LXXII

Si de mortales feridas

fincare muerto en la guerra,

llevadme, Jimena mía,

á San Pedro de Cardeña:

y así buena andanza hayades

que me fagades la huesa

junto al altar de Santiago,

amparo de lides nuesas.

Non me curedes plañir,

porque la mi gente buena

viendo que falta mi brazo

non fuya y deje mi tierra.

Non vos conozcan los moros

en vuestro pecho flaqueza,

sino que aquí griten armas,

y allí me fagan obsequias:

y la tizona que adorna

esta mi mano derecha,

non pierda de su derecho,

ni venga á manos de fembra.

Y si permitiere Dios

que el mi caballo Babieca

fincare sin su señor,

y llamare á vuesa puerta,

abridle y acariñadle

y dadle ración entera,

que quien sirve á buen señor,

buen galardón dél espera.

Ponedme de vuesa mano

el peto, espaldar y grevas,

brazal, celada y manoplas,

escudo, lanza y espuelas;

y puesto que rompe el día

y me dan los moros priesa,

dadme vuesa bendición

y fincad enhorabuena.—

Con esto salió Rodrigo

de los muros de Valencia

á dar la batalla á Búcar.

¡Plegue á Dios que con bien vuelva!