Deberes del criado para con las visitas
Excepción hecha de las personas de grande intimidad, el criado precede a la visita para guiar y anunciarla.
El criado no ha de llamar a la puerta de la sala o gabinete donde se recibe, ni tampoco a la del comedor.
Si la señora de la casa no estuviese en la sala o gabinete, el criado dirá a la visita: «La señora estará con usted al momento.»
Inmediatamente cerrará la puerta, y la visita quedará esperando, sentándose las señoras, pero no los caballeros.
La más vulgar prudencia aconseja no entablar conversación con la servidumbre de la casa que se visita, y menos preguntar cosa alguna que pueda revelar indiscreta curiosidad.
Jamás anunciará el criado a una segunda visita que ya haya otra, ni preguntará a la señora si quiere recibirla, limitándose a hacer lo que hizo con la primera.