ESCENA V

DON MARIANO y PACO

Paco

Bueno, yo no he conocido a Napoleón, pero debía ser una chinela comparao con este hombre.

Mariano

(¡Pobre Antonio!... ¡El miedo que está pasando!)

Paco

¿Pero tú has visto una cosa como esta? ¡Es admirable!

Mariano

(Con amarga ironía.) ¡Que si es admirable! ¡No lo sabes tú bien!

Paco

Yo le aumento el sueldo desde este mes.

Mariano

Se lo merece.

Paco

¡Pero que en un doble! Porque, además, hay que reconocerlo, lo que ha tenío que hacer hasta ahora no es naa en comparación de lo que le queda, que es lo gordo.

Mariano

¿A qué te refieres?

Paco

Pues que aún tiene que ponerse cara a cara con los de cuidao. Con el Pollo Botines, el Requiés y el Jarritas. ¡Los tres granujas de más agallas de Madrid! ¡Menudo historial carcelario!

Mariano

Pero esos hasta ahora parece que le respetan a don Antonio.

Paco

¿Que le respetan? ¡Narices! Que son unos vivales y lo estaban tanteando; pero se conoce que ya le han encontrao el tacón de Aquiles, porque, ¿no sabes lo de anoche?

Mariano

¿Qué?

Paco

Pues naa; que como desde que está aquí don Antonio he suprimido suvenciones y no hay valiente que me saque ni una perra pa un churro, pues me se acercaron los tres de muy mal arate y me vinieron con el ultimátum de que hoy mismo u echaba yo a la calle a don Antonio u le echaban ellos.

Mariano

¿Pero es posible? ¡Qué cafres! ¿Y tú que les dijiste?

Paco

Que si tenían ganas de jugarse la pellejita, que viniesen ellos a echarle, que yo estaba muy contento con él.

Mariano

¿Y qué te dijeron?

Paco

Naa... Que esta noche, a las diez en punto, me daban palabra de ponerlo de pezuñas en la vía pública, en su totalidad u en veces.

Mariano

¿Pero es que piensan descuartizarlo?

Paco

¡Por lo visto! (Riendo.) ¡No saben la fiera que buscan! Yo te digo que temo el choque y lo deseo. Va a ser una bronca que dejará recuerdo en Madriz pa muchos años.

Mariano

Sí, bueno... ¿Pero tú no le has prevenido a don Antonio?...

Paco

Todavía no.

Mariano

Pues debías decírselo; poco a poco, pero debías decírselo.

Paco

Yo, por si esos golfos lo dejaban en amenaza.

Mariano

No te fíes. ¡Menudos madrugones! ¡Siquiera que lo cojan sobre aviso al hombre!

Paco

Pue que tengas razón. Pues mira, vamos a decir que no los dejen entrar por la puerta prencipal, pa que antes de meterse en la sala tengan que pasar por aquí y podamos advertirle.

Mariano

Es lo mejor.

Paco

Vamos.

Mariano

(Aparte.) ¡La que le aguarda! ¡Pobre Antoñito!...

(Vanse primera izquierda.)