LIBRO XI.
ARGUMENTO.
Nuestro Lucio Apuleyo todo es lleno de doctrina y elegancia; pero este último libro excede a todos los otros: en el cual dice algunas cosas simplemente y muchas de historia verdadera, y otras muchas sacadas de los secretos de la filosofía y religión de Egipto. En el principio explica con gran elocuencia una oración, no de asno, mas de elocuente orador, que hizo a la Luna, y luego la respuesta de la Luna. — La copiosa y muy discreta descripción de la pompa sacerdotal. — La reformación del asno en hombre, comidas las rosas. — La entrada que hizo en la religión de Isis. — La abstinencia de su castidad. — Y otra oración que hizo a la Luna. — Y después la feliz jornada que hizo a Roma, adonde, ordenado en las cosas sagradas, de allí fue puesto en el colegio de los principales sacerdotes. — Hablarán copiosamente, que es difícil a la letra tornarlo en nuestro romance: haya paciencia quien lo leyere, y no culpe lo que él, por ventura, no podrá hacer.