ESCENA IX

DON MARIANO y PACO EL MALUENDA

Paco

Bueno; por la puerta principal estamos tranquilos que ya no suben. Ahora vamos a decírselo too a don Antonio.

Mariano

Es lo prudente.

Paco

Se va a morir de risa.

Mariano

Sí; pero sin embargo, es bueno que esté advertido. (Al Mozo, que anda limpiando una mesa.) Gorila, tráete un bock. (El Mozo le sirve.)

Paco

Esos tres pa él son tres ratas, hombre; ya lo verás. (Se acerca a la puerta del fondo y llama.) Don Antonio... Chist, don Antonio... Un momento.

Mariano

(Aparte.) Le da un colapso.

Antonio

(Saliendo.) ¡Hola, mi querido don Paco! ¿Qué pasa?

Paco

Hombre, perdone usté que le moleste, porque en realidá cosa de importancia no es.

Antonio

Sea lo que sea. Diga usted.

Paco

Pues una nimiedaz... Que anoche me se acercaron el Pollo Botines, el Jarritas y el Requiés.

Mariano

¡Que tú ya los conoces!

Antonio

¡Ya, ya!... ¿Y qué anhelaban esas tres orugas?

Mariano

(A Antonio.) Bebe un poco de cerveza, anda... (Le da el bock.)

Paco

Pues decirme —se va usté a revolcar— que si yo no le echaba a usté hoy sin falta de mi casa, que esta noche vendrían ellos mismos... (Cada vez va acentuando más su sonrisa.) a ponerle a usté de pezuñas en la vía pública, u en su totalidaz u en veces.

Antonio

¿A mí?... (Se le cae la copa de las manos, de terror; pero reacciona y suelta una carcajada que su estado nervioso exagera.) ¡A la calle!... ¿Yo?... ¿Pero yo?... ¡Ja, ja, ja!... ¿En mi totalidad?... ¡Ja, ja, ja!... ¡Ja, ja, ja!...

Paco

(A Mariano.) ¿No te lo decía yo?... ¡La gracia que le ha hecho!...

Antonio

¿Yo?... ¡A la calle!... ¡Pero yo!... ¡Ja, ja, ja!... ¿Y cuántos dice usté que son?

Paco

Tres.

Antonio

¡Ja, ja, ja!... ¡Tres naa más!... ¿Y echarme a mí?... (Quedándose repentinamente serio y metiendo la mano en el bolsillo del revólver.) Bueno, ¿dónde están?

Paco

No han venido todavía.

Antonio

Que tienen un ángel custodio que vela por ellos.

Paco

Y mire usté... (Don Antonio se vuelve rápidamente y aterrado, creyendo que vienen.) Y mire usté que ir a estrellarse con usté... ¡Ja, ja!

Antonio

¡Ya, ya, estrellarse conmigo! Bueno; pues me va usté a hacer el favor... ¡ja, ja, ja!... espere usté que me acabe de reír... de mandarles el siguiente recadito: que como se personen en esta su casa, les voy a dar una de bofetás, que va a tener que hacer las particiones un notario. Eso de prólogo. Y de epílogo, que como no saquen kilométrico, no encuentran los dientes, ¡por estas!

Mariano

Pero ¿tú los conoces? ¿Sabes quiénes son?

Antonio

¡Sí, hombre, tres desvencijaos!... ¡Naa! ¡Asoman por ahí y no vas a ver más que una nube de polvo!

Paco

(Entusiasmado.) ¡Bravo, don Antonio, bravo! (Le abraza.)

Antonio

Naa, hombre. (Al abrazarse estrechamente con Paco, aprovecha la ocasión para beber de un frasquito un sorbo de antiespasmódica, poniéndole a Mariano una terrible mirada de angustia.)

Paco

¡No esperaba yo menos de usté!

Antonio

¡Natural!... ¡Ja, ja, ja!... Bueno, si no fuera por estos ratitos, la vida sería... ¿verdad, don Paco?

Paco

Ya, ya...

Antonio

¿Y a qué hora han quedado en venir?

Paco

A las diez en punto.

Antonio

(Mira el reloj con angustia.) Menos cinco. (Se levantan. Abrazando a Mariano.) Bueno, Marianete, te quieren dejar sin compañero... ¡ja, ja!... pero va a ser difícil. (Aprovecha el abrazo para beber otro sorbo, y su temblor y su inquietud nerviosa ya no cesan en toda la escena.) (¡Que me traigan más, que me se ha acabao!) (Le da el frasco.) ¡Ah, una cosa!

Paco

Venga.

Antonio

¿Usté me dará permiso pa que los eche a los tres por ese balcón?

Paco

Claro que sí. ¡Y con poquita alegría que lo voy a ver!

Antonio

Pues ni una palabra más.

Paco

Sí, una palabra más.

Antonio

Venga.

Paco

(Al notar su inquietud.) ¡Pero no esté usté tan nervioso!

Antonio

Es que yo, cuando me meto en un fregao de estos, hasta que no le dicen a mi adversario las misas gregorianas no me quedo tranquilo. Pero venga esa palabra.

Paco

Pues quería decirle a usté que como son tres puntos de pronóstico, porque el Requiés se susurra que fue el que mató a un chalán en la travesía de Moriana y se le absolvió por falta de pruebas.

Antonio

Sí, señor...

Paco

Al Pollo Botines se le denomina el surtidor de las Casas de Socorro por lo pendenciero, y el Jarritas no saca las manos del bolsillo que no haga falta una cura de urgencia...

Antonio

¡Ja, ja, ja!... ¡De urgencia! (Mira el reloj.)

Paco

Pues yo, en cuanto usté me los eche de aquí, bien escarmentaos, le regalo a usted diez mil pesetas. Naa más. Prometido.

Antonio

¡A mí! ¡Diez mil pesetas! ¡Don Paco! (Mira el reloj.)

Paco

(A don Mariano.) En diez pápiros. Ya sabes la orden. En cuanto los eche se las entregas.

Antonio

¡Ay, don Paco!... ¡Diez mil pesetas de una vez!... ¡Ay, Mariano, mi felicidad!... Mi... mi... (Mira el reloj.) (Minuto y medio.)

Paco

Y cuando yo prometo algo...

Antonio

Don Paco, yo, con dinero y sin dinero, en cuanto esas tres cucarachas me dirijan una mirada que no sea de recibo, los cojo y los...