ESCENA VI
DON ANTONIO. Luego LEONORCITA y MARCOS, primera izquierda.
Antonio
(Sale con cautela, se va a un rincón, saca el frasquito, bebe otro trago y se lo guarda.) Este trago no es de miedo, es de nervioso. Nada, que estaba yo en la mesa, inspeccionando y se me ha sentado una señora gorda, pero guapísima, a la distancia de un papel de fumar de canto... y me está echando unas miradas, que entre ella y el radiador que tengo detrás... ¡estoy de nervioso, que me quiero sonar y no me doy con las narices!... ¡Qué tía! ¡Qué ojazos! Y qué... ¡qué miserable es la Humanidad!... ¡Yo, que ya me había olvidao de estas cosas!... Pero está visto que en cuanto come uno quince días seguidos y se muda cada semana, pues que... ¡que se le reverdecen las pasiones!... ¡Verdad es que las gordas han sido siempre mi perdición!... ¡Dios mío, que no me se verdevezcan, digo, redrevezcan, digo, verde... bueno, que no lo digo!... ¡Y me paece que esa contertulia anda detrás de movilizarme un cadáver!... ¡No, pues como yo la pille en una trampa, la echo, y así me quito de peligros!... Es lo mejor. (Va a entrar y le detienen Leonorcita y Marcos, que salen primera izquierda.)
Leonor
(Que viene muy mona, vestidita de nuevo y con un sombrerito elegante.) ¡Papá, papaíto!...
Antonio
¡Hija, hija mía!... (La besa y la abraza.)
Leonor
¿Qué tal, qué tal, papaíto? ¿No te ha pasado nada?
Antonio
Nada, hijita, ¿qué me va a pasar?...
Leonor
¡Ay, hasta que te veo no descanso!
Marcos
(Entra también bien vestido, pero con mediano gusto.) ¡Don Antonio! (Le abraza.)
Antonio
(Muy efusivo.) ¡Hola, Marquitos!
Marcos
(Admirado, contemplándole.) ¡Mi familia! ¡Quién le ha visto a usté y quién le ve!... De smokinge, con dos dedos de chaleco naa más, un lazo al cuello y medio metro de raya... (Fijándose.) ¡Porque le llega a usté hasta la metá e la espalda!... ¡Gachó!...
Antonio
Sí, pues mira que tú... Ven que te vea.
Marcos
Hombre, mi ternito con remangue, mi flexibito, mi corbatita muerdoré y mi cabuchón de seis reales... Que me he tenío que poner a tono aquí con la joven... que yo ya no sé si voy con mi novia u con un número atrasao del Pintorial Revue.
Leonor
¡Tonto!
Antonio
No, no; dice bien Marquitos que estás monísima. ¡Hija de mi alma!... ¡Qué alegría verte tan bonita!... (La mira embelesado.)
Marcos
Que la ropa lo hace too. Ahora, de que veníamos, pues too el mundo a mirarla; en cambio, acuérdate cuando llevabas el trajecito numerao...
Leonor
¿Cómo numerado?
Marcos
¡A ver!... Too lleno de sietes y de unos... pero de unos lamparones de este porte.
Antonio
¡Hacéis una parejita!... Porque tú también tienes un tipo...
Marcos
¡Airosito y marchoso naa más, don Antonio! Y ya me verá usté el domingo en cuanto cobre, que me voy a comprar guantes, pero dos. Que no me los he comprao ya, porque tengo un amigo que me vendía uno por tres reales; pero no lo he querido porque era uno solo, y además, no me servía pa las dos manos. En esta me entraba mu bien, pero en esta lo tenía que llevar del revés.
Antonio
(Riendo.) ¡Naturalmente!... Y luego, Marcos, ¿tú te has fijao en la niña qué colorcito tan sano se le está poniendo?
Leonor
¡Que como todos los días, papaíto! Oye, ¿sabes que me he pesado?
Antonio
¿Y qué, hija?
Leonor
¡Que he ganao cinco kilos!... ¡¡Cinco!!
Marcos
Como que hay noches que cenas tres veces, mia esta.
Leonor
Hombre, nos teníamos que poner al corriente. En cambio, tú... Yo te encuentro más desmejorado, papá, y con un color tan pálido...
Marcos
Yo creo que es que toma usté demasiada tila, don Antonio...
Antonio
No, hijos, pero si estoy muy llenito...
Marcos
¿De qué?
Leonor
No, papaíto, tú no estás bien. Debes alimentarte más. Todo te viene ancho.
Marcos
Sí, porque si no estoy viendo que un día se le va a usté a quedar el traje vacío en metá e la calle, don Antonio.
Leonor
Yo engrueso, yo como, yo vivo a gusto, pero tú...
Antonio
Pues si tú vives a gusto, ¿qué más necesito?...
Leonor
No; no te acostumbras a este ambiente, papá, ya lo veo. Has de hacer esfuerzos horribles que perjudican tu sistema, nervioso, que te aniquilan... Y yo soy una egoísta, papá, una egoísta... Pero un día me voy a quitar todo esto...
Marcos
Aquí no.
Leonor
Y voy a...
Antonio
¡Calla, tonta!... ¡Que no me acostumbro a esto, y tengo la sala dominada! ¡Si me hubieses visto antes echar a uno!... ¡Y cómo me respetan! Y todavía sin haber tenido que dar una bofetada.
Marcos
¡Toma!... Es que el día que tenga usted que darlas (Acción de quedarse sin nada.), no hay de qué darlas...
Antonio
¡Pero me las ingenio muy bien con esta farsa del valor!... ¡Alégrate, hija mía, no hay que preocuparse! ¡Adelante, y viva la vida, que dice Mariano!... Y en fin, que yo, encantado de charlar con vosotros, descuido mi obligación, y tengo tomada la visual ahí a una individua, que en cuanto me haga una trampa, la echo.
Leonor
¡Ay, pero echar a una señora!... ¿Y no te hará nada si la echas?...
Antonio
No; las señoras no hay cuidado, hija.
Marcos
Las señoras se pue decir que se echan solas.
Antonio
Con una ligera indicación... En fin, meteos ahí en la Secretaría, que volveré pronto. Quiero que cenéis conmigo.
(Vase a la sala.)
Leonor
Bueno, papaíto.