Número II.
Protesta de varios diputados provinciales, propietarios, abogados, médicos, farmacéuticos, profesores de instruccion pública, periodistas, etc., etc., de la capital de la isla contra las falsedades de los ultra-conservadores de Madrid.
Los que suscriben, amantes del órden, de la paz, de la prosperidad y del progreso de esta bella y leal provincia española, protestan una y mil veces y de la manera más solemne, de las calumnias y mentiras escritas en El Debate, periódico conservador.
En su número 25 del 28 de Setiembre último se encuentra un artículo con el epígrafe Puerto-Rico se pierde, y en él, con escarnio de la verdad, y con el cinismo más escandaloso, se ven estampadas las siguientes frases:
"Digámoslo sin rodeos: Puerto-Rico está perdido y á estas horas lamentables sucesos hubieran ensangrentado ya sus calles, si la intervencion oportuna y providencial de una conocida persona que goza en la isla de gran prestigio, no hubiera detenido el golpe en los momentos más críticos."
"La audacia y osadía del ultra-reformismo ha llegado ya á su límite: allí no existe autoridad ni nada que lo parezca. Los separatistas insultan en público á los peninsulares, y en todas partes, en los pueblos de la isla, se entonan las canciones más escandalosas contra la madre patria, frente á frente de los voluntarios, que aunque sientan hervir en su pecho la indignacion patriótica, tienen que contener su impulso por no provocar lances que desean ardientemente nuestros enemigos."
"El capitan general se ha permitido decir, delante de los hombres más distinguidos del partido español, que en Puerto-Rico no impera más ley que su capricho, y se ha rodeado de los más audaces separatistas de la Antilla."
"Los de Lares fraternizan con el secretario Sr. Ayuso, que sigue anunciando que es radical hasta el crímen, y hoy por hoy puede decirse que los españoles están á merced por completo de lo que aquellos, alentados por la proteccion de la autoridad, quieren hacer."
"La vergüenza y el rubor, dice una de las cartas que tenemos á la vista, sube á la frente de todo el que se precia de español, y se necesita tener mucho patriotismo para contener la indignacion de tanto leal, que por solo el delito de serlo, se ven escarnecidos y vilipendiados por el gobernador superior civil. De este señor y de su secretario el Sr. Ayuso se ha apoderado el delirium tremens y no hay atropello, ni injusticia que no cometan en tratándose de un buen español."
"El respetable alcalde de San Lorenzo D. Ulpiano Valdés, que, repetimos, ha sido separado dentro del período electoral, se ha visto sustituido por un tal Santiago Rodriguez, hombre inmortal y que consta á toda la isla que está nombrado brigadier por los separatistas para el dia que triunfen. Solo un loco, solo un hombre que hubiera perdido la razon podria cometer las inconveniencias y los desatinos que ha cometido el actual capitan general de Puerto-Rico."
"Todo este inmenso cúmulo de escándalos, de enormidades, que patentizan la persecucion sin tregua ni cuartel que se hace en Puerto-Rico á todo lo que es español, han decidido al comité central en las elecciones, etc., etc."
No hay una palabra de verdad en lo que ha relatado El Debate, y admira y sorprende cómo han podido inventarse tamañas falsedades que deshonran á los que se han atrevido á publicarlas, y causan el disgusto y la intranquilidad de este pacífico vecindario, cuya ruina desean y provocan los de El Debate y sus sectarios.
Sin espíritu de partido y guiados solamente por la verdad é impulsados por el amor á la justicia, nos creemos en el deber ineludible de protestar, como protestamos, de cuanto ha escrito el célebre periódico contra el benemérito, justo y recto general D. Simon de La Torre; contra su digno secretario Sr. Ayuso, contra el país y contra el honrado y prudente partido reformista.
Sí, sin espíritu de partido, sin afecciones, ni rencores, y sin otro móvil que hacer pública y patente la audaz mentira de El Debate, deben los conservadores y los reformistas levantar la voz y hacer brillar la esplendente luz de la verdad, porque lo requiere el decoro y la tranquilidad del país, que á todos interesa, y el recto proceder de nuestro gobernante y su secretario.
Así sabrá el mundo entero que Puerto-Rico está tranquilo, contento y satisfecho, esperando las reformas que le conceda la Madre Patria, para gozar la vida de los pueblos libres, y aumentar su instruccion, su comercio, su industria y su bienestar dentro de la nacionalidad española.
Puerto-Rico 20 de Octubre 1872.
Manuel S. Cuevas, Félix S. Alfonso, Pablo Saez, Pedro G. Goico, José García Maltin, Nicolás Aguayo, Manuel H. Cuevas, Pedro Gutierrez del Arroyo, Pablo Rodriguez, Félix Padial, Fernando Sárraga, Jacobo Orestes Montilla, Emilio Montilla, Arturo Sárraga, José S. Delgado, Andrés Medrano, Andrés A. Valencia, J. Gautier Benitez, Julian Baldorioty, Jorge A. Goico San Víctor, Ramon Power, Juan Franco, José B. Carreras, Luis Corton, Eduardo Andino, Casimiro M. de Vizcarrondo, Rafael Quesada, Juan Emilio Turull, Manuel J. Miró, Jantiago Beltran, Alvaro Muriel, Cárlos Martinez, Rómulo Vizcarrondo, José Ortega Nevares, Juan J. Gorbea, Miguel N. Landron y Nater, Enrique Montes, Félix J. Aldao, Rafael Montes, Cárlos Lopez Viña, Joaquin Saravia, Domingo P. Mojica, José C. Diaz Ramos, Leonardo Perez Benitez, Francisco Perez, Manuel V. Cuevas, Francisco García, Luis Font, José Castro Lopez Villalon, Narciso P. Guerra hijo, Leoncio C. y Caballero, Antero Juliat y Gonzalez, José Rivera, Ricardo Hernandez, José T. Morales, Manuel Delgado Colon, Manuel Suarez Valdés, José Modesto Varlle.