ESCENA II

DICHOS y MARCOS.

Marcos

(Que desde fuera levanta la cortina de la reja y se asoma.) Leo...

Leonor

(Asustada, se cubre con el mantelillo.) ¡Ay, hombre, por Dios, no mires... tapa!

(Marcos suelta la cortina.)

Antonio

Oye, Marquitos, se pide permiso.

Marcos

¡Pero si no he entrao!

Antonio

Tú, no; pero ¿y los ojos?...

Marcos

(Vuelve a mirar.) ¡Hombre, las niñas no pecan!

Leonor

¡Que tapes he dicho!

Marcos

Bueno; se puede...

Antonio

¿No has visto que no?

Marcos

Digo que se puede secar y avisarme luego, que no me corre ninguna prisa.

Leonor

¿Pues qué querías?

Marcos

Quería que viese tu padre cómo ha puesto El Sol al señor La Cierva.

Antonio

¿Moreno?

Marcos

Verde. Ya le guardaré a usté el número, don Antonio, que viene bueno.

Antonio

Muchas gracias, hijo.

Leonor

(Se sienta a coser.) Ya puedes asomarte.

Marcos

(Se asoma.) Ya lo había visto por una auje..., digo, por un cálculo que había hecho. ¡Buenos días, (Muy sonriente.) doña Leonor!

Leonor

¿Qué, te vas al taller?

Marcos

No, porque hoy no trabajamos, pa celebrar el éxito de la última huelga. ¡Creo que después de una lucha de tres meses sin trabajar, ya podemos descansar un día!

Antonio

Es de razón... ¿Y qué, la habéis ganao?

Marcos

¡Ya lo creo! Luego le leeré a usté las bases del arreglo con la Patronal. Hemos encontrao una base pa no hacer nada los sábados por la tarde y cobrar dos reales más.

Antonio

Pues no perderla, que es una ganga.

Marcos

Oye, Leo: como veo que ahora estás ocupada, me voy ahí en caa el señor Evaristo, que estamos haciendo un retrato de Lenín con algodón perlé. Cuando acabes, avísame.

Leonor

Bueno, ya te avisaré.

Marcos

Don Antonio, hasta luego, y ¡viva el soviet!

(Vase.)