XIII.

La filosofía no me ha dado una palabra en el género de canto corto e intermitente que la Naturaleza ha proporcionado a ciertos pájaros. La golondrina se hace oír por la mañana, la cigarra al mediodía, el murciélago al ponerse el sol, la lechuza al oscurecer, el búho durante la noche, y el gallo antes de despuntar la aurora. Todos estos animales parece que se relevan, si se considera la variedad de tiempo y de modo que determinan la hora y el tono de sus cantos. El gallo da el grito de aviso, el búho gime, la lechuza se queja, el murciélago lanza roncos sonidos, la cigarra chirría, la golondrina gorjea. Pero la razón, como la palabra de los filósofos, son de todos los momentos, y así sucede por su carácter imponente de autoridad, de utilidad y de universalidad.