I
Y Alvargonzález veía,
como Jacob, una escala
que iba de la tierra al cielo,
y oyó una voz que le hablaba.
Mas las hadas hilanderas,
entre las guedijas blancas
y vellones de oro, han puesto
un mechón de negra lana.
Y Alvargonzález veía,
como Jacob, una escala
que iba de la tierra al cielo,
y oyó una voz que le hablaba.
Mas las hadas hilanderas,
entre las guedijas blancas
y vellones de oro, han puesto
un mechón de negra lana.