ESCENA PRIMERA

LEONORCITA. Luego DON ANTONIO, por la puerta de la izquierda. VOZ DE HOMBRE y VOZ DE MUJER, en el patio.

Al levantarse el telón aparece Leonorcita, dormida, de bruces sobre la máquina de coser, en la que se ven unos pantalones de niño, no terminados. La mesita de pino está cubierta por una manta vieja, y sobre ella habrá un mantelillo, dos planchas y una tacita con agua. El cesto de la costura, al lado de la máquina. La niña veló, quedando dormida sobre su trabajo. Se ha hecho de día y un rayo de sol penetra por la ventana, a medio abrir, e ilumina la cabecita de la muchacha, esclareciendo un poco la penumbra del cuarto. Se escucha la Voz de un hombre que grita desde el patio.

Voz hombre

Señá Balbina, dígale usté a Ufrasio que baje, que son las ocho, y me voy pa la obra.

Voz mujer

Dice que te vayas delante, que ahora va él.

Voz hombre

¿Ha dicho que ahora va?

Voz mujer

Eso ha dicho.

Voz hombre

¡Pues dígale usté que recuerdos y que hasta pasao mañana!

(Se hace un corto silencio y sale don Antonio por la puerta izquierda, despeinado, como hombre que acaba de echarse de la cama. Viste pantalón, camiseta, americana, chanclas y un pañuelo al cuello, todo viejo y raído.)

Antonio

Le he oído gritar al señor Dimas, el cantero, que son las ocho. Y sí lo serán, porque ese es el Longines de la casa, ¡Caramba, las ocho ya! ¡Me he dormido como un tronco!... En cambio, la niña, ¡pobrecita!, se conoce que ha velado, pero, al fin, la rindió el sueño. (Se acerca.) ¡Duerme como un angelito! (Abre la ventana. Entra una luz radiante.) Me dijo que la despertase a las siete. ¡Cómo me va a regañar! Por algo quiere la pobrecita, un despertador; pero como no puedo comprárselo, me he comprometido yo a hacer ese oficio... Ahora, que lo hago con una falta de puntualidad, que es para darme un puntapié en la esfera. En fin, vamos a despertarla. (Se acerca a Leonorcita y trata de imitar, durante un breve instante, la vibración del timbre de un despertador.) Rrrrrrrrrrrrrrrrr...

Leonor

(Despertando sobresaltada.) ¡Ay!... (Mirándole.) ¡Papá, tú!... ¿Pero qué hora es?

Antonio

Las ocho, hija.

Leonor

(Extrañada.) ¡Cómo las ocho!

Antonio

Sí, las ocho. (Con cierta vergüenza.)

Leonor

(Enfadada.) ¿Pues a qué hora te puse yo anoche?

Antonio

Me pusiste a las siete, pero ya sabes que atraso un poco...

Leonor

Un poco, bueno; pero atrasar una hora, ¿te parece bonito?... ¿Ves como no sirves para reló, papá?... ¡Y que no vale darte cuerda ni nada!

Antonio

Hija, es que está uno ya tan averiado, que por mucha cuerda que me des... en cuanto me meto en la relojera, ¡un leño!...

Leonor

¡Dormírseme el despertador!... ¡Vamos, es el colmo!...

Antonio

Que ya no está uno pa dar la hora, hija mía; hay que desengañarse.

Leonor

(Muy cariñosa.) ¿Pero estará para que le den un beso, verdá, so extraplano?

Antonio

¡Más que nunca, hijita mía! (Se besan.) Y tú, qué, ¿es que no te acostaste, vida?

Leonor

Que me levanté a las dos y media. ¡Pero muy callandito, para que no despertaras! Quería acabar el trajecito de marinero del chico de la señora Calixta, que va a tomar mañana la primera comunión en las Carboneras...

Antonio

¡Hombre, qué rico!

Leonor

Y me he estado hasta las seis y media dale que dale... Ahora, que cuando empieza a clarear entra un cansancio que ya no se puede... ¡Y me he quedado...!

Antonio

¿Completamente roque?

Leonor

Roque y familia, porque si tú no me llamas, aún estoy roncando. Y lo peor es que no he podido terminarlo.

Antonio

Déjalo, ahora lo acabas. (Con curiosidad.) Y dime, hija, dime, ¿cómo te ha salido el trajecito?

Leonor

¡Ay, no me lo preguntes, papá, que me aterro! No sé cómo me habrá salido. Yo creo que bien; pero como es el primero que hago, ¿sabes?... Estoy asustada.

Antonio

Sí, claro.

Leonor

¿A ti qué te parece la blusita, papá? (Se la enseña.)

Antonio

Yo no entiendo, pero yo creo que está muy mona; al menos así, a vista de pájaro...

Leonor

¿Te parece que esto está para que el niño tome la primera comunión?

Antonio

Mujer, yo creo que no le pondrán dificultades.

Leonor

¡Dios lo quiera!

Antonio

Ahora, que hay que tener en cuenta que el niño es una lombriz, y una lombriz de marinero, yo no sé el efecto que le hará a un sacerdote... pero, vamos, como vista... Su cuellecito, sus puñitos, sus anclitas... Que puede decir su mamá que se lo han hecho en El Capricho.

Leonor

¡Ay, cómo me animas, papaíto!

Antonio

¿Y qué te falta, hija, qué te falta?

Leonor

Pues una costura del pantaloncito, pero antes verás... voy a chapuzarme en la palangana, (Echa agua en ella.) tengo el sueño metido en los ojos, (Se quila la blusa, quedando en cubrecorsé.) y así me despabilo, y en un segundo, visto y no visto. Lo acabo, lo devuelvo, me lo pagan, me dan las seis pesetas... ¡porque he pedido por él seis pesetas!...

Antonio

¡Seis pesetas! ¡Buen debut!

Leonor

¡Y nos vamos a dar hoy un banquetazo!... Ya verás, papaíto, ya verás... Patatas con bacalao, mojama... aceitunas... ¡una cosa como del Ritz!

Antonio

Y será de razón, hija, porque ayer, ¡todo el día con un pedazo de pan y un racimo de uvas, una criatura que está creciendo!...

Leonor

Eso no. Por ti siento yo estas miserias; porque al cabo, una es joven y todo lo puede aguantar, que cuando se tienen pocos años, ¡anda con Dios!...

Antonio

(Con abatimiento.) ¡Qué sé yo!...

Leonor

Mira, papaíto, hazme de aprendiza, anda. Mientras me lavo, veme quitando los hilvanes de la blusa, ¿quieres?

Antonio

Lo que te dé la gana. (Quita hilvanes.)

Leonor

(Echándose agua a la cara.) ¡Berrrrr!... ¡Uy, qué fresquita está el agua!... (Se echa más.) ¡Qué rica y cómo despeja!... ¡Ay, qué gusto!... (Se lava los brazos y las manos.) Pero no estés triste, ¡qué tonto!... que hoy ya verás. ¡Hasta churros te voy a traer!

Antonio

¡Gracias, hija, gracias!

Leonor

¡Que yo haya acertado es lo que hay que pedirle a Dios!

Antonio

¡Pues ya lo creo!

Leonor

Mira, dame ese mantelillo para secarme.

Antonio

(Dándole el mantelillo de la mesa.) ¡Secarte con el mantel!...

Leonor

¡Si no hay otra cosa!... Él, que se creería que nos iba a servir para comer.

Antonio

(Mostrando una forma de plancha tostada que se ve en él.) ¡Pues ya ves qué plancha!... Es para secarnos.

Leonor

(Secándose.) No se puede presumir de nada. ¡Ajajá!... ¡Ya estoy más lista y más fresquita!...