DOCUMENTO NÚM. 15

Mensaje de la Junta del Hospital de San Juan de Dios, agradeciendo al Arzobispo dimisionario de Manila cuanto trabajó por esa Obra pía.

Manila 17 de Octubre de 1903.—Excmo. é Ilmo. Sr. Don Fr. Bernardino Nozaleda, Arzobispo.—Excmo. é Ilmo Sr.: Ha de cesar de un momento á otro el ilustre Prelado que sucedió á V. E. I. en la Silla Arzobispal de Manila; y al despedir á este último Prelado español que sabiamente ha gobernado este Santo Hospital, la Junta Inspectora del mismo halla ocasión de pagar la deuda de gratitud contraída con V. E. I., cuyo esclarecido nombre y altos prestigios quedaron vinculados en estrecho lazo á la historia gloriosa de esta Santa Casa, desde el momento que las fundaciones pías y eclesiásticas quedaron al sólo amparo de su amorosa madre la Iglesia Católica, en su dignísimo Pastor que lo fué entonces V. E. I., como preciosa herencia que recibiera y le legara legítimamente el cambio de soberanía en estas islas.

La bienhechora gestión de V. E. I. en favor de este benéfico Establecimiento en medio de las tribulaciones y amarguras que los perseguidores perennes de la Iglesia Católica y de sus hijos le proporcionaran, fué una gallarda muestra de la entereza y tacto exquisito con que V. E. I. supo sabiamente salvar los escollos que en los primeros tiempos de su paternal gobierno se le ofrecieron, regulando la marcha de este Santo Hospital y alentando á todos con ardor y perseverancia á proseguir llenos de fe y entusiasmo en la ardua tarea de dirigir este glorioso templo de la caridad cristiana.

Su nombre ilustre y sus caritativas obras en pro de este Santo Hospital y sus enfermos indigentes, jamás quedaron olvidados, sino que permanecieron ocultos y grabados con caracteres imborrables en nuestros corazones; y hoy, cediendo á impulsos de sentimientos nobles que á todos animan, tenemos una verdadera complacencia en testimoniar á V. E. I. esos mismos sentimientos de lealtad y reconocimiento. Y al tratar de rendir á V. E. I. nuestro humilde tributo de admiración y respeto á sus sabias enseñanzas, sus méritos indiscutibles y á sus santas virtudes, por la caridad y acendrado amor que profesó siempre á su antigua grey de las islas Filipinas, queremos perpetuar para siempre su respetable nombre y la aureola hermosa con que le rodean sus caritativas obras, transmitiéndolo á nuestros sucesores y dándolo á conocer á los indigentes y menesterosos que reciben los beneficios de esta Santa Casa, para que recuerden y bendigan con fruición y cariño la mano solícita y protectora de V. E. I., que gobernó á este Santo Hospital en épocas precisamente las más angustiosas de toda su existencia.

Grande y profunda es en verdad la veneración con que guardamos el recuerdo de la valiosa gestión de V. E. I.; y por eso y porque su corazón lacerado por ingratas é impías provocaciones de hijos desafectos que han acibarado los últimos días de su estancia en estas islas, el testimonio acendrado de nuestro eterno agradecimiento y el de los pobres enfermos de este Hospital, servirán, á no dudar, de lenitivo y consuelo á su atribulado corazón.

La Junta Inspectora, pues, le proclama unánimemente como uno de los bienhechores más amantes de este Hospital, y al hacerlo, ha acordado perpetuar su paso glorioso por el gobierno de esta Santa Casa mandando esculpir en sitio visible y concurrido su nombre venerado, conmemorando sus buenas obras, y haciendo patente la expresión sentida de gratitud inmensa hacia el nombre honrado de V. E. I., por tantos títulos benemérito y bendecido de todo corazón leal y noble.

Los sentimientos de lealtad y adhesión inquebrantable que esta Junta le profesa, sírvase admitirlos tal cual son, sinceros y nobles; y Dios conserve la preciosa vida de V. E. I. para gloria del mundo católico, rogándole se digne enviar á nosotros su bendición apostólica, y á los que ansiosos de ella y acobijados en esta Santa Casa y en la gloriosa enseña del Crucificado, reverentes con nosotros, besan su anillo pastoral.

Por la Junta Inspectora del Hospital de San Juan de Dios, y á nombre de todos sus Vocales. El Presidente, Fr. Juan de Dios Villajos.