Número III.

EN LA PICOTA.

(Artículo del periódico radical de la capital de Puerto-Rico contra ciertas «equivocaciones» propaladas en Madrid.)

Bien quisiéramos nosotros que las columnas de El Progreso no tuvieran que mancharse con las farsas que nuestros desesperados contrarios inventan para desautorizar á nuestras primeras autoridades y al partido reformista de la isla; pero hoy creemos conveniente al interés de las mismas personas calumniadas que el público entero de Puerto-Rico vea y sepa cuáles son las groseras mentiras que sirven de base á la gritería de los conservadores en Madrid.

Como una pequeña muestra de los órganos subvencionados de los conservadores, hace unos dias publicamos la descripcion que apareció en El Debate del motin de Yabucoa, y para que se comprenda cuál es la conciencia de esos escritores, insertamos á continuacion lo que el mismo Debate decia á La Correspondencia con motivo de no tener el periódico noticiero el menor conocimiento de ese soñado motin. Dice así El Debate:

"La Correspondencia dice que las cartas que ha recibido de Puerto-Rico no hablan del motin de Yabucoa. Lo que prueba que La Correspondencia tiene muy malos corresponsables en aquella isla, ó que tienen ojos y no ven, ó como si dijéramos, que son reformistas."

"¿Ha contado todavía La Correspondencia nada de lo mucho que ayer y anteayer referiamos de Puerto-Rico? ¿Ha contado nada de lo mucho que desde el dia 1.º de Setiembre hemos publicado sobre el estado alarmante en que la isla se encuentra? Diga La Correspondencia que no puede defender al elemento español de Puerto-Rico, poniendo en evidencia el proceder descabellado de los señores La Torre y Ayuso, y no desautorice sin fundamento á los que queremos hacerlo y lo hacemos."

No basta haber inventado esa farsa ridícula, de la que nos reiríamos si no supiésemos hasta donde alcanzan los arteros tiros de la calumnia: es menester dar la última prueba de cinismo y sostener impudentemente la mentira.

Ahora vean nuestros lectores otro suelto que encontramos en el número 520 del citado periódico correspondiente al dia 3 del próximo pasado Octubre, en cuya fecha se da cuenta de haber sido espulsado de esta isla y enviado á la de Cuba, antes de que el gobierno de Madrid tuviera conocimiento de ello, el Sr. D. Manuel Cortés, jefe de estado mayor que ha sido de esta isla. El suelto dice así:

"Ya se ha vengado el capitan general de Puerto-Rico del señor D. Manuel Cortés, digno jefe de estado mayor de aquella isla. Referimos dias atrás el modo grosero, la falta completa de educacion con que el Sr. La Torre contestó al Sr. Cortés cuando este, llamado por aquel, le respondió que no podia contribuir á infringir terminantemente las leyes autorizando con su firma la separacion de dos comandantes de departamento durante el período electoral, que el Sr. La Torre queria autorizara, y á quienes despues, y no obstante las buenas razones y advertencias del Sr. Cortés, separó por sí solo el actual capitan general de Puerto-Rico."

"Pues bien, D. Manuel Cortés ha sido espulsado de la isla por el Sr. La Torre y enviado á la de Cuba, antes de que el gobierno de Madrid tuviera conocimiento de ello y antes que llegara á Puerto-Rico la órden, que con posterioridad ha enviado el general Córdova. El ministro de la Guerra, que en todo procede como quien es y con el más completo desconocimiento de toda nocion de justicia, ha dispuesto que el Sr. Cortés se traslade á Cuba, con lo que el general Córdova ha querido, sin duda, dar una satisfaccion á los separatistas y ultra-reformistas que le han elegido allá diputado por el distrito de Ponce."

No hallamos palabras para pintar con sus propios colores las muestras de cariño y de la simpatía, que el recto proceder y los sentimientos altamente españoles han granjeado entre los leales al Sr. Cortés.

Entusiasta hasta el más alto grado fué la despedida que á aquel militar se ha hecho en Puerto-Rico, teniendo la inmensa satisfaccion de poder estrechar entre sus brazos á lo más distinguido, á lo más elevado, lo más patriótico y español de la isla, elocuente manifestacion que prueba como aquellos honrados y buenos españoles saben venerar á los que sirven con verdad y lealtad á la causa de nuestra patria.

Se nos dice que se preparaba en la Habana al Sr. Cortés un recibimiento tan entusiasta como lo fué su despedida de Puerto-Rico.

Lo creemos: el Sr. Cortés es digno de la consideracion y el cariño de los españoles leales.

Ahora bien, todo el mundo ha podido ver en la Gaceta que el Sr. Cortés ha pasado á continuar sus servicios en la Isla de Cuba, por disposicion del Gobierno Supremo, habiendo salido de aquí en el vapor correo hace cuatro dias. Esto no necesita comentarios. Así se escribe la historia por los periódicos conservadores; así estará escrita seguramente la de Lares.

Esa senda por donde se han lanzado los conservadores, es el instrumento que con más vigor y actividad trabaja en favor de nuestra causa. Nos duele y nos repugna ver á los enemigos de las reformas usar de tan malas artes para combatir una causa santa; pero lo decimos francamente, si nosotros quisiéramos apresurar su triunfo, nada nos parecería más útil que mantener una prensa tan desatentada como la que se llama conservadora en los asuntos de Puerto-Rico.

Los artículos de El Debate están como las lenguas de los senadores romanos que, agitados por el terror al ver desmoronarse el grande imperio exclamaban: ¡Qué se van los dioses! Y en efecto los reaccionarios aquí y en la Península ya no son otra cosa que lo que es la nieve cuando para derretirla aparecen los rayos del sol en un hermoso dia de primavera.

Convénzase el partido conservador de que se halla en plena descomposicion y si quiere reconstituirse empiece por renunciar todo lo que constituye su organismo actual. De otro modo, siguiendo el camino que han emprendido, demolerán creyendo que conservan y anularán teniendo la preocupacion de que perpetúan.

Con ese sistema de mentiras y calumnias podrán, tal vez, descarriar en la Península, por un momento, la opinion pública; pero ¡cuán efimero será ese tiempo y cuán ventajosa á nuestra causa la reaccion que necesariamente se ofrece en el espíritu público!

Comprendan los hombres del partido conservador que si sus doctrinas no hallan eco en el país, ni son aceptadas en las regiones del gobierno; que si para conservar una apariencia de vida necesitan derramar el oro por todas partes y envilecen su conciencia cual hace El Debate, es porque esas doctrinas han muerto, es porque la idea que alienta el partido radical lo mismo en esta provincia que en las 49 restantes de la península, significa en los presentes momentos históricos, algo grande, algo trascendental para la gloria y el porvenir de España y para la honra de la revolucion de Setiembre. (El Progreso, periódico radical de San Juan de Puerto-Rico, de Octubre de 1872).