo, Gabriel Mono, Eugenio Jimenez, José Sanchez, José Ramos de Anaya, Pedro de Santiago, Gabino Jimenez, Mauricio Jimenez, Antolin Cintron, José Llorens, Florencio Echevarría, Arturo Morales, Manuel Flores, Jesús María Hernandez, Joaquin Perez, Mariano Alvarez, Manuel Bonilla, José R. Vazquez, Manuel Dis, Francisco Jimenez, F. Julian Diaz, Manuel de Hoyos Limon, José G. Cuevas, José R. Mintos, Marcelino Zavala, José C. Cuevas, Juan José Camacho, Eladio Saldaña, Máximo Galvez, Santiago Aldrey, Dr. Almodovar, José N. de Aldrey, Juan de M. Peña, Julian Hernandez, Benigno Porrata, Juan de Aldrey y Rodrigo, Santiago Vezira y Castro, José Acosta y Ramirez, Manuel Fernandez Juncos, Manuel Padils, José Nater, José Passapera, Tomás Sandron, Fernando Aragonés, Evaristo Martinez, Manuel Prado, Miguel Landron Lopez, Manuel Quintero, Pedro María García, D. Salinas, D. Sena y Bracero, José Vazquez, Márcos Uribe, Semy Bair, J. Hernandez, José María Muñiz, José García Salinas, Adolfo Mingo, Temístocles Diaz, Lucio Soto, Federico Matheu, A. Elias Ortiz, Luis Ercigno, Enrique Redondo, Felipe Lasanta, Marcelino Gomez, Alejandro Vaillant, Juan de Dios Matos, Juan Vaillant, Federico Leon, Vicente Vico, Bamon Delgado. 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